Copenhague, ciudad de palacios y bicicletas

Deja un comentario Estándar

København, cosmopolita, limpia, algo hipster, llena de gente tremendamente guapa vestida desde lo más boho hasta lo más elegante. Caminar por sus calles es una delicia a los sentidos. Oler de un café y bollería para acabar diabético, ver la arquitectura monumental de sus tres palacios, teatros, museos, tiendas departamentales, degustar unas frías Carlsberg y después tocar uno de los caballos de Jutlandia y  para finalizar el día, sentarse en una banca de la calle peatonal Strøget y escuchar a un talentoso violinista callejero.

Caminando por Stroget

Caminando por Stroget

Cuatro días no son suficientes para visitar esta intensa ciudad pero al menos abre el apetito de exploración hacia Dinamarca. Tratamos de dividir nuestro itinerario en actividades para todos los miembros de la familia. Originalmente visitaríamos dos de los castillos fuera de Copenhague (Frederiksborg y Kronborg) pero después de ver como Copito disfruta ver animales decidimos suspender Kronborg e ir al Zoológico de Copenhague. También habíamos contemplado visitar la torre en el palacio de Christiansborg pero el tiempo no alcanzó. En el caso de la Sirenita, únicamente la vimos del lado marítimo pues aunque es el ícono de la ciudad consideramos que era más interesante caminar por las calles bulliciosas y visitar Tivoli Gardens que ver una escultura de 1.2 metros un poco alejada del centro. Claro está, con un día más la Sirenita y el Kastellet hubiesen formado parte del itinerario.

Viajar con un niño en carreola nunca había sido más fácil. Copenhague es completamente plana y sus acercas son bastante anchas comparadas a otras ciudades europeas. Su sistema de transporte es excelente e igual que en Noruega todos los camiones y trenes poseen lugares designados para las carreolas.

Copito haciendo siesta en el tren a Hillerod

Copito haciendo siesta en el tren a Hillerod

Para facilitar nuestra estancia y ahorrar dinero, compramos en el aeropuerto la Copenhagen Card de 120 horas. Esta tarjeta incluye la transportación pública, todas las atracciones famosas y no tan famosas y descuentos en algunos restaurantes. Además los niños menores de 10 años entran gratis con un adulto. Antes de comprarla hice una comparativa entre pagar las atracciones por nuestra cuenta y la Copenhagen Card. La diferencia eran unas 50 coronas danesas por adulto aun considerando que nosotros visitamos menos lugares viajando con Copito. Seguramente para los viajeros sin bebés y niños pequeños, que pueden visitar más lugares, la Copenhagen Card es una excelente inversión.

El hotel que escogimos fue el Ibsens, muy cerca de la estación de Nørreport. Me decepcionó mucho y salvo el tamaño de la habitación y la ubicación no puedo mencionar ninguna otra cosa buena de este hotel. Empleados fríos, desayuno poco variado y sumamente caro, alfombras y baño cuya limpieza dejaba mucho que desear… en fin, solo recomendado para personas que, como nosotros, no quieran gastar mucho en el hotel.

Hotel Ibsens

Hotel Ibsens

En resumen, fue una escapada urbana que me permitió ampliar mi percepción sobre Escandinavia. Copito fue muy feliz en todas las atracciones salvo en las interminables filas del Tivoli Gardens. Su padre gozó las Carlsberg gratis en la visita a la cervecería y su madre disfrutó recorrer el castillo de Frederiksborg como si fuera Disney World. Todos tuvimos lo nuestro.

**Gina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s