Quinto día en Toronto, Parte 2: Old Town Toronto

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El resto del día visitamos la zona más antigua de la ciudad: el Old Town Toronto. Esta zona comprende la mayor concentración de edificios del siglo  XIX en la región de Ontario e incluye los vecindarios de St. Lawrence Market, Town of York, King Street East, Queen Street East y el interesante Distillery District. En ellos se encuentran bellos parques, iglesias históricas y una infinidad de comercios de todo tipo incluyendo restaurantes, hoteles, galerías y tiendas de diseño.

En nuestro camino, encontramos el bello edificio estilo Beaux-Arts del Hockey Hall of Fame, el cual originalmente eran las oficinas centrales del Banco de Montreal. No pudimos entrar a admirar la arquitectura interior pero su fachada nos dio una buena idea de lo que los banqueros de finales del siglo XIX querían transmitir con tan ostentosa y elegante decoración.

Hockey Hall of Fame

Hockey Hall of Fame

old town toronto

Edificio en el Old Town Toronto

Continuamos caminando sobre la calle Front, desde la cual vislumbramos el chapitel del la Catedral de St. James a la cual me dirigí con entusiasmo pues soy admiradora de la arquitectura de los lugares sagrados. La catedral fue construida en estilo neogótico y completada en 1873 después de casi 20 años de construcción. En su interior pudimos apreciar los hermosos vitrales en la capilla de San Jorge y disfrutar un rato de paz. Se trata de un importante monumento histórico de Toronto pero ese día nadie se encontraba ahí con nosotros.

st james cathedral

St James Cathedral

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Órgano

interior st james

Interior de St James

vitrales

Vitrales en la catedral

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Vitrales

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La bella arquitectura de la Catedral de St. James

Ahora era el turno de visitar un lugar que tan solo recordad me abre el apetito: el St. Lawrence Market. ¡Cuántos olores y sabores!. Todo un deleite estar rodeada de flores, verduras, frutas, pan, pescados y mariscos, carnes, vinos, quesos, café y un sinfín de productos que me son difíciles de recordar sin sentir antojo. Lo que a principios de 1800 empezó como un punto de reunión para vender vegetales y carnes, hoy en día es considerado toda una experiencia sensorial. Ha sido nombrado varias veces uno de los mejores mercados del mundo y con justa razón. Navegamos adentro admirando los productos y deseando pasar más tiempo en Toronto para poder comer esas delicias. No nos fuimos con las manos vacías pues un excelente vendedor nos invitó a probar un IceWine del cual quedamos enamorados. Llevamos tres botellas para la celebración de cumpleaños de Copito, la cual sería en los días siguientes durante nuestra estancia en Montreal.

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St . Lawrence Market

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Interior del mercado de St. Lawrence

Nuestro punto final en el Old Town fue el Distillery District, un vecindario dedicado a las artes y al entretenimiento. Se encontraban tiendas de ropa, galerías, restaurantes totalmente locales, es decir, que no se permiten las cadenas tipo Starbucks, Mc Donalds o el omnipresente Tim Hortons (Burger King con otro nombre en Canadá). Nos agradó que la zona fuera únicamente peatonal lo que nos ayudó a imaginarnos cómo eran esos edificios victorianos industriales cuando estaban en uso.

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Distillery District

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Distillery District

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Distillery District

Nos encontrábamos un poco cansados después de tanto caminar pero sabíamos que esta es la mejor forma de apreciar las peculiaridades de la ciudad. Había un poco de calor ese día y un alegre pub llamado Mill St. Brew Pub nos llamaba desde lo lejos. Las mujeres de la familia probamos unos cocteles con cerveza (algo así como nuestra michelada mexicana) mientras que los galanes tomaron jugo de naranja y cerveza clara. Pasamos un buen rato escuchando a la banda en vivo que amenizaba la tarde y recordando todo lo que habíamos visto en Toronto.

Escuchando musica

Escuchando musica en el Distillery District

Eran alrededor de las 4:00pm cuando nos encaminamos hacia nuestra “otra casa”. Tomamos el camino hacia el Harbourfront en donde empezaba a soplar un viento más frío que lo acostumbrado. Era sábado en la tarde y se notaba. La gente empezaba a invadir los restaurantes de la zona y una infinidad de familias se embarcaban y desembarcaban de los ferrys a las Toronto Islands. Decidimos quedarnos un rato ahí en compañía de unas Steam Whistle y unos platillos canadienses tan enormes que podían saciar el hambre de cualquier gigante Jötunn. 

Nos sentíamos muy contentos de haber conocido tantos lugares en la región de Toronto, incluyendo la maravilla natural de Niagara Falls. Al mismo tiempo, me quedé con las ganas de visitar algunos iconos de la ciudad como el Royal Ontario Museum, el Hockey Hall of Fame y la Art Gallery of Ontario. También estoy segura que a Mr. Viking le hubiese encantado visitar un viñedo de IceWine y realizar una degustación en alguno de los chateau de la región de Niágara. Pero como siempre digo: mientras nos quede vida, siempre habrá esperanzas de regresar.

**Gina

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