Kyoto: Ninna-ji, un templo de herencia imperial

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Llegamos hasta el monumental Ninnaji unos 45 minutos después de haber salido de Kinkakuji. Nos sentíamos unos verdaderos enanos al cruzar la gran puerta llamada Niomon, flanqueada por dos guardianes con cara enojada y que, tan solo de verlos, evitaron que cierto niño de tres años hiciera sus travesuras en presencia de Buda.

Como siempre, dejamos la carreola en el lugar designado por los empleados y nos adentramos a este espacio sagrado. La entrada al templo fue gratuita y únicamente pagamos 500 yenes por cada adulto para conocer el Goten, descrito más adelante.

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Puerta Nomon

En los siglos VIII y IX muchos nobles imperiales construyeron sus villas veraniegas en las colinas al oeste de Kyoto. Estos nobles eran seguidores del Budismo Amida y posteriormente muchas de sus villas fueron convertidas en templos. Durante este periodo, el Emperador Koko ordenó  la construcción de un templo en honor al Buda Amida en el Monte Ouchiyama pero murió antes de ver terminar su legado. Su hijo, el Emperador Uda, completó esta obra y, al cumplir 31 años, abdicó para convertirse en el sacerdote principal de este templo. A partir de entonces, fue tradición que uno de los hijos del Emperador fungiría como abad en Ninnaji lo que lo convirtió en uno de los templos más prestigiados de todo Japón.

Hoy en día, Ninnaji es la sede de la escuela Omuro de la secta Shingon del Budismo.

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Pagoda de cinco pisos

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Puerta Niomon desde la puerta Chumon

En el siglo XV un gran incendio durante un guerra destruyó gran parte del templo. Las estructuras actuales datan del siglo XVII cuando el príncipe Kakushin, con patrocinio del Shogunado, reconstruyó el templo. Desde 1994, Ninnaji es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con otros dieciocho lugares más.

La estrella de Ninnaji es el Goten, la residencia del sacerdote principal, construido al más puro estilo imperial. No recuerdo cuantos suspiros realicé durante nuestra visita pero todo el complejo era uno de los edificios más bellos que había visto en mi vida. Todo destilaba elegancia, desde sus hermosos pasillos de madera, su altar reluciente, sus puertas corredizas decoradas y sobre todo, su espléndido jardín con estanque y área seca.

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Bellas pinturas en el interior del Goten

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Pinturas en las puertas corredizas

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Quiero un recibidor así

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Pintura en las paredes

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Altar a Buda

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Pequeño Buda

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Jardin de roca

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Caminar ahí nos brindaba paz

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Hermosos pasillos cubiertos

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En donde mirase había belleza

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Estanque

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Un edificio del complejo

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Las puertas de acceso

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Explorando las habitaciones

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¿En qué pensaba Copito?

Todo era bello. Todo. Pero era hora de partir a nuestro siguiente destino: el distrito de Arashiyama. Le dijimos adiós al pacífico templo y caminamos tres cuadras hasta la estación de Omuro-Ninnaji (línea Dentetsu-Kitano) para abordar el pequeño tren eléctrico que nos llevaría hasta la estación de Katabiranotsuji. De ahí abordaríamos otro tren eléctrico más corto (línea Dentetsu-Arashiyama) hasta la estación de Arashiyama. La ruta es mucho más fácil que pronunciar los nombres de la estaciones y todo está perfectamente indicado en inglés o a algún amable japonés podrá indicarle el anden correcto.

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Brrrrr ¡qué frío!

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Trenes eléctricos Randen (Dentetsu)

Ahora sí, hora de explorar uno de los paisajes más emblemáticos de Japón.

Continuará…

**Gina

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