Quinto día en Copenhague: Rosenborg Castle

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Nuestro vuelo salía hasta las 4:00pm y nuestras Copenhagen Cards eran aún válidas para ese día así que nos dirigimos al cercano Castillo de Rosenborg. Este pequeño castillo se encuentra ubicado a unas tres cuadras de la estación de Norreport y se puede visitar fácilmente en unas dos horas. A lado suyo está el hermoso Kongens Have (jardín de rey) en donde pudimos admirar el foliage otoñal y ver a muchos señores de la tercera edad paseando a sus perros a pesar de los letreros que lo prohibían.

Rosenborg fue también construido en los tiempos de Christian IV. ¡Ese rey sí que dejó huella en Dinamarca!. En el castillo se pueden encontrar su corona y el Trono Real de Dinamarca que, de acuerdo a la leyenda, está construido de cuernos de unicornios. En el sótano se pueden visitar las joyas de la corona y creo que por ello dos guapos guardias reales cuidaban las puertas.

En esta ocasión Copito recorrió el castillo sin carreola así que fue todo un reto evitar que tocara tanto animalito de color dorado. Sobrevivimos a tan difícil reto y pudimos llegar al tercer piso en donde se encontraba el Salón de los Caballeros. Mientras yo admiraba la impresionante arquitectura, Copito decidió acostarse en el piso real para comprobar la frialdad de ese pulido material.

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Kongens Have

Caminando por Kongens Have

Caminando por Kongens Have

Los Jardines del Rey

Los Jardines del Rey

Kongens Have

Kongens Have

El otoño está aquí

El otoño está aquí

Copito y sus leones

Copito y sus leones

¡Apurarte papá!

¡Apurarte papá!

Castillo de Rosenborg

Castillo de Rosenborg

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Entrada al Castillo de Rosenborg

Entrada al Castillo de Rosenborg

Kongens Have desde el castillo

Kongens Have desde el castillo

Un inodoro de la realeza

Un inodoro de la realeza

Academia de la Guardia Real

Academia de la Guardia Real

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interiores de Rosenborg

interiores de Rosenborg

Una selfie muy royal

Una selfie muy royal

Subiendo una de tres escaleras

Subiendo una de tres escaleras

Copito descansando en el salón real

Copito descansando en el salón real

Los interiores del castillo

Los interiores del castillo

El Trono Real de Dinamarca, símbolo de la monarquía absoluta en Dinamarca

El Trono Real de Dinamarca, símbolo de la monarquía absoluta en Dinamarca

Hora de regresar por las maletas y dirigirnos al aeropuerto no sin antes tomar una foto solitaria a Skt. Andreas Kirke (Iglesia de San Andrés).

Skt Andreas Kirke

Skt Andreas Kirke

Hubiésemos llegado en 15 minutos al aeropuerto pero tomamos el metro equivocado. Viéndolo desde el lado positivo las dos líneas de metro son bastante cortas y no perdimos mucho tiempo en tomar la línea correcta.

Como era de esperarse sufrimos no tener nuestra carreola con nosotros hasta las puertas del avión. Sin embargo, Copito colaboró lo mejor que pudo y los empleados en el control de seguridad lo entretuvieron mientras nosotros colocábamos las maletas y accesorios en la banda. Una vez pasado el control, agarramos una carreola del aeropuerto y ya pudimos relajarnos con unas ricas Carlsberg y los clásicos sandwiches abiertos.

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Barcos vikingos en el aeropuerto de Copenhague

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Mis exploradores

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Uffff ¡qué pesada está mi mochila!

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¡Adiós Copenhague!

Había terminado nuestro viaje a la capital danesa. Había sido la mejor forma de celebrar seis años junto a mi amado Mr. Viking: si viajando lo conocí, viajando habríamos de celebrar.

Me llevé una muy buena impresión de Copenhague. Tan buena que si pudiese viviría una temporada ahí y pasearía por las calles con Copito en una bicicleta cargo. Me la pasaría comprando flores y café orgánico en el mercado Torvehallene, visitaría con calma todos los museos y galerías y cenaría en el restaurante del Palacio de Christiansborg en ocasiones especiales. Además, es una ciudad tan segura que los padres dejan a los niños en sus carreolas afuera de los comercios. Una locura solo pensarlo en otros países del mundo. Espero con todo mi corazón que Copenhague conserve tanta belleza y seguridad por muchos años.

¡Farvel København!

Primer día en Copenhague: Castillo de Frederiksborg

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Arribamos a Copenhague alrededor de las 11:00 am. Nuestros vuelos con Scandinavian Airlines habían sido un poco ajetreados pues tuvimos que hacer una escala en Oslo en tan solo 35 minutos. Nunca había corrido en un aeropuerto como lo hice en Oslo y qué bueno que lo hicimos porque llegamos justo a tiempo para abordar el vuelo a Copenhague. Algo que nos sorprendió muchísimo es que Scandinavia Airlines obliga a los pasajeros a documentar la carreola desde el lugar de origen. Nosotros, por supuesto, hubiésemos preferido utilizar nuestra propia carreola hasta la puerta del avión (como hemos hecho la mayoría de las veces). Afortunadamente, en el aeropuerto de Bergen jugamos con Copito en la resbaladilla ubicada después del Control de Seguridad y en el aeropuerto de Oslo utilizamos un carrito maletero con sillita para niños para correr por los pasillos.

"Eeeeeeeeexcuse me!" decíamos abriéndonos camino entre la multitud del aeropuerto de Oslo

“Eeeeeeeeexcuse me!” decíamos abriéndonos camino entre la multitud del aeropuerto de Oslo

El aeropuerto de Copenhague es lo más baby-friendly que he visto jamás. Carritos maleteros con asientos para niños, carreolas prestadas, Legos en las bandas de equipaje, baños familiares etc. Paraíso para los padres que aterrizan en la ciudad.

Recogimos la Copenhagen Card previamente comprada online y tomamos el metro que nos trasladó a la estación de Norreport en tan solo 20 minutos. El hotel Ibsens se ubica a tres cuadras de esta estación. Cerca había una infinidad de restaurantes, tiendas de conveniencia, tiendas de abarrotes y toda clase de servicios. Nunca tuvimos ningún problema para encontrar lo básico para Copito (pañales, galletas y leche).

El clima no lucía nada favorecedor. Llovía intermitentemente y no valía la pena visitar Tivoli Gardens como originalmente habíamos planeado. Entonces decidimos visitar el Castillo de Frederiksborg en el poblado de Hillerød al norte de Copenhague. Llegar no puede ser más fácil. Tomamos el S-train linea E (dirección Hillerød). El tren es muy cómodo y tarda unos 40 minutos en llegar desde la estación de Norreport. Una vez llegando a la estación seguimos los letreros en la calle que nos indicaban el camino al Frederiskborg Slot (Slot=castillo en danés).

Hillerød es poblado bastante encantador dominado por uno de los castillos renacentistas más hermosos del mundo. Caminamos por la Slotsgade, una calle pedestre llena de tiendas de ropa, jugueterías, artículos para el hogar, electrónicos etc. hasta llegar al castillo. Misteriosamente no encontramos en ella ningún lugar acogedor para comer a esa hora de la tarde salvo un café llamado Vivaldi.

La calle pedestre Slotsgade

La calle pedestre Slotsgade

El bellísimo Castillo de Frederiskborg fue construido como residencia del rey Christian IV en el siglo XVI y hoy en día alberga el Museo de Historia Nacional. En el siglo XIX un incendió destruyó gran parte del interior pero fue reconstruido poco tiempo después gracias a las contribuciones de la realeza y a las de filántropos como J. C. Jacobsen (fundador de la cervecería Carlsberg). Jacobsen también contribuiría a la fundación del Museo de Historia Nacional y de muchísimas obras más en Copenhague incluida La Sirenita y la Ny Carlsberg Glyptotek.

Tanto la transportación como la entrada al museo estaban incluidos en la Copenhagen Card y únicamente tuvimos que mostrarla en la taquilla. Las carreolas no están permitidas dentro del museo pero nos prestaron una especial en la entrada. Copito admiró muy cómodamente el arte renacentista aunque no con el mismo entusiasmo que su madre. Él hubiese preferido pasar todo ese tiempo afuera en el extraordinariamente bello jardín barroco. ¡Esos reyes sí que sabían como deleitarse la pupila desde las ventanas del castillo!. Afuera pasamos unas dos horas caminando con un Copito muy emocionado y feliz por poder correr todo lo que quiso.

Aquí les dejo parte de lo que vieron nuestros ojos:

Frederiskborg desde el lago

Frederiskborg desde el lago

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Foto del recuerdo en Frederiksborg

Foto del recuerdo en Frederiksborg

Ahora sí, sin la Yucafamiñy

Ahora sí, sin la Yucafamiñy

Castillo de Frederiksborg

Castillo de Frederiksborg

Torre

Torre

Un bello ejemplo de palacio renacentista

Un bello ejemplo de castillo renacentista

La capilla

La capilla

El órgano

El órgano

Los bellos interiores

Los bellos interiores

Copito aprendiendo

¿Copito aprendiendo?

¡Muchas cosas que admirar en el techo! Ya nos dolía el cuello

¡Muchas cosas que admirar en el techo! Ya nos dolía el cuello

Los comedores del rey

Los salones del rey

Una camita sencilla y nada ostentosa

Una camita sencilla y nada ostentosa

¡Un león!

¡Un león!

"¿Por qué eres tan feito?" preguntó Copito

“¿Por qué eres tan feita?” preguntó Copito

Uno de los miles pasillo del castillo

Uno de los miles pasillos del castillo

Bellos interiores

Bellos interiores

"Mami, ya quiero salir a jugar"

“Mami, ya quiero salir a jugar”. Su mirada lo dice todo.

Y ahora, la parte favorita de nuestro hijo:

¡Cuánta belleza!

¡Cuánta belleza!

La hojarasca

La hojarasca

Lo agarraba para que no saltara a la fuente de aguas gélidas

Lo agarraba para que no saltara a la fuente de aguas gélidas

You can't catch me, daddy

You can’t catch me, daddy

Corrió, corrió, corrió hasta que el hambre le ganó...

Corrió, corrió, corrió hasta que el hambre le ganó…

Éramos solo nosotros disfrutando el paisaje

Éramos solo nosotros disfrutando el paisaje

El invierno está cerca pero mientras a disfrutar del viento otoñal

El invierno está cerca pero mientras a disfrutar del viento otoñal

Colores del atardecer

Colores del atardecer

Esto veía la realeza

Esto veía la realeza

Figuras del jardín

Figuras del jardín

Árboles perfectamente alineados

Árboles perfectamente alineados

Con una mamá feliz, un papá hambriento y un Copito feliz y hambriento, regresamos a Copenhague para una merecida cena. Elegimos un restaurante muy casual adentro de Tivoli Gardens para celebrar que cumplíamos seis años de vivir juntos. Con tal de estar con mi adorada familia un Burger King hubiese sido suficiente pues la emoción de estar en un lugar diferente a casa opaca mi cultura culinaria.

Esa noche todos caímos como troncos en la cama. Había sido un fantástico y mojado primer día en Copenhague.

**Gina