Amsterdam: Paseo por los canales y Museumplein

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Habíamos aterrizado puntualmente a las 18:00 del día anterior algo cansados por las casi 11 horas de vuelo entre la Ciudad de México y Amsterdam. Esa tarde, la peor de las pesadillas de un viajero se volvió realidad cuando el estómago de Mr. Viking sufrió las consecuencias de algún taquito previo al viaje. En estos casos, Imodium ha sido un amigo fiel y Mr. Viking pudo acompañarnos con uno que otro retortijón al paseo del día siguiente.

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Museo de Ciencias NEMO, cerca de la estación central

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Estación Central de Amsterdam

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La Iglesia de San Nicolás, frente a la estación central

El plan original era ir a visitar los molinos de viento de Zaanse Schans, un museo al aire libre ubicado a unos 15 minutos de Amsterdam. Esa mañana sin embargo, los males estomacales del mayor del clan nos obligaron a posponer nuestros planes y abordar uno de los muchos barcos que paseaban por los canales de la capital. Me abrumaron un poco las muchas opciones disponibles. Había tours largos de dos horas, hop on-hop off, paseos con almuerzo o cena, paseos con entretenimiento a bordo, paseos pirata, paseos con queso y vino, con pizza, etc. Escogimos el paseo clásico de 90 minutos con la compañía Canal (www.canal.nl), no por ser la mejor opción sino por ser la primera compañía que vimos frente a la estación central y que contaba con baños limpios para fortuna del entonces desafortunado Mr. Viking.

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Muy cómodo oyendo la grabación durante el paseo por los canales

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Los siete puentes alineados 

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Coloridas casas barco

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La casa barco museo

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Una bella torre

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Colores por doquier

Era la segunda ocasión que yo visitaba Amsterdam aunque habían pasado más de 10 años y mis recuerdos sobre la ciudad eran un poco nebulosos. No recordaba que Amsterdam fuera tan concurrida ni que las bicicletas se lanzaran sobre los peatones en luz roja. Creo que después de conocer Copenhague y su excelente equilibrio de peatones, bicicletas y automóviles, Amsterdam me parecía un poco caótica y ruidosa. Aun así era una maravilla observar las estrechas fachadas de las casas del centro histórico y las flores veraniegas en los balcones de los edificios y los barcos. Los bares y cafeterías en los canales rebosaban de gente riendo y tomando el tímido sol que iluminaba esa mañana. Los anuncios de la cerveza más famosa del mundo, Heineken, hacían que a Mr. Viking se le abrieran sus ojitos azules deseando curarse rápidamente de tan desagradable condición.

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¿De que se reiría Copito?

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Clásicas fachadas de Amsterdam

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Museos y exhibiciones 

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El NEMO desde el río

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La Opera House

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El puente estrecho

El paseo fue muy informativo y entre otras cosas mencionaron algunas peculiaridades de la ciudad. Pasamos a través de estrechos canales así como el río Ij y el Waterfront que divide la parte norte y sur de la ciudad. En uno de los múltiples canales vimos la casa de Ana Frank, la casa Rembrandt, los siete puentes alineados de Reguliersgracht, el Magere Brug (puente estrecho) y las casas relacionadas a las aduanas y el comercio exterior durante el Siglo de Oro (XVII) de la ciudad. También explicaron el comienzo de la ciudad como un pueblo pescador y la construcción del un dique (Dam) sobre el río Amstel en el siglo XII lo cual dio origen a su nombre: Amsteldam.

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Montelbaanstoren, una torre del siglo XVI junto con muchos turistas del XXI

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La estación central y las miles de compañías de tours por los canales

Copito tal vez no entendía ninguno de los datos históricos que a su madre tanto le gusta escuchar pero se divertía saludando a las otras embarcaciones desde su cómoda mesa. Se sorprendió mucho cuando vimos cómo los habitantes de Amsterdam suben hasta el tercer piso sus muebles: ¡utilizando una polea!. Era Física básica en vivo y a todo color.

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Todas las casas tienen estas poleas debido a la estrechez de sus escaleras

Ese día almorzamos pizza en un restaurante por el área de Dam Square, en donde está el Palacio Real, la De Nieuwe Kerk y el museo de cera Madame Tussauds al cual jamás hemos entrado en ningún país por alguna razón que desconozco. La joven hipster que nos atendió era muy seria pero cuando nos vio sacar el mapa de papel (accesorio considerado vintage por los más jóvenes) nos preguntó si nos podía ayudar en algo, un gesto universal de hospitalidad. Más adelante en nuestro viaje por Polonia, me daría cuenta que la seriedad de la gente no es sinónimo de hostilidad sino que simplemente hay culturas más sonrientes que otras. Sobre eso, más adelante en el blog.

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Callecitas clásicas 

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Paraíso de los quesos 

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Era muy divertido perseguir a las palomas en la Dam Square

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La Iglesia Nueva, a lado del Palacio Real

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El Palacio Real

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Museo Madame Tussaud

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Una bella muestra de arquitectura clásica holandesa

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Detalles del Palacio Real

Caminamos alrededor de cinco kilómetros hasta nuestro último destino del día: el Museumplein, en donde se encuentra el Museo Van Goh, el Rijksmuseum, y el Stedelijk Museum. En el camino, pasamos por el Bloemenmarkt (mercado de flores)  para regocijarnos con toda la variedad de flores, semillas y souvenirs que vendían en las decenas de puestos alrededor del canal.

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Mercado de Flores

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Un canal hermoso cerca de la cervecería Heineken

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Rijksmuseum, alberga el arte de Rembrandt y Vermeer, entre otros

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Rijksmuseum,  la mayor colección de arte holandés

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Detalles del Rijksmuseum 

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Fachada desde el Museumplein del Rijksmuseum 

Una vez en el Museumplein se nos cayó la quijada de ver la interminable fila para accesar al Museo de Van Goh a esa hora de la tarde (3:00pm). Sin duda, la mejor opción hubiera sido entrar muy temprano en la mañana por lo que decidimos aplazar nuestra visita al museo. Copito, por supuesto, no estaba decepcionado como su madre por perderse a Van Goh y pronto encontró un área de juegos cerca del Rijksmuseum en donde estuvo un gran rato jugando con muchos niños. Nos encantó el ambiente en este gran parque lleno de arte y viajeros de todas partes del mundo. Nos divertíamos viendo cómo los viajeros más jóvenes luchaban por la selfie perfecta en el gran letrero IAMSTERDAM, ya sea con sus teléfonos o sus GoPro. Otros más artísticos colocaban sus trípodes especiales para GoPro y sonreían estáticos por unos diez segundos hasta que obtuvieran la foto perfecta. La gente mayor, más astutos, menos tímidos y con menos desconfianza hacia los extraños, pedían el favor de un click a otros viajeros.

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Siempre encuentra donde jugar

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We are Amsterdam

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Museo Van Goh y gente tomando el sol

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Bansky is in the house

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IAMSTERDAM

Cuando Copito empezó a cerrar sus ojitos de cansancio empezamos el camino de vuelta a “casa”. Cenamos algo ligero en la cafetería del hotel y nos acostamos cuando todavía el sol de verano europeo aún brillaba y los jóvenes de largas barbas y gafas de goma se disponían a empezar la fiesta. Para los treintañeros de la Yucafamily, una buena noche de descanso lucía mucho más apetecible.

**Gina

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