Amsterdam: NEMO science museum

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Al día siguiente del paseo a los molinos de viento, fue turno de consentir al científico que todos llevamos dentro. Habíamos visto el enorme edificio del museo NEMO desde el primer día. Era imposible no fijarse en él, con su brillante color esmeralda y su terraza lleno de gente tomando el sol a todas horas. Ese edificio exudaba modernidad desde lo lejos lo cual no era para nada chocante con las edificaciones mucho más antiguas del resto de Amsterdam. Era una construcción innovadora para los más jóvenes de la familia: pensado y dedicado a ellos y a su aprendizaje en forma lúdica y experimental.

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El NEMO science museum desde el mar

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Vista de camino al museo

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Decidimos hacer ejercicio y subir todos los escalones

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Maravillándonos con los barcos del Museo Marítimo

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¡Viva! ya casi en la entrada, nomás nos faltan otros 50 escalones

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Era un bello día para estar en la azotea del NEMO

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ENERGETICA, la azotea gratuita del NEMO

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Copito generando energía al girar esos artefactos

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Ahora sí, a descansar un segundo

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Jugando en la azotea del NEMO

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¿Me puedo bañar aquí?

El NEMO science museum vale con creces los 15 euros de la entrada. Es un museo de primer mundo con cinco pisos llenos de actividades para niños y niños de corazón. Copito disfrutó en particular los primeros dos, dedicados a la física y la química general. Los otros dos pisos trataban sobre el cuerpo y mente humana, temas que todavía no despertaban tanto interés en él. El último piso, la azotea del museo, se llama ENERGETICA y el el paraíso de los pequeños curiosos que gustan de cansarse subiendo y bajando los miles de escalones y creando energía con el movimiento de sus cuerpos, del aire y del agua. Toda una experiencia a lo Big Bang Theory.

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Jalando con todas sus fuerzas

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Jugando y aprendiendo con imanes

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Generando energía

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Yo también quise probar mi fuerza

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Y el niñote también…

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Prestando atención

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¿Qué planeta conquistar?

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Energía

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La pelota es sostenida por el aire

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¡Era difícil!

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Cómo llegar al razonamiento científico

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Desde pequeños pueden aprender

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Sus amigos los números

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El globo terráqueo de la verdad

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Para que los pasajeros no se quejen de hacer curvas en las rutas aéreas

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Un museo lleno de color

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Simulador de automóviles

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Una selfie de la Yucafamily

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Mucha luz

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Auto eléctrico

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Una actividad muy simple y adictiva: pegar triángulos en el tablero

Después de nuestra visita de aproximadamente tres horas visitamos la fabulosa tienda del museo en donde deseé entender holandés pues había muchos libros para despertar la curiosidad científica en los niños. También había muchos juguetes educativos de los cuales escogimos un cohete hecho de metal e imanes con el que Copito se entretuvo todo el resto del viaje.

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Museo marítimo enfrente del NEMO

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Un bello barco réplica del Museo Marítimo

Había terminado la primera parte de nuestra visita a los Países Bajos. En Noruega ya nos esperaban farmor y farfar con todos sus manjares, cerveza Hansa y lechita de chocolate. Pero antes, nos faltaba una última espera en el aeropuerto de Schipol que afortunadamente ha entendido que áreas de juego significa niños contentos y padres relajados. Unas horas más tarde le dijimos hallo a nuestra querida familia noruega.

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¡Es un avión de juguete, papá!

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¿Qué habrá adentro?

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Vista desde la terraza del aeropuerto de Schipol

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¡Eso había dentro del avión de juguete!

**Gina

Amsterdam: Paseo por los canales y Museumplein

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Habíamos aterrizado puntualmente a las 18:00 del día anterior algo cansados por las casi 11 horas de vuelo entre la Ciudad de México y Amsterdam. Esa tarde, la peor de las pesadillas de un viajero se volvió realidad cuando el estómago de Mr. Viking sufrió las consecuencias de algún taquito previo al viaje. En estos casos, Imodium ha sido un amigo fiel y Mr. Viking pudo acompañarnos con uno que otro retortijón al paseo del día siguiente.

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Museo de Ciencias NEMO, cerca de la estación central

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Estación Central de Amsterdam

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La Iglesia de San Nicolás, frente a la estación central

El plan original era ir a visitar los molinos de viento de Zaanse Schans, un museo al aire libre ubicado a unos 15 minutos de Amsterdam. Esa mañana sin embargo, los males estomacales del mayor del clan nos obligaron a posponer nuestros planes y abordar uno de los muchos barcos que paseaban por los canales de la capital. Me abrumaron un poco las muchas opciones disponibles. Había tours largos de dos horas, hop on-hop off, paseos con almuerzo o cena, paseos con entretenimiento a bordo, paseos pirata, paseos con queso y vino, con pizza, etc. Escogimos el paseo clásico de 90 minutos con la compañía Canal (www.canal.nl), no por ser la mejor opción sino por ser la primera compañía que vimos frente a la estación central y que contaba con baños limpios para fortuna del entonces desafortunado Mr. Viking.

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Muy cómodo oyendo la grabación durante el paseo por los canales

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Los siete puentes alineados 

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Coloridas casas barco

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La casa barco museo

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Una bella torre

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Colores por doquier

Era la segunda ocasión que yo visitaba Amsterdam aunque habían pasado más de 10 años y mis recuerdos sobre la ciudad eran un poco nebulosos. No recordaba que Amsterdam fuera tan concurrida ni que las bicicletas se lanzaran sobre los peatones en luz roja. Creo que después de conocer Copenhague y su excelente equilibrio de peatones, bicicletas y automóviles, Amsterdam me parecía un poco caótica y ruidosa. Aun así era una maravilla observar las estrechas fachadas de las casas del centro histórico y las flores veraniegas en los balcones de los edificios y los barcos. Los bares y cafeterías en los canales rebosaban de gente riendo y tomando el tímido sol que iluminaba esa mañana. Los anuncios de la cerveza más famosa del mundo, Heineken, hacían que a Mr. Viking se le abrieran sus ojitos azules deseando curarse rápidamente de tan desagradable condición.

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¿De que se reiría Copito?

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Clásicas fachadas de Amsterdam

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Museos y exhibiciones 

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El NEMO desde el río

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La Opera House

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El puente estrecho

El paseo fue muy informativo y entre otras cosas mencionaron algunas peculiaridades de la ciudad. Pasamos a través de estrechos canales así como el río Ij y el Waterfront que divide la parte norte y sur de la ciudad. En uno de los múltiples canales vimos la casa de Ana Frank, la casa Rembrandt, los siete puentes alineados de Reguliersgracht, el Magere Brug (puente estrecho) y las casas relacionadas a las aduanas y el comercio exterior durante el Siglo de Oro (XVII) de la ciudad. También explicaron el comienzo de la ciudad como un pueblo pescador y la construcción del un dique (Dam) sobre el río Amstel en el siglo XII lo cual dio origen a su nombre: Amsteldam.

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Montelbaanstoren, una torre del siglo XVI junto con muchos turistas del XXI

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La estación central y las miles de compañías de tours por los canales

Copito tal vez no entendía ninguno de los datos históricos que a su madre tanto le gusta escuchar pero se divertía saludando a las otras embarcaciones desde su cómoda mesa. Se sorprendió mucho cuando vimos cómo los habitantes de Amsterdam suben hasta el tercer piso sus muebles: ¡utilizando una polea!. Era Física básica en vivo y a todo color.

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Todas las casas tienen estas poleas debido a la estrechez de sus escaleras

Ese día almorzamos pizza en un restaurante por el área de Dam Square, en donde está el Palacio Real, la De Nieuwe Kerk y el museo de cera Madame Tussauds al cual jamás hemos entrado en ningún país por alguna razón que desconozco. La joven hipster que nos atendió era muy seria pero cuando nos vio sacar el mapa de papel (accesorio considerado vintage por los más jóvenes) nos preguntó si nos podía ayudar en algo, un gesto universal de hospitalidad. Más adelante en nuestro viaje por Polonia, me daría cuenta que la seriedad de la gente no es sinónimo de hostilidad sino que simplemente hay culturas más sonrientes que otras. Sobre eso, más adelante en el blog.

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Callecitas clásicas 

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Paraíso de los quesos 

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Era muy divertido perseguir a las palomas en la Dam Square

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La Iglesia Nueva, a lado del Palacio Real

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El Palacio Real

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Museo Madame Tussaud

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Una bella muestra de arquitectura clásica holandesa

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Detalles del Palacio Real

Caminamos alrededor de cinco kilómetros hasta nuestro último destino del día: el Museumplein, en donde se encuentra el Museo Van Goh, el Rijksmuseum, y el Stedelijk Museum. En el camino, pasamos por el Bloemenmarkt (mercado de flores)  para regocijarnos con toda la variedad de flores, semillas y souvenirs que vendían en las decenas de puestos alrededor del canal.

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Mercado de Flores

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Un canal hermoso cerca de la cervecería Heineken

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Rijksmuseum, alberga el arte de Rembrandt y Vermeer, entre otros

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Rijksmuseum,  la mayor colección de arte holandés

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Detalles del Rijksmuseum 

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Fachada desde el Museumplein del Rijksmuseum 

Una vez en el Museumplein se nos cayó la quijada de ver la interminable fila para accesar al Museo de Van Goh a esa hora de la tarde (3:00pm). Sin duda, la mejor opción hubiera sido entrar muy temprano en la mañana por lo que decidimos aplazar nuestra visita al museo. Copito, por supuesto, no estaba decepcionado como su madre por perderse a Van Goh y pronto encontró un área de juegos cerca del Rijksmuseum en donde estuvo un gran rato jugando con muchos niños. Nos encantó el ambiente en este gran parque lleno de arte y viajeros de todas partes del mundo. Nos divertíamos viendo cómo los viajeros más jóvenes luchaban por la selfie perfecta en el gran letrero IAMSTERDAM, ya sea con sus teléfonos o sus GoPro. Otros más artísticos colocaban sus trípodes especiales para GoPro y sonreían estáticos por unos diez segundos hasta que obtuvieran la foto perfecta. La gente mayor, más astutos, menos tímidos y con menos desconfianza hacia los extraños, pedían el favor de un click a otros viajeros.

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Siempre encuentra donde jugar

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We are Amsterdam

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Museo Van Goh y gente tomando el sol

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Bansky is in the house

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IAMSTERDAM

Cuando Copito empezó a cerrar sus ojitos de cansancio empezamos el camino de vuelta a “casa”. Cenamos algo ligero en la cafetería del hotel y nos acostamos cuando todavía el sol de verano europeo aún brillaba y los jóvenes de largas barbas y gafas de goma se disponían a empezar la fiesta. Para los treintañeros de la Yucafamily, una buena noche de descanso lucía mucho más apetecible.

**Gina

Europa: tres semanas, tres países

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La procrastinación se apoderó de la autora de este blog, pero después de casi mes y medio de haber regresado a este lado del Atlántico, estoy lista para relatarles lo que la pequeña Yucafamily hizo en vacaciones de verano. No fue ciertamente un verano de playa y sol como muchos añoran. Fueron más bien tres semanas descubriendo y redescubriendo tres países europeos fascinantes y totalmente diferentes del uno al otro: Países Bajos, Noruega y Polonia.

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¡Hay tantos lugares por descubrir! (Solund, Noruega)

Nuestra fidelidad a Skyteam ha dado buenos resultados tanto para ellos como para nosotros pues para viajar desde Mérida a Amsterdam escogimos volar en la nueva ruta de Aeromexico (MEX-AMS). Fue un vuelo nocturno a bordo del moderno avión Dreamliner, el cual es muy silencioso y con un sistema de entretenimiento a prueba de noctámbulos. Claro está, el más pequeño del clan yuca-vikingo solo sintió la vibración del despegue y se entregó plácidamente a los brazos de Morfeo por las próximas 10 horas. Si alguno de los lectores piensa viajar con niños pequeños en un vuelo de chorrocientas horas, sugiero que escojan vuelos nocturnos como los de Aeromexico. Hemos probado esta teoría para viajar a París, Amsterdam (con KLM y Aeroméxico), Toronto y Tokyo con muy buenos resultados para nuestra tranquilidad y la de todos los pasajeros de esos vuelos.

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“Papi, pon Cars por millonésima ocasión”

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¿Cena en La Mansión?, ¡Yo como mis galletas!

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Feliz de aterrizar en Amsterdam

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¡Por fin, molinos de viento!

En Amsterdam pasamos cinco días enteros los cuales describiré con más detalle en los siguientes artículos. Nos hospedamos en el Ibis Amsterdam Centre Stopera, a unos quince minutos a pie de la estación central. Los Ibis nunca me han decepcionado. Son baratos, limpios, casi siempre con excelente ubicación a lado de estaciones de tren o metro, un desayuno buffet lleno de cosas engordativas y deliciosas y un bar económico en donde podemos relajarnos después de un largo día de paseo. Sus habitaciones pueden ser minúsculas para los huéspedes que pesan más de 100 kilos, pero para nosotros siempre han sido más que suficientes.

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Hotel Ibis Amsterdam Stopera

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Ibis Amsterdam Stopera

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Delicioso chocolate y bollería para chuparse los dedos

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¡Estamos en Países Bajos!

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¿A quien le pertenece cada cosa?

Desde Amsterdam, tomamos un siguiente vuelo con KLM hacia la hermosa ciudad de Bergen, Noruega para visitar a farmor y a farfar (abuelita y abuelito) quienes estaban ansiosos de besuquear las bronceadas mejillas de Copito de Nieve. Fue mi quinta visita al país más bello del mundo y esta belleza nunca es redundante. En esta ocasión visitamos la surrealista isla de Solund, al extremo oeste del país, en donde pasamos un fin de semana largo lleno de naturaleza, largas caminatas y paseos por barco.

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En la terraza del aeropuerto de Schipol, Amsterdam

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Muy consentido por KLM y sus papás

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Regalo de KLM para Copito

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Islas de Solund, un lugar para la reflexión

Después de pasar también unos días en Bergen, decidimos escaparnos a la ciudad de Cracovia, en Polonia por cinco días. Por primera vez, y seguramente no la última, viajamos con Norwegian, la tercera aerolínea de bajo costo en Europa (después de las más conocidas Ryanair y EasyJet). Los precios sí que eran económicos aunque no incluían equipaje documentado y asignación de asientos. Aún así, los tres miembros de la familia pagamos alrededor de 300 USD en total por la ruta directa Bergen-Cracovia-Bergen. Se trataba de una escapada cultural para conocer un nuevo país en el viejo continente y afortunadamente dimos con esta ciudad llena de atractivos y precios amigables para el bolsillo. Nos hospedamos en una habitación triple en el baratísimo Ibis Budget Stare Miasto (44 USD por noche), a lado de la estación central Krakow Glowny. La habitación era muy sencilla, amplia para una familia de tres y muy limpia aunque sin amenidades salvo jabón de tocador. El desayuno buffet incluía pan, jamón, queso, granola, yogurt, cereal y por supuesto, salchichas. Al fin y al cabo, estábamos en Polonia, tierra de las kielbasa (salchicha) y cierto vikingo carnívoro aprobaba esta selección.

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Avión de Norwegian hacia Cracovia

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Un pasajero muy feliz

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Hotel Ibis Budget Stare Miasto

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Regadera y lavabo en el Ibis Budget Stare Miasto

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Un huésped muy feliz

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Copito es el único que lee las instrucciones de seguridad en los aviones

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¡Hasta pronto Cracovia!

Después de tres semanas maravillosas llenas de experiencias nuevas y abrazos familiares era tiempo de decir Ha det bra! a la siempre deslumbrante Europa. Cuando llegamos al aeropuerto de Amsterdam, una amable empleada de Aeromexico nos comunicó que habíamos sido ascendidos a primera clase en el vuelo AMS-MEX. ¿Champagne, selección de quesos y asiento-cama?. Sí, gracias. Sin duda, el mejor vuelo que he tenido en mi mediana vida. Copito se portó muy a la altura de la situación y disfrutó su jugo de naranja en vaso de cristal antes de dormir cómodamente en los asientos-cama del Dreamliner. Sus padres en cambio, aceptaron las múltiples copas de vino que las auxiliares de vuelo ofrecieron durante el vuelo. Diez horas después, ya estábamos en nuestro país, listos para abordar el último vuelo hacia la capital yucateca, en donde Abuela Clos ya esperaba los cachetitos de su querido nieto viajero.

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El vino blanco era mio, ¿eh?

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El pequeño consentido de Aeromexico

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Poco antes de dormir, un poco de caricaturas

Continuara…

**Gina