Primer día en Montreal: Vieux-Montréal

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Abordamos el tren hacia Montreal a las 9:00am de un domingo. Encontramos muy extraño y poco eficiente que el proceso de abordaje del tren fuese tan confuso y tan tardado como el de un avión. Tan confuso que por primera vez abordamos un tren equivocado debido a las malas indicaciones de una empleada. Afortunadamente, fuimos salvados por el amable pasajero al quien le habíamos ocupado su lugar y tuvimos que correr hacia el tren correcto con todo nuestro equipaje y un Copito enfurecido.

El trayecto duró cinco horas y aunque pudiese parecer cansando a ninguno de nosotros le desagradó en absoluto. Al contrario, disfrutamos viendo lo feliz que era Copito viendo el paisaje desde su propio asiento. Las familias pueden reservar los primeros asientos de cada vagón que son face-to-face y eso fue muy conveniente para platicar y estirar más cómodamente las piernas. Contrario a los trenes en Europa en donde hay vagones con bar/restaurante, en Canadá una empleada pasaba vendiendo snacks y bebidas cada determinado tiempo. Fue un viaje muy cómodo y no nos arrepentimos de haber elegido este medio de transporte en vez de tomar un vuelo.

Esperando en la sala subterránea de la Union Station

Esperando en la sala subterránea de la Union Station

Copito viendo la ciudad desde el tren a Montreal

Copito viendo la ciudad desde el tren a Montreal

Llegamos a las 2:00pm a la Gare Centrale de Montreal y tomamos un taxi relativamente económico hacia nuestro hotel (La Tour Belvedere). Debido a que la habitación aún no estaba lista, dejamos nuestras cosas en el guarda-equipaje y salimos a conocer la ciudad. El hotel se encontraba a dos cuadras de la estación de metro Atwater así que nos resultó muy fácil ir a conocer la ciudad usando el transporte público. Nuestro objetivo ese día fue ir al Viejo Montreal, la joya histórica de la región de Québec.

Los orígenes de la zona datan del siglo XVII cuando la ciudad se llamaba Ville-Marie. Las calles más antiguas como la Rue de Notre-Dame, Rue de Saint-Paul y Rue de Saint-Jaques aparecen en los primeros registros y hoy en día son una atracción para turistas y gente local. En la parte más oriental se encuentran la Place Jaques-Cartier, el City Hall (Ayuntamiento), el Mercado de Bonsecours y la iglesia de Notre-Dame-de-Bon-Secours, así como mansiones coloniales conservados, como el Castillo Ramezay. Al oeste, se encuentran la Place d’Armes y la bellísima Basílica de Notre-Dame. Enfrente, se encuentran las antiguas oficinas centrales del Banco de Montreal de estilo neoclásico y los primeros rascacielos de la ciudad. 

Caminamos toda la tarde empezando por la zona del Hôtel de Ville (Ayuntamiento) y bajando por la bulliciosa Rue de Saint-Paul. Nuestra primera parada fue la capilla de Notre-Dame-de-Bon-Secours, una de las iglesias más antiguas de Montreal construida en 1771.

Hotel de Ville (Ayuntamiento)

Hotel de Ville (Ayuntamiento)

Rue de Saint-Paul

Rue de Saint-Paul

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Marché Bonsecours (Mercado Bonsecours)

Marché Bonsecours (Mercado Bonsecours)

Bajamos más al sur sobre la misma Rue de Saint-Paul la cual se encontraba totalmente cerrada al tránsito vehicular a esas horas de la tarde. Ríos de gente se encontraban en esos momentos con nosotros caminando, comprando y comiendo. En esta alegre y pintoresca calle se encuentran miles de tiendas de souvenirs y restaurantes de todo tipo. También pudimos ver galerías de arte un poco más al sur en donde los turistas se empezaban a disipar. En otra temporada, la Yucafamily hubiese tomado una cerveza en alguna terraza-bar sólo con el fin de observar y relajarnos pero en esta ocasión había demasiada gente para disfrutar. Era como un día en el carnaval de mi ciudad natal Mérida.

La Place Jaques Cartier se encontraba rebozando de turistas y me fue imposible tomar una foto del lugar. Únicamente disfrutamos ver a los dibujantes de retratos haciendo lucir bien en papel a sus clientes. Photoshop a la antigua.

Ríos de gente en la Rue de Saint-Paul

Ríos de gente en la Rue de Saint-Paul

Finalmente llegamos a la Plaza de Armas, dominada por la impresionante Basílica de Notre-Dame. Nos sentamos un momento a los pies de la estatua de Maissonneuve, fundador de Ville-Marie, hoy Montreal. Admiramos un rato su arquitectura neo-gótica y nos fue imposible no compararla con la famosa Notre-Dame de Paris. Después de un rato estábamos listos para conocerla pero… ¡oh decepción!: las puertas ya se encontraban cerradas. Los amables empleados nos dijeron que cerraba a las 4:00pm (eran alrededor de las 5:00pm) y que además el ingreso tenía un costo de 5 CAD.

Basílica de Notre-Dame

Basílica de Notre-Dame

Detalle de Notre-Dame

Detalle de Notre-Dame

Paul de Chomedey, sieur de Maisonneuve, fundador de Montreal

Paul de Chomedey, sieur de Maisonneuve, fundador de Montreal

Banco de Montreal

Banco de Montreal, localizado enfrente de la Basilica de Notre-Dame

Rue de Saint-Jaques

Rue de Notre-Dame

Rascacielos antiguos en la Plaza de Armas de Montreal

Rascacielos antiguos en la Plaza de Armas de Montreal

Un poco decepcionados seguimos caminando hacia el sur. Nuestra meta era bajar por la Rue de Sainte-Catherine, la calle comercial de Montreal y elegir un lindo restaurante para cenar. En el camino visitamos otra bellísima iglesia llamada Marie Reine du Mond (Maria Reina del Mundo) la cual sí estaba abierta al público. Esta catedral está inspirada en la Basílica de San Pedro en Roma y fue construida en el estilo barroco pues su fundador, el obispo Bourget, quería que rivalizara con el estilo neo-gótico el cual era el favorito de los sulpicianos y la iglesia anglicana.

Interiores de la Catedral Maria Reina del Mundo

Interiores de la Catedral Maria Reina del Mundo

Catedral Maria Reina del Mundo

Catedral Maria Reina del Mundo

Edificio del Banco Nacional

Edificio del Banco Nacional, frente a la catedral Maria Reina del Mundo

El resto de nuestra tarde hicimos lo que nos habíamos propuesto: encontrar un buen restaurante y empezar a celebrar el cumpleaños de Copito que sería al día siguiente. Seguramente se preguntarán por qué no he mencionado ninguna travesura de Copo de Nieve en este relato lleno de iglesias. ¿Cómo fue posible que Copito no se escapara y quisiera admirar más de cerca los brillantes altares, caminara por los pasillos saludando a los fieles durante sus rezos y probara el impresionante eco de estos lugares sagrados?

Pues bien, he aquí la respuesta:

Copito soñando en sus queridos autobuses escolares

Copito soñando en sus queridos autobuses escolares, rodeado de autobuses escolares

Ya satisfechos de mucha pizza, nos dirigimos a nuestro hotel. No era una distancia muy larga (unos 2km) así que lo hicimos caminando por la animada Rue de Sainte-Catherine. Esta es la calle comercial por excelencia de Montreal pues ahí se encuentran las tiendas famosas de ropa, electrónicos y joyerías. Más al sur, por donde se encontraba el hotel, había restaurantes hindúes, chinos, tailandeses, mexicanos y muchos más. De hambre no nos íbamos a morir en Montreal.

Esa noche caímos como troncos ayudados por un pequeño brindis con mi amado IceWine. Faltaban nomás unas horas para que Copito cumpliera tres años de alegrarnos la vida.

**Gina

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