Segundo día en Montreal: Olympic Park y Notre-Dame Basilica

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Habíamos regresado el automóvil la noche anterior después de retornar sanos y salvos de Québec city. Solamente nos quedaba un día para disfrutar de la ciudad de Montreal y teníamos pendientes algunos lugares icónicos que queríamos visitar, entre ellos el Biodome y la Basílica de Notre-Dame. Sin embargo, decidimos hace algo antes de visitar estos lugares: conseguir  un regalo de cumpleaños para Copito.

Ya he mencionado con anterioridad lo mucho que Copo de Nieve ama los medios de transporte. Autobuses, aviones, automóviles, trenes, barcos y cualquier cosa que lo lleve de un lado a otro. Dicha fijación es evidente en sus gustos televisivos. Cars de Pixar/Disney, Chuggington, Thomas and friends, Space Races, entre otros, son sus caricaturas predilectas. Originalmente queríamos conseguir algun tren de Chuggington pero al parecer los niños americanos, noruegos y canadienses no son fanáticos de los trenes como los niños británicos y no habíamos podido conseguir nada de esta serie. Decidimos probar suerte en un “Toy R Us” ubicado al final de la línea verde del Metro.

Compramos para los adultos un boleto de 10 CAD el cual era válido para todo el día en el Metro. Fue la forma más económica de viajar pues cada trayecto costaba 3 CAD y según nuestros cálculos haríamos más de tres de ellos durante el día.

El centro comercial no se encontraba muy cerca de la estación de Metro y tuvimos que caminar unos 15 minutos hacia la pequeña plaza comercial donde se ubicaba la juguetería. Cuando finalmente llegamos, recorrimos todos los pasillos sin suerte. Los Thomas and friends abundaban pero no Chuggington. Para no romperle el corazón a Copito le compramos a uno de los personajes de Cars (el trailer MACK), el cual, hasta el día de hoy sigue siendo su favorito.

Feliz en el Metro de Montreal

Feliz en el Metro de Montreal

Partimos (con todo y MACK) hacia la zona del Olympic Park alrededor de las 10:30am. Era un miércoles de agosto y jamás pensamos que todas las familias de Montreal se encontrarían en el que pensamos sería nuestro primer destino: el Biodome. Lo debí de haber sospechado cuando decenas de niños se bajaron en la misma estación que nosotros (Viau Metro Station) y no vimos a nadie afuera del enorme complejo olímpico. ¡Todos se encontraban adentro haciendo la fila más larga que hemos visto jamás en todos nuestros viajes!. Creo que a Mr. Viking le dio un pequeño infarto solo de imaginarse hacer semejante fila así que mejor grabó con su teléfono celular la evidencia de mis palabras.

Yucafamily en el Olympic Park con todo y el inmenso MACK

Yucafamily en el Olympic Park con todo y el inmenso MACK

El Biodome era originalmente el velódromo construido para los Juegos Olímpicos de 1976. En 1989 comenzaron las renovaciones para que pudiese convertirse en lo que es hoy en día: una réplica de cuatro ecosistemas americanos (Bosque Tropical, Bosque Laurenciano, Ecosistema Marino del Río St-Lawrence y el Área Polar). Seguramente para los niños de Montreal, el Biodome es diversión y aprendizaje garantizados y por ello, las largas filas. Nosotros sin embargo, no podíamos desperdiciar toda la mañana esperando en la fila y preferimos seguir conociendo la ciudad.

Torre del Estadio Olímpico

Torre del Estadio Olímpico

La torre inclinada del Estadio Olímpico llamó la atención de Mr. Viking. El Estadio está ubicado a lado del Biodome y el Planetarium. Cerca también se encuentra el Jardín Botánico y el Insectarium lo que convierte a esta zona en un punto de reunión familiar.

Mexico en el Estadio Olímpico

Mexico en el Estadio Olímpico

El Biodome y el Estadio Olímpico

El Biodome y el Estadio Olímpico

Contrario al Biodome, no había ninguna fila para comprar los boletos de ingreso a la Torre de Montreal (La Tour Montreal). Solamente una decena de personas se encontraba esperando el funicular con nosotros incluyendo algunas personas en silla de ruedas y familias con carreolas. De nueva cuenta, admiramos la inclusión a las personas con alguna discapacidad quienes pueden disfrutar de estas atracciones sin problema alguno.

Vista desde el funicular

Vista desde el funicular

El funicular tomó dos minutos en llegar a la cima y todos nos quedamos fascinados con las vistas que pudimos apreciar a esa altura (266 metros). Tanto la torre como el funicular son obras maestras de la ingeniería de su tiempo y dignos ganadores de sus tres estrellas Michelin (la máxima condecoración para una atracción). La Torre es la torre inclinada más grande del mundo (45 grados) y desde su cima se puede admirar el paisaje de la región del Río St. Lawrence hasta una distancia de 80 kilómetros. La base de la torre, enterrada 10 metros bajo tierra, pesa 145,000 toneladas los cuales son suficientes para sostener la cima de 8,000 toneladas. El funicular panorámico es el único en el mundo que opera sobre una superficie curva y posee un sistema hidráulico que le permite mantenerse horizontal durante el trayecto a la cima. No cabía duda que subir a la Torre había sido una agradable sorpresa pues nos permitió conocer un poco sobre la historia de los Juegos Olímpicos y el aprovechamiento de las instalaciones en proyectos educativos y turísticos.

Admirando la ciudad desde lo alto de la Tour de Montreal

Admirando la ciudad desde lo alto de la Tour de Montreal

Vista desde lo alto dela Torre de Montreal

Vista desde lo alto de la Torre de Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

El Biodome

El Biodome

Nos dirigimos a la Basílica de Notre-Dame de Montreal la cual no habíamos podido visitar el primer día. Tomamos el Metro de regreso al centro de la ciudad, bajándonos en la estación Berri QUAM, que es una importante intersección en la ciudad. En el camino, disfrutamos de la arquitectura en esta concurrida zona. Pasamos por la Capilla de Notre-Dame-de-Lourdes y la antigua Catedral de Saint-Jaques, la cual sufrió de múltiples incendios y demoliciones y ahora es únicamente un edificio histórico.

Notre-Dame de Lourdes

Notre-Dame de Lourdes

Antigua catedral de Saint Jaques

Antigua catedral de Saint Jaques

Llegamos a la Place d’Armes con un poco de hambre pero no queríamos dejar de conocer la impresionante Basílica, aún cuando me resistía mentalmente a pagar 5 CAD por entrar a un lugar sagrado. Después de ingresar, mi tacañería se esfumó al apreciar la impresionante decoración interior de la iglesia.

Altar Mayor de la Basílica Notre-Dame de Montreal

Altar Mayor de la Basílica Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame

Interiores de Notre-Dame

Notre-Dame de Montreal

Notre-Dame de Montreal

La historia de Notre-Dame se remonta a 1672 cuando la Orden de los Sulpicianos fundaron la primera iglesia de Notre-Dame en Montreal. Para 1872, la congregación sobrepasó la capacidad de esta iglesia y se ordenó la construcción de otra más grande. El arquitecto anglicano James O’Donnell fue comisionado para el proyecto eligiendo el estilo neogótico el cual él era partidario. Como dato curioso, James O’Donnell se convertiría al catolicismo en su lecho de muerte para poder ser enterrado en su propia iglesia y es la única persona enterrada en la cripta de Notre-Dame.

En 1830 se finalizó la construcción del santuario. Las torres, llamadas Perseverancia y Templanza, se terminaron en 1843 y los bellos interiores hasta 1879. Debido a la escala de la nave principal se construyó, detrás del altar principal, una capilla más pequeña llamada Chapelle du Sacre-Cœur (Capilla del Sagrado Corazón) para realizar algunos oficios y sacristías.

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Órgano Freres Casavant

Órgano Freres Casavant

Con la visita a Notre-Dame habíamos finalizado una excelente estancia en el país del hockey, el maple y los Tim Hortons. A la mañana siguiente partiríamos a las 9:00am con destino a la Ciudad de México en un vuelo de poco menos de cinco horas. En el aeropuerto nos topamos con la grata sorpresa de encontrar juegos para niños pequeños y cómodos baños familiares (en donde pueden ingresar papá, mamá y niños) muy al estilo escandinavo.

Copito jugando en el aeropuerto de Montreal

Copito jugando en el aeropuerto de Montreal

Copito jugando en el aeropuerto

Copito jugando en el aeropuerto

Copito ayudando

Copito ayudando

Nuestro avión de regreso a casa

Nuestro avión de regreso a casa

¡Au Revoir, Canada!

¡Au Revoir, Canada!

Nuestra visita a Canadá dejó al puerta abierta para conocer el otro lado del país, famoso por los dramáticos paisajes de las Rocky Mountains, sus infinitos lagos y los deportes de invierno. El mundo es muy grande y nuestra vida muy corta así que seguramente habrán más aventuras canadienses en el futuro. Mientras tanto, seguiré recordando el estruendo de las cataratas de Niágara y el dulce sabor del IceWine.

**Gina

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