Cuarto día en Toronto: Toronto Zoo

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¡Ah, los zoológicos!. Algunos los odian, algunos los aman. Otros más crecimos yendo a uno cada domingo y cierto niño yucateco pasó los primeros dos años de su vida viviendo junto a uno.

En la blanca Mérida, tenemos dos zoológicos importantes: el Parque del Centenario, fundado en 1910 para conmemorar los 100 años de la independencia de México, y el Parque Animaya, inaugurado en el 2010 en las afueras de la ciudad. La autora de este blog, al igual que la mayoría de los niños yucatecos, fue fiel visitante del primer zoológico durante su niñez. No recuerdo cuándo dejé de visitarlo pero sí recuerdo que cuándo lo volví a hacer: cuando Copo de Nieve nació. Copito también tuvo la oportunidad de conocer en vivo y a todo color a muchas especies africanas en Animaya, pues la yucafamily vivió casi a lado del zoológico hasta hace un año. Copito alimentó ahí a las bellas y estéticas jirafas, vio a los leones siempre durmiendo y vio morir a una tortuga cuando cayó de un acantilado. Pasa en la vida salvaje, pasa en un zoológico también.

En Toronto, quisimos complacer a Copito llevándolo al Toronto Zoo, el zoológico más grande de Canadá. Al fin y al cabo, el viaje fue planeado por y para todos los miembros de la familia, incluyendo al más pequeño.

Salimos del hotel alrededor de las 9:30am. Según el GPS tardaríamos unos 20 minutos en llegar pues se encuentra bastante alejado del centro de la ciudad. Sin embargo, esos 20 minutos no son nada comparados a la hora y media estimada que nos habría tomado si hubiésemos tomado el transporte público. Gracias a las útiles respuestas en los foros de Trip Advisor decidimos extender la renta del carro hasta las 6:00pm de ese día.

Eran las 10:00am cuando finalmente llegamos después de manejar en aburridas autopistas. El costo de admisión con impuestos fue bastante alto: unos 28 CAD por adulto y 23 CAD por la única integrante de la tercera edad de la familia. Al igual que en todos los lugares que visitamos, la admisión de Copito fue gratuita. El estacionamiento tuvo un costo de 12 CAD. En resumen, un zoológico bastante caro para visitar, comparado con otros en Norteamérica.

Entrada al Toronto Zoo

Entrada al Toronto Zoo

No se hizo esperar el desfile de carreolas, vagones, carritos y todos los modos para transportar niños. No cabía la menor duda que estábamos en uno de los lugares predilectos de las familias de Toronto.

Lo primero que hicimos fue subir en el Zoomobile, una especie de carro-tren que recorre todo el zoológico y así, ahorrarse una buena caminata entre una sección y otra. Para ese momento estaba sorprendida de la amabilidad y excelente trato de todos los empleados y voluntarios  del Zoo quienes hacían una excelente labor ayudando al visitante. El recorrido duró más o menos 20 minutos durante los cuales pudimos apreciar de cerca algunos animales pacíficos como caballos Przewalski, camellos y yaks. Otros, los observamos desde más lejos y detrás de las rejas como las jirafas y otros animales de la savana africana.

Zoomobile

Zoomobile

Paseo en el Zoomobile

Paseo en el Zoomobile

Después de saciada la necesidad de subirse a un tren (o en este caso, un cuasi-tren), Copito y el resto de la tropa nos dirigimos a conocer a las estrellas del zoológico: dos preciosos osos pandas llamados Er Shu y Da Mao. Copito estaba muy emocionado por verlos pues en ocasiones juega con una App para Ipad llamada Dr. Panda’s Airport (estelarizada como su nombre lo indica, por un panda). ¡Oh decepción para él al ver que los curiosos pandas comelones de bambú estaban detrás de un grueso cristal y no los podía tocar!. Por más que le explicamos que los pandas son animales salvajes y no los podía acariciar como si fuesen un caballo o una oveja, su corazoncito y su mentecita no lo entendieron. Secamos sus lagrimitas y le dijimos adiós a sus queridos pandas después de observarlos desde lejos.

Exhibición de Pandas en el Toronto Zoo

Exhibición de Pandas en el Toronto Zoo

Exhibición de pandas

Exhibición de pandas

El zoológico es enorme y es imposible conocer todas las áreas en un solo día. Está dividido en siete zonas geográficas: jungla y savana africanas, America, Australasia, Canadá, Eurasia y región indomalaya. Además posee actividades con costo extra como el ya mencionado Zoomobile, un carrusel, una tirolesa y paseos en poni y camello. Decidimos entonces tratar de recorrer lo más posible el zoo hasta que fuera hora de devolver el carro.

Visitamos casi todas las zonas salvo la región canadiense que se encontraba algo retirada. También Mr. Viking y yo nos subimos a un camello para probar cómo se sentía el vaivén de su andar. Fue una experiencia muy corta pero alentó mis ganas de conocer algún país de Medio Oriente.

Admirando camellos

Admirando camellos

Casa nómada

Casa nómada

Manejando su carreola

Manejando su carreola

Camellos

Camellos

Paseando en camello

Paseando en camello

Nuestro camello comiendo su snack

Nuestro camello comiendo su snack

Montando camello en el Toronto Zoo

Montando camello en el Toronto Zoo

¡Toda una experiencia! Queríamos más

¡Toda una experiencia! Queríamos más

Como es costumbre los leones se encontraban durmiendo y no captaron la atención de Copo de Nieve. Él prefería correr detrás de los otros niños y saltar imitando canguros (a quienes vimos en la región de Australasia). En cambio, los bellos y corpulentos osos polares se encontraban despiertos y bastante activos. Nadaban y se acercaban al vidrio desde el cual decenas de personas los observaban.

Aguilas

Aguilas

Exhibición de osos polares

Exhibición de osos polares

Leopardo de las Nieves

Leopardo de las Nieves

Oso polar en Toronto Zoo

Oso polar en Toronto Zoo

Osos polares

Osos polares

El zoológico cuenta con un área de comida rápida en donde comimos una tradicional pizza de pepperoni de Pizza Pizza que incluía más refrescos que miembros de la Yucafamily. Nada mejor que llenarse la pancita de grasa y la sangre de azúcar para continuar caminando.

En general, este zoológico es bastante toddler-friendly, o lo que es lo mismo, bastante amigable para un preescolar. Nunca hubo congestión de carreolas o vagones pues incluso los pasillos en las exhibiciones interiores eran anchos y con rampas. Vimos también muchas personas con habilidades diferentes navegando sin problema alguno en el lugar.

Super tired

Super tired

Exhibiciones en interiores

Exhibiciones en interiores

Dragón de Komodo

Dragón de Komodo

Caimanes

Caimanes

Montando un hipo

Montando un hipo

Hipos

Hipos

Zona de rinocerontes

Zona de rinocerontes

Jugando en los túneles

Jugando en los túneles

Cebras en la región africana

Cebras en la región africana

Gorilas

Gorilas

Caminos entre regiones

Caminos entre regiones

Suricatos

Suricatos

Hipo pigmeo

Hipo pigmeo

Viendo lémures

Viendo lémures

Jirafas en el Toronto Zoo

Jirafas en el Toronto Zoo

Pumba en el Toronto Zoo

Pumba en el Toronto Zoo

En punto de las 4:30pm, decidimos manejar de vuelta a la rentadora de autos. Habíamos pasado un día excelente pero muy cansado pues las distancias entre una región geográfica y otra eran de por lo menos 1km cada uno. Afortunadamente, el zoológico estaba repleto de áreas verdes y de descanso y ese día no había tanto calor como en días anteriores.

En resumen, el pasadía en el Toronto Zoo había sido un buen día. No me había sorprendido ni provocado ningún WOW pero fue una manera excelente de hacer algo típicamente familiar en Toronto. Si Copo estaba feliz, nosotros lo estábamos también.

Esa tarde fuimos a comprar la leche con chocolate para Copito en Longo’s. Como es costumbre en nuestros viajes, nos encanta explorar los supermercados para ver la variedad y costo de los productos que los diferentes países tienen disponibles. Longo’s se encontraba a dos cuadras del hotel, en la Maple Leaf Square y lo recomendaría a las familias que se hospeden en la zona. Tenía un café-bar bastante económico y tranquilo en donde habíamos disfrutamos de una cerveza el primer día en Toronto y un área bastante bien surtida en formulas infantiles, comidas para niños y suplementos alimenticios para adultos en donde fue muy fácil encontrar la fórmula que Copo  toma.

El día fue coronado con una riquísima cena en la terraza bar de nuestro hotel. Esa noche decidimos probar el Ice Wine de la  región de Niágara Falls y tanto Abuela Clos como su yo, quedamos extasiadas por su sabor. La región de Niágara produce la mayor parte de Ice Wine en el mundo debido a sus condiciones climáticas de frío y fertilidad. El Ice Wine es el perfecto ejemplo del dicho “Lo bueno viene en envase pequeño” pues una botella de este vino sólo contiene 200ml debido a la cantidad de uvas que se necesita y a su laborioso proceso de cosecha.

Esa noche, empecé a elucubrar desde mi cómoda cama cómo llevar a mis calurosas tierras unas cuantas botellas de tan delicioso vino o, por lo menos, dónde conseguir más de ellas en Toronto. El vino y el sueño hicieron de las suyas y me acosté muy feliz.

**Gina

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