Segundo día en Toronto: Visita nocturna al Ripley’s Aquarium

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No es ningún secreto que su servidora es una criatura nocturna. Me gusta trabajar y estudiar de noche y también salir a pasear cuando los rayos del sol ya se han ocultado. Obviamente, en la vida diaria de una mamá-profesora, la alarma suena desde temprano para estar lista antes de que el primer “Buenos días” de Copo se haga escuchar. Cuando viajamos, rara vez podemos dormir hasta que queramos. En estos días sí se aplica el “Al que madruga Dios le ayuda” pues todos los lugares de interés como museos, zoológicos, parques de diversiones, zonas arqueológicas, paseos en barco etc., tienen mucho menos gente cuando abren sus puertas. Muchas de esas atracciones cierran sus puertas entre las 5:00 y 6:00 de la tarde y a los visitantes no nos queda más remedio que irnos al pub más cercano y descansar. En su defecto, se puede ir al supermercado más cercano para comprar cerveza local e ingredientes frescos para saciar el apetito en la comodidad de la habitación. ¡Uffff, qué sufrimiento!.

En Toronto, dos de las principales atracciones, la CN Tower y el Ripley’s Aquarium, abren sus puertas desde temprano (9:00-10:00am) y cierran a las 11:00pm. Como ya les había comentado, el hotel Delta Toronto está ubicado justo enfrente de ellas por lo que se nos facilitó visitarlas a horas inusuales. Como buena criatura de la noche agradecí que estos lugares cierren hasta tarde y poder hacer algo diferente ya comenzada la noche.

Eran las 7:00pm cuando entramos al fantástico Acuario de Ripley. No había ninguna fila y pudimos comprar sin problema los boletos en una maquina self-service. Copito se encontraba ya bastante descansado después de una larga siesta y todos estábamos listos para perseguirlo por el lugar.

El acuario puede ser fácilmente visitado en unas dos horas. Tal vez un poco más para los amantes de la vida marina. Posee muchísimas especies de las aguas canadienses, del arrecife indo-australiano, y areas de medusas y mantarayas. Lo más interesante para nosotros fue la exhibición de tiburones nadando sobre las cabezas de los visitantes quienes se esforzaban en tomar selfies con ellos. ¡Eran las celebridades del acuario!.

También había un área interactiva en donde se podía tocar cangrejos herradura y observar a peces payaso (mejor conocidos como Nemos). Por supuesto, para los más pequeños había un área de juegos bastante curiosa, simulando un arrecife y submarinos así como un mini-túnel para observar a los pececillos en su hábitat.

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Entrada del acuario

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Discovery zone

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¡Cuántos peces!

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Quiero tocarte pececillo

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Tiburones en la laguna peligrosa

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Admirando

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Súper Baby

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Con papa Mr. Viking

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Area del arrecife

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En el túnel de la Dangerous Lagoon

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Tiburon a la vista

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Area de tiburones

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Area de tiburones

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Area de tiburones

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Tiburones

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Yucafamily en el Ripley’s Aquarium of Canada

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Tratando de tomar la mejor foto

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Túnel para niños

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¡Y no tan niños!

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Area infantil

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Área interactiva con los horseshoe crabs

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Captain Copo

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Viendo Nemos

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Pez Leon

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Smile!

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Medusas, jelly fish

El acuario fue una gran manera de finalizar el día y en punto de las 9:00pm dejamos tan colorido lugar para dirigirnos al hotel (o como Copito le dice, “otra casa”). Ya era bastante tarde para cenar afuera por lo que decidimos probar el servicio a la habitación del hotel (cosa que aunque les parezca raro, NUNCA habíamos hecho anteriormente). No voy a negar que lo que ordenamos estuvo muy delicioso (club sandwiches y cuatro cervezas) pero su costo fue equivalente a una cena en el mejor restaurante de Mérida. Sin embargo, hay que recordar que cuando se viaja a países como Canadá, en donde los salarios y las prestaciones son altos, no queda más que adecuar el presupuesto y ahorrar en las otras comidas (¿desayunando Subways, por ejemplo?).

Ahora sí, estábamos listos para dormir y soñar con tiburones.

**Gina

Primer día en Toronto: Paseando por la ciudad

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Llegamos al hotel alrededor de las nueve de la mañana. Había sido un vuelo nocturno sin contratiempos y aunque no habíamos dormido muy bien, la adrenalina nos mantenía despiertos y listos para recorrer la metrópolis. Las habitaciones ya estaban listas a esa hora (algo que agradecimos al hotel), y después de desayunar en el restaurante del hotel (SOCO kitchen and bar) salimos a caminar en los alrededores del hotel. Esta fue la primera ocasión en la que nos dimos cuenta de las grandes proporciones de los alimentos en Canadá. Los waffles de Copito eran del tamaño del mantel y mi muffin parecía más un pastel que un pan dulce. El único integrante que pudo acabarse su porción fue Mr. Viking, cuyo estómago, acostumbrado a alces, renos y tacos mexicanos, puede digerir cualquier desayuno del continente americano de manera eficaz y en un tiempo récord.

La CN Tower se imponía ante los demás edificios de la zona. Salimos y ahí estaba: tan alta que mareaba verla por mucho tiempo. Cruzamos la calle hacia el Olympic Park y la observamos más de cerca. Había un río de gente en las inmediaciones debido a que a lado de la torre también se encuentra el Ripley’s Aquarium. Muchos niños y sus padres también se encontraban en el Railway Museum, ubicado enfrente de las dos mencionadas atracciones. En fin, era un día bullicioso y alegre en el Entertainment District de Toronto.

El vocabulario de Copito en inglés se divide de la siguiente forma: 90% son modos de transporte y animales y un 10% en necesidades básicas del ser humano. “Double-decker bus!” exclamó al ver el primer autobús de dos pisos. “School bus!” dijo mientras sus manitas jalaban a su padre hacia dicho autobús. “Train!” dijo al distinguir a los trenes de la explanada del Railway Museum. Era un momento especial para Copo de Nieve.

El Ripley's Aquarium y al fondo el hotel Delta Toronto

El Ripley’s Aquarium y al fondo el hotel Delta Toronto

¡School bus!

¡School bus!

Fuente enfrente de la CN Tower

Fuente enfrente de la CN Tower

Decidimos tomar el autobus de doble piso para conocer en breve la ciudad. Estuvimos en la parte de arriba del autobús gran parte de las dos horas de recorrido aunque el calor era realmente insoportable. Según los registros, ese día hizo 33 grados y sin una nube en el horizonte nuestras cabezas ya estaban muy calientes después de hora y media. Copito aguantó despierto hasta que llegamos por la Casa Loma (un castillo construido por un magnate de la electricidad), pero sucumbió a los brazos de Morfeo poco tiempo después. Habiendo llegado al final del paseo se acomodó tiernamente en los hombros de su padre hasta que fue colocado en la cómoda cama del hotel.

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El autobús frente al Harbour Front

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Disfrutando el soleado recorrido

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La fila para tomar el autobús

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Yonge and Dundas square, algo así como el Times square de Toronto

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Yonge and Dundas square

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Una estación de bomberos muy curiosa

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Double decker bus

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Viva el hemp!

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Copito fumigado

También los adultos tomamos una siesta para recuperar nuestras energías y cuando Copito despertó estábamos listos para seguir paseando. Eran alrededor de las 5:00pm y fuimos a caminar por el distrito financiero y comercial. Nuestro objetivo era la plaza comercial Eaton Centre y elegir ahí el regalo de cumpleaños de Copito, quien cumpliría tres en los próximos días.

Los altos edificios daban mucha sombra y fue una caminata agradable. Me gustó mucho ver la facilidad con la cual las personas con discapacidad se movían por la ciudad, la inclusión de los ciclistas, la limpieza de sus calles y sobre todo la paciencia de los conductores al tratar de dar vuelta a la izquierda en las transitadas intersecciones. Agradecí en mi mente que yo no fuera la responsable de manejar en los siguientes días por la ciudad.

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El antiguo hotel Fairmont, frente a la Union Station

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Cafés a lado de la Union Station

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Modernos y altos edificios

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Two random visitors

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Uffff me duele el cuello

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Toronto City Hall o ayuntamiento

Llegamos al inmenso Eaton Centre y nos dirigimos a la única juguetería del lugar. Desgraciadamente no encontramos lo que teníamos en mente y decidimos probar suerte en nuestro siguiente destino, Montreal. En el Eaton Centre hay cientos de tiendas para pasar todo un día comprando pero para los visitantes como nosotros a quienes no les apasionan las compras una breve visita es más que suficiente. Preferimos regresar al Entertainment District y visitar el Harbour Front donde cientos de personas disfrutaban del sol, la música callejera y una rica cena.

Antes hicimos una breve parada en el Railway Museum para que Copito conociera a los grandes trenes de la exhibición. Él fue muy feliz con sus adorados trenes y nosotros lo fuimos más al probar la riquísima cerveza torontoniana Steam Whistle poco después. Había sido un gran primer día de exploración coronado con una excelente y bien merecida cena.

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Railway Museum Toronto

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Vagón de pasajeros

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Rogers Centre

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Harbour Front

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Caminando por el Harbourfront

**Gina

Un viaje con sabor a maple

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La belleza de Niagara Falls

La belleza de Niagara Falls

A la Yucafamily le gusta conocer lugares que estén dentro de nuestras posibilidades de tiempo y dinero. También tomamos en cuenta nuestra paciencia y energías para viajar con nuestro pequeño kisin, alias el Copito de Nieve. Por supuesto, nuestros deseos de experimentar este hermoso mundo son más grandes que todos los retos a los que uno se afrenta cuando se viaja con un niño pequeño y fue así que decidimos embarcarnos en una nueva aventura.

El país destino: Canadá.

Copito estuvo bastante involucrado en la planeación del viaje. Desde el momento que compramos los boletos de avión me encargué de prepararlo para su siguiente andanza. Continuamente le mencionaba cosas relacionadas con los viajes, los medios de transporte, los sabores y las bellezas naturales de Canadá y también sobre lo que experimentaría en los aeropuertos y en los aviones. Quise que Copito fuera partícipe en todas las etapas del viaje y que como tal, asumiera también su única obligación: comportarse lo mejor posible. Mamá Gina, papá Mr. Viking y Abuela Clos se encargarían del resto.

La preparación rindió frutos y Copito colaboró lo mejor que pudo. Saludó cortésmente a todos los empleados que veía, ayudó con su pequeño equipaje de mano, alargó su paciencia en las filas del aeropuerto y de las atracciones y comió, más o menos, sus cenas. Ciertamente, notamos una notable diferencia entre viajar con un Copito de dos años (como en Noruega y Dinamarca) y uno de casi tres. Ahora, Copito nos comunica con palabras y con actitudes lo que le gusta, lo que le molesta y lo que le aburre. Es un integrante más activo en nuestras aventuras y, como tal, tomamos muy en cuenta su opinión.

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

Aproximadamente dos meses antes del viaje, la abuela Clos y yo tuvimos que tramitar nuestras visas de turismo. No quisimos contratar los servicios de ninguna agencia para el trámite pues consideré que yo misma podía escanear los documentos que nos fueron solicitados. Afortunadamente, el trámite fue muy fácil y únicamente enviamos digitalmente nuestras visas estadounidenses, nuestros pasaportes y fotos. En menos de tres días nuestra solicitud fue aprobada y enviamos nuestros pasaportes por mensajería para que les estamparan la visa. ¡Vaya que eso es eficiencia del primer mundo!.

Ahora sí, la planeación de nuestra estancia.

Como siempre, su servidora fue la encargada de elegir lugares y hoteles. A pesar de tener un amor-odio con Aeromexico debido a pasadas experiencias, esta vez el amor y la fidelidad ganaron y reservamos con esta aerolínea los vuelos MID-MEX-YYZ (Toronto) y  YUL (Montreal)-MEX-MID. Contrario a lo sucedido en otras ocasiones, los vuelos salieron a tiempo y las maletas llegaron sanas y salvas a nuestros destinos.

En Toronto pasaríamos cinco días enteros y en Montreal cuatro. El hotel seleccionado para la primera parte del viaje fue el magnífico Delta Toronto, ubicado a lado de la CN Tower y muy cerca de todo lo que el visitante puede desear: museos, restaurantes, transporte público, atracciones como la mencionada torre, el acuario de Ripley, tiendas de todo tipo, el Harbour Front, etc. Los empleados del hotel, y en general las personas de Toronto, fueron excepcionalmente amables y sonrientes. Las habitaciones son amplias y muy modernas y sus cómodas camas ofrecieron un gran descanso después de las larguísimas caminatas que realizábamos todos los días. Abuela Clos tuvo su propia habitación con una cama King mientras que Copito, Mr. Viking y yo nos quedamos en otra.

En Montreal optamos por quedarnos todos juntos en una suite en el hotel La Tour Belvedere en el corazón de la ciudad. La suite contaba con sala, comedor, una pequeña cocina equipada, baño  y una habitación separada de las áreas comunes. La suite fue más que suficiente para todos los miembros de la familia y ahí disfrutamos de los alimentos comprados en el supermercado cercano y por supuesto, de las bebidas compradas en el SAQ (Société des alcools du Québec).

Para trasladarnos de Toronto a Montreal teníamos dos opciones: tomar un vuelo corto desde cualquiera de los dos aeropuertos de Toronto  o tomar el tren de cinco horas desde el Union Station de Toronto a la Gare Centrale de Montreal. Me decidí por la segunda opción después de consultar mucho con mi almohada y con TripAdvisor.

Las ventajas del tren eran que el hotel Delta está ubicado a lado de la Union Station, no teníamos que documentar equipaje ni pasar por los fastidiosos filtros de seguridad, el tren es más económico que cualquiera de los vuelos y no teníamos que pagar casi 50 dólares por un taxi al aeropuerto. Además, a Copito le gustan los trenes. Está bien, lo confieso. Esta fue la única razón. Copito está obsesionado con los trenes, tanto que lloró cuando nos bajamos después de cinco horas atravesando el paisaje canadiense. Para él, subirse al tren fue la experiencia más memorable del viaje. Eso y ver los trenes históricos en el Railway Museum de Toronto. Y también ver a los trenes que llegaban al Union Station desde la ventana de la habitación, subirse al trenecito del parque de diversiones Centreville  y también al del Toronto Zoo. Bueno, ya captan la idea.

Railway Museum en Toronto

Railway Museum en Toronto

Zoomobile en el Toronto Zoo

Zoomobile en el Toronto Zoo

Al igual que en viajes pasados, contratamos un servicio de transportación privada del aeropuerto al hotel. La compañía elegida fue Pearson Airport Limousine (http://pearsonairportlimousine.com) la cual tiene disponible autoasientos para niños. Copito fue cómodo y seguro en todo el trayecto al igual que toda la yucafamily versión extendida.

En los siguientes días les contaré más a detalle lo que hicimos cada día. Mientras tanto, les dejo una foto del skyline de Toronto  tomada desde el barco hacia las Toronto Islands.

¡Nos leemos pronto!

El skyline de Toronto

El skyline de Toronto

**Gina