Escapada arqueológica. Episodio 2. Chichen Itzá, Maravilla del Mundo.

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Imponente.
Monumental.
Majestuoso.
Así es el sitio arqueológico de Chichen Itzá. Patrimonio del Mundo, según la UNESCO y una de las 7 nuevas Maravillas del Mundo según los votantes de una encuesta llevada a cabo en el 2007.
Todos los yucatecos hemos ido por lo menos una vez a Chichén (como le decimos para abreviar). Ya sea en una excursión escolar, con la familia, o llevando a nuestros amigos foráneos, los yucatecos estamos acostumbrados a admirar el Arte Maya monumental desde pequeños. Los más suertudos hemos visto bajar a Kukulkan, la serpiente emplumada, durante algún equinoccio y haber tenido la oportunidad de subir los escalones del Castillo cuando aún era posible. Sí, así de oldie soy.
La noche anterior a nuestra visita pagamos nuestras entradas al manager del hotel, quien enviaría a las 8:00am a un empleado para comprar las entradas en las taquillas.
Ese día nos levantamos temprano, nos cargamos de energía con un rico desayuno y esperamos nuestras entradas. La espera no fue tan corta como hubiese querido. Alrededor de las 8:40am el joven empleado apareció y nos guió a través de los jardines del hotel para mostrarnos la entrada privada al sitio arqueológico.
Mr. Viking colocó a Copito en su back-pack especial para trekking y entramos.
Estar en Chichén Itzá sin las hordas de turistas provenientes de Cancún y la Riviera Maya es toda una delicia. Salvo un pequeño grupo con guía de turistas, Chichén era todo nuestro. Por ahora.
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Chichen itzá
Eran las 9:00am cuando llegamos al Castillo y ya sudábamos como cochinos. Dejamos correr a Copito un rato en la explanada central mientras admirábamos la obra arquitectónica. Después de descansar un rato, tomarse unas cuantas fotos y escuchar los aplausos con los cuales los guías demuestran el eco de la gran plataforma decidimos seguir nuestro recorrido.
 
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Visitamos el Gran Juego de Pelota, el Cenote Sagrado y su saché tapizado, ya para esa hora, de decenas de vendedores de baratijas. Cuando estábamos por continuar hacia el Templo de las mil Columnas, Mr. Viking pidió un merecido descanso. Fuimos por algo más refrescante al parador turístico. Como cualquier lugar turístico, todo mil veces más caro que lo normal. Un smoothie de fresa, $75. Hot Cakes para Copito, $110. Que aún no sea hora de vender cerveza en Yucatán… no tiene maaaaaa….! Oh, well, agua será.
Entramos de vuelta al sitio y exploramos los demás edificios importantes. El Mercado, El Osario, La Casa del Venado, el Caracol, Monjas y Akab Dzib ya en camino a nuestro hotel. Eran como las 12:00pm cuando regresamos con un Copito EXHAUSTO. Jamás lo había visto dormir en su back-pack y sobre todo, sentado. El calor y el vaivén de ser cargado de esa manera fue una combinación somnífera. Creo que esperaré a que lleguen los meses más templados en Yucatán (diciembre-febrero) para volver a visitar un sitio arqueológico de ese tamaño.
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Después de atacar el mini-bar de nuestra habitación nos dirigimos a la piscina. Ahora sí, Copito hizo lo que mejor sabe hacer: jugar.
**Gina

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