Quinto día en Copenhague: Rosenborg Castle

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Nuestro vuelo salía hasta las 4:00pm y nuestras Copenhagen Cards eran aún válidas para ese día así que nos dirigimos al cercano Castillo de Rosenborg. Este pequeño castillo se encuentra ubicado a unas tres cuadras de la estación de Norreport y se puede visitar fácilmente en unas dos horas. A lado suyo está el hermoso Kongens Have (jardín de rey) en donde pudimos admirar el foliage otoñal y ver a muchos señores de la tercera edad paseando a sus perros a pesar de los letreros que lo prohibían.

Rosenborg fue también construido en los tiempos de Christian IV. ¡Ese rey sí que dejó huella en Dinamarca!. En el castillo se pueden encontrar su corona y el Trono Real de Dinamarca que, de acuerdo a la leyenda, está construido de cuernos de unicornios. En el sótano se pueden visitar las joyas de la corona y creo que por ello dos guapos guardias reales cuidaban las puertas.

En esta ocasión Copito recorrió el castillo sin carreola así que fue todo un reto evitar que tocara tanto animalito de color dorado. Sobrevivimos a tan difícil reto y pudimos llegar al tercer piso en donde se encontraba el Salón de los Caballeros. Mientras yo admiraba la impresionante arquitectura, Copito decidió acostarse en el piso real para comprobar la frialdad de ese pulido material.

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Kongens Have

Caminando por Kongens Have

Caminando por Kongens Have

Los Jardines del Rey

Los Jardines del Rey

Kongens Have

Kongens Have

El otoño está aquí

El otoño está aquí

Copito y sus leones

Copito y sus leones

¡Apurarte papá!

¡Apurarte papá!

Castillo de Rosenborg

Castillo de Rosenborg

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Entrada al Castillo de Rosenborg

Entrada al Castillo de Rosenborg

Kongens Have desde el castillo

Kongens Have desde el castillo

Un inodoro de la realeza

Un inodoro de la realeza

Academia de la Guardia Real

Academia de la Guardia Real

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interiores de Rosenborg

interiores de Rosenborg

Una selfie muy royal

Una selfie muy royal

Subiendo una de tres escaleras

Subiendo una de tres escaleras

Copito descansando en el salón real

Copito descansando en el salón real

Los interiores del castillo

Los interiores del castillo

El Trono Real de Dinamarca, símbolo de la monarquía absoluta en Dinamarca

El Trono Real de Dinamarca, símbolo de la monarquía absoluta en Dinamarca

Hora de regresar por las maletas y dirigirnos al aeropuerto no sin antes tomar una foto solitaria a Skt. Andreas Kirke (Iglesia de San Andrés).

Skt Andreas Kirke

Skt Andreas Kirke

Hubiésemos llegado en 15 minutos al aeropuerto pero tomamos el metro equivocado. Viéndolo desde el lado positivo las dos líneas de metro son bastante cortas y no perdimos mucho tiempo en tomar la línea correcta.

Como era de esperarse sufrimos no tener nuestra carreola con nosotros hasta las puertas del avión. Sin embargo, Copito colaboró lo mejor que pudo y los empleados en el control de seguridad lo entretuvieron mientras nosotros colocábamos las maletas y accesorios en la banda. Una vez pasado el control, agarramos una carreola del aeropuerto y ya pudimos relajarnos con unas ricas Carlsberg y los clásicos sandwiches abiertos.

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Barcos vikingos en el aeropuerto de Copenhague

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Mis exploradores

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Uffff ¡qué pesada está mi mochila!

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¡Adiós Copenhague!

Había terminado nuestro viaje a la capital danesa. Había sido la mejor forma de celebrar seis años junto a mi amado Mr. Viking: si viajando lo conocí, viajando habríamos de celebrar.

Me llevé una muy buena impresión de Copenhague. Tan buena que si pudiese viviría una temporada ahí y pasearía por las calles con Copito en una bicicleta cargo. Me la pasaría comprando flores y café orgánico en el mercado Torvehallene, visitaría con calma todos los museos y galerías y cenaría en el restaurante del Palacio de Christiansborg en ocasiones especiales. Además, es una ciudad tan segura que los padres dejan a los niños en sus carreolas afuera de los comercios. Una locura solo pensarlo en otros países del mundo. Espero con todo mi corazón que Copenhague conserve tanta belleza y seguridad por muchos años.

¡Farvel København!

Cuarto día en Copenhague: Zoológico y Marmokirken

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Antes de empezar con la reseña del día empezaré por recomendar a todos aquellos visitantes que se hospedan por Norreport que visiten el mercado de Torvehallerne. ¡Qué rico fue desayunar ahí un delicioso café, unos roles de canela y unos sandwiches sencillos pero deliciosos!. Y todo a la mitad de precio que en nuestro hotel. Había tiendas de granos, chocolates, cafeterías, un económico Brioché Doré, panaderías, florerías, etc. Una breve visita a este mercado tan moderno alegra la nariz de cualquiera.

Ahora sí, la reseña.

Después de desayunar tomamos el autobús 6A enfrente de la estación de Norreport y nos dirigimos al Zoológico de Copenhague. Después de un recorrido de menos de 30 minutos estábamos enfrente del Zoo. Eran unos 10 minutos antes de la hora de apertura por lo que esperamos afuera con unas 30 familias más. La entrada estaba también incluida en la Copenhagen Card y como en ocasiones anteriores, solamente tuvimos que mostrarla en taquilla para que nos dieran los tickets de acceso.

Fuimos con un objetivo en mente: que Copito viera finalmente un canguro, su animal favorito. Abrimos el mapa y nos encaminamos al lugar en donde se ubicaban sus amigos australianos. ¡Qué bello fue ver a Copito saltar como ellos ante la emoción de verlos!. Sonreía y los observaba con detenimiento cuando se quedaban quietos, como esperando su saltitos repentinos. Habían por lo menos 10 canguros en el área y era muy fácil admirarlos desde una plataforma especialmente construida para ello.

En esa misma área del zoológico se encontraban las jirafas, hipopótamos y otros animales africanos así como una pequeña granja, dromedarios y camellos. Disfrutamos verlos caminar en grandes áreas y no como en nuestro zoológico en Yucatán en donde los tienen en jaulas ridículamente pequeñas.

En el área más grande del zoológico tienen a los felinos, monos, reptiles, elefantes, osos americanos y polares y otros animales de ecosistemas fríos. Pasamos un tiempo maravilloso viendo a Copito disfrutar a los animales y después de unas dos horas y media de diversión tomamos el autobús de vuelta al centro de la ciudad.

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Una gallineta nos dio la bienvenida

 

Entrada al Zoo de Copenhague

Entrada al Zoo de Copenhague

Camellos

Camellos

Visitando a los ponys

Visitando a los ponys

"Piiiiiiigs" gritó Copito

“Piiiiiiigs” gritó Copito

Vaquitas tranquilas

Vaquitas tranquilas

Caminado en el Zooo

Caminado en el Zoo

Admirando a los canguros

Admirando a los canguros

Un lindo ejemplar de Canguro

Un lindo ejemplar de Canguro

"Kanguroooo"

“Kanguroooo”

En las plataformas de observación

En las plataformas de observación

Adiós amigos canguritos!

Adiós amigos canguritos!

Admirando el culito de un hippo

Admirando el culito de un hippo

La savana africana

La savana africana

Foto del recuerdo

Foto del recuerdo

Jirafas

Jirafas

Admirando las jirafas

Admirando las jirafas

"Es un rhino, mamma"

“Es un rhino, mamma”

Flamingos

Flamingos

La torre del zoo

La torre del zoo

El ataque de las focas

El ataque marino

Viendo los monos, quienes seguramente le recordaron a Curious Geroge

Viendo a los monos, quienes seguramente le recordaron a Curious Geroge

Copito manejando solo significan problemas! ahhhhhh!

Copito manejando solo significan problemas! ahhhhhh!

Area de elefantes

Area de elefantes

Feliz de estar junto a un tigre

Feliz de estar junto a un tigre

Admirando a los elefantes

Admirando a los elefantes

Los paquidermos tenían el área más grande del zoo

Los paquidermos tenían el área más grande del zoo

La zona fría

Yaks

Nuestros amigos los renos

Nuestros amigos los renos

Área de osos americanos

Área de osos americanos

Un gordo oso polar tomando una siesta

Un gordo oso polar tomando una siesta

"¡Este oso está mas alto que tú, papa! Debes comer más"

“¡Este oso está mas alto que tú, papa! Debes comer más”

Los reyes de la selva posando ante las cámaras

Los reyes de la selva posando ante las cámaras

Y con esta imagen le dijimos adios al zoo

Y con esta imagen le dijimos adios al Zoo

Nos bajamos en Norreport y caminamos unas cuantas cuadras hacia la Frederiks Kirke a la cual le dicen la Iglesia de Mármol (Marmokirken). Esta iglesia está a una cuadra del Palacio de Amalienborg y es una bellísima muestra de arquitectura rococó (siglo XVIII).

Frederiks kirke desde el Palacio de Amalienborg

Frederiks kirke desde el Palacio de Amalienborg

Marmokirken

Marmokirken

El organo antiguo

El organo antiguo

El altar

El altar

El domo

El domo

El órgano moderno

El órgano moderno

Finalizamos la tarde caminando por Stroget y haciendo unas cuantas compras. Disfrutamos de sentarnos en un bar muy tranquilo en una callecita escondida y cenar más tarde en una pizzería sumamente económica llamada Jacob’s Pizza.

Aquí una muestra de algunos edificios que pasamos mientras recorríamos la ciudad:

Universidad de Copenhague

Universidad de Copenhague

Una tienda departamental en Kongens Nytorv

Una tienda departamental en Kongens Nytorv

Teatro Real

Teatro Real

Catedral de Copenhague

Catedral de Copenhague

Edificios al azar

Edificios al azar

Esa sería nuestra última noche en la capital danesa. Sentimos algo de tristeza por abandonarla pero sabíamos que farmor y farfar (abuelita y abuelito) ya esperaban ansiosos a Copito en Bergen. Era tiempo de volver a casa.

**Gina

Tercer día en Copenhague: Rundetarn y Visit Carlsberg

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Las calles de Copenhague estaban vacías en esa mañana dominguera. La mayoría de las tiendas no abren en domingo y las más famosas lo hacen de 12 a 4pm. Unicamente nosotros y un puñado de visitantes recorrían las calles fantasmas.

Empezamos el día visitando Rundetarn (torre redonda), un observatorio astronómico construido en los tiempos del rey Christian IV (siglo XVII). Subimos hasta lo más alto de la torre para apreciar la ciudad aunque esa mañana estaba lloviznando y el horizonte se perdía entre las nubes. Más nos divertimos persiguiendo a un Copito que al parecer le pareció muy gracioso bajar la rampa de la torre y volverla a subir unas diez veces. Me consolaba pensando en las muchas calorías que yo también estaba quemando al subir y bajar el espiral el mismo número de veces.

Calles solitarias en domingo

Calles solitarias en domingo

Rundetarn

Rundetarn

Subiendo y quemando calorías

Subiendo y quemando calorías

Copito feliz

Copito feliz en lo alto de la Rundetarn

Vista nebulosa desde lo alto

Vista nebulosa desde lo alto

Parte de la muestra en la torre

Parte de la exhibición en la torre

Bajando las escaleras de la torre

Bajando las escaleras de la torre

Un pequeño descanso

Un pequeño descanso

Cuando salimos de la torre la llovizna empezaba a volverse lluvia. Decidimos ir al centro de visitantes de la cervecería Carlsberg (Visit Carlsberg) cuya entrada estaba también incluida en la Copenhagen Card. Para nuestra mala suerte tomamos el autobús equivocado y tuvimos que caminar unos 20 minutos bajo la lluvia. Uffff ¡sí que acabamos empapados!. Copito fue el único que llegó seco a la cervecería porque siempre llevamos el impermeable para la carreola. Mr. Viking llegó con los pantalones empapados pero, contrario a la mía, su chamarra era waterproof. Yo fui la que llegó más mojada que un hipopótamo por lo que compré una camiseta y una chamarra en la tienda de souvenirs. También compramos ponchos para el regreso así que parecía un anuncio humano de Carlsberg caminando por las calles de Copenhague a nuestro regreso al hotel.

Visit Carlsberg es para todas las edades. Los adultos pueden aprender un poco sobre la historia y el proceso de producción cervecera así como admirar las esculturas en sus jardines. Los niños pueden tocar los bellísimos e impresionantes caballos de Jutlandia en sus establos. En verano hay paseo en carruaje y parrillada en el patio de la antigua cervecería por lo que imagino que la visita es incluso más divertida para los pequeños.

Copito se comportó muy bien dentro de la exhibición y aunque no entendió mucho de lo que veía subió con entusiasmo todas las escaleras del complejo de edificios. Por supuesto, su parte favorita fueron los caballos de Carlsberg. Uno de ellos, nos dijo su cuidador, era especialmente dócil con los niños y Copito pudo tocarlo y darle su comida. Hoy en día, los caballos aún recorren Copenhague para dejar el valioso líquido en algunos negocios y son los embajadores más famosos de la marca.

Dentro del complejo también hay una exhibición de antiguos carruajes y carros utilizados para la repartición y promoción de las varias marcas de Carlsberg. Al final del recorrido disfrutamos de nuestras dos bebidas gratis para cada uno de nosotros y de una selección de comida típicamente danesa para acompañarlas en el Jacobsen brewhouse and bar. ¡Delicioso!

Entrada a la parte histórica de la cervecería Carlsberg

Entrada a la parte histórica de la cervecería Carlsberg

Jacobsen brewhouse

Jacobsen brewhouse

El bar

El bar Jacobsen

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Jacobsen dark lager, ¡qué delicia!

Foto del recuerdo de la Yucafamily en Carlsberg

Foto del recuerdo de la Yucafamily en Carlsberg

Historia de la cerveza en Carlsberg

Historia de la cerveza en Carlsberg

Exhibición en Visit Carlsberg

Exhibición en Visit Carlsberg

Exhibición en Visit Carlsberg

Exhibición en Visit Carlsberg

Un recorrido por la historia de Carlsberg

Un recorrido por la historia de Carlsberg

Caballos de Jutlandia

Caballos de Jutlandia

Encuentro cercano con los caballos de Jutlandia

Encuentro cercano con los caballos de Jutlandia

Copito tocando el caballo más dócil

Copito tocando el caballo más dócil

¡Los caballos eran enormes!

¡Los caballos eran enormes!

Bellos ejemplares

Bellos ejemplares

Copito los amó

Copito los amó

Muestra de carros antiguos

Muestra de carros antiguos

Muestra de transporte de Carlsberg

Muestra de transporte de Carlsberg

Mr. Viking ya tiene panza de tanta cerveza

Mr. Viking ya tiene panza de tanta cerveza

Quiero este carrito para llevar todos mis juguetes a la escuela

Quiero este carrito para llevar todos mis juguetes a la escuela

Posando con el transporte Carlsberg

Posando con el transporte Carlsberg

Transporte clásico en Carlsberg

Transporte clásico en Carlsberg

Ayudando a llevar el cargamento

Ayudando a llevar el cargamento

Los cerveceros son ellos. Yo tomo un sano jugo de naranja!

Los cerveceros son ellos. ¡Yo tomo un sano jugo de naranja!

Visit Carlsberg

Antigua chimenea en Carlsberg

Antiguos carros en Carlsberg

Antiguos carros en Carlsberg

Una réplica de La Sirenita

Una réplica de La Sirenita en el jardín de esculturas

Queríamos todos esos barriles llenos de cerveza

Queríamos todos esos barriles llenos de cerveza

Colores otoñales en las afueras de la cervecería

Colores otoñales en las afueras de la cervecería

¡Adios querido caballito!

¡Adios querido caballito!

El anuncio andante de Carlsberg

El anuncio andante de Carlsberg

Esa tarde regresamos al hotel para cambiar nuestras ropas mojadas y salimos a cenar a un restaurante italiano llamado Ristorante Italiano cerca de la Catedral de Copenhague (Vor Frue Kirke). La poca originalidad de su nombre podría confundir al comensal pero en nuestra experiencia sus pizzas fueron exquisitas y el tiramisú que escogimos como postre ni que decir. La cena fue amenizada por un excelente guitarrista que me confundió por española y me dedicó algunas canciones de la madre patria hasta que le dije mi nacionalidad. Copito devoró su rebanada de pizza mientras escuchaba las románticas canciones. En resumen, un excelente lugar para terminar tan lluvioso día.

**Gina

Segundo día en Copenhague: Tivoli Gardens

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Tivoli Gardens es el segundo parque de diversiones más antiguo del mundo, detrás de Dyrehavsbakken también localizado en Dinamarca. Es uno de los parques europeos más famosos del mundo y Walt Disney se inspiró en Tivoli Gardens para crear Disneyland en Estados Unidos después de haberlo visitarlo con su esposa Lilly.

Tivoli Gardens se encuentra ubicado en el centro de la ciudad de Copenhague, justo en frente de la Estación Central. Llegamos después de una corta caminata desde el Palacio de Amalienborg y nos enfrentamos a la cruel realidad: ¡el parque rebosaba de gente!. La multitud incluso impedía transitar por los caminos o escoger una mesa en los restaurantes. Ni que decir de las filas para todas las atracciones.

La entrada a Tivoli estaba incluida en la Copenhagen Card pero no así las atracciones. Compramos un brazalete multi-ride para cada uno de nosotros para evitar las filas en las maquinas de boletos individuales.

A pesar de la multitud pasamos un rato agradable en el parque (y alimentó nuestro deseo infantil de visitar algún día Disney World). Copito fue feliz en todos los juegos a los cuales estaba permitido subirse. Los dos carrousels, el Caravan, el Flying Trunk,  la Ferris Wheel, el Star Flyer, son algunas de las atracciones en las que nos subimos con él. Además disfrutamos de la decoración de Halloween y de varios espectáculos en los escenarios del parque.

Probamos dos restaurantes dentro del parque y ambos tuvieron su encanto. Para un almuerzo “ligero” escogimos el restaurant alemán Biergarten, en donde tomamos una cerveza enorme acompañada de una salchicha de iguales proporciones. Para la cena escogimos el restaurante Grill Royal el cual contaba con un menú fijo bastante asequible. Copito compartió de nuestros platillos pues las porciones eran bastante generosas.

Entrada a Tivoli Gardens

Entrada a Tivoli Gardens

Nimb hotel, los vikingos y la jirafota

Nimb hotel, los vikingos y la jirafota

Las hermosas postales del Tivoli Gardens

Las hermosas postales del Tivoli Gardens

¡El globo más grande que hemos comprado!

¡El globo más grande que hemos comprado!

Calabazas por doquier

Calabazas por doquier

El otoño está aquí

El otoño está aquí

La decoración de Halloween hasta en los juegos

La decoración de Halloween hasta en los juegos

Copito y Mr. Viking disfrutando

Copito y Mr. Viking disfrutando

Vista desde la rueda de la fortuna

Vista desde la rueda de la fortuna

Vista desde la rueda de la fortuna

Vista desde la rueda de la fortuna

Ferris Wheel

Ferris Wheel

Karavanen, la mini montaña rusa para niños pequeños. ¡La atracción favorita de Copito!

Karavanen, la mini montaña rusa para niños pequeños. ¡La atracción favorita de Copito!

Nimb hotel bellamente decorado

Nimb hotel bellamente decorado

En la entrada principal

En la entrada principal

Decoración nocturna de Halloween

Decoración nocturna de Halloween

En el Flying Trunk

En el Flying Trunk

Esta atracción resume los principales cuentos de Hans Christian Andersen

Esta atracción resume los principales cuentos de Hans Christian Andersen

Flying Trunk

Flying Trunk

El mismísimo Hans Christian Andersen

El mismísimo Hans Christian Andersen

Snow Queen

Snow Queen

Teatro Chino

Teatro Chino

Amo los carrousels

Amo los carrousels

Una banda animaba el desfile de Halloween

Una banda animaba el desfile de Halloween

Copito disfrutó las luces y las dos vueltas en Carrousel

Copito disfrutó las luces y las dos vueltas en Carrousel

¡Arre caballito!

¡Arre caballito!

El playground del parque en donde jugó y jugó y jugó

El playground del parque en donde jugó y jugó y jugó

El lago de Tivoli Gardens

El lago de Tivoli Gardens

Alrededor de las 9:00pm y con un Copito realmente cansado regresamos a nuestro hotel caminando por la calle de Stroget. Para la gente más joven la noche aún empezaba y los bares empezaban a llenarse gente y música. Para nosotros el largo día finalizaba no sin antes pasar a la tienda de abarrotes y comprar un par de cervezas, unos coolers y una leche con chocolate. Al llegar a la habitación nos dividimos el botín y descansamos plácidamente.

**Gina

Segundo día en Copenhague: Paseo por los canales, Nyhavn y Amalienborg

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Después de comer el el hotel el desayuno más caro y poco variado que hayamos tenido jamás (155 coronas por pan, jamón y queso), caminamos hacia la calle Gammel Strand para realizar un paseo por los canales de Copenhague. Este tour está incluido en el precio de la Copenhaguen Card y como tomamos el primer barco del día (9:30am), solo una docena de viajeros estaban con nosotros.

El guía fue un joven de 23 años de look excéntrico que explicó a la perfección lo que veíamos desde el barco. Lloviznaba por ratos lo que impedía que Copito y yo pudiésemos sentarnos en la parte descubierta. Mr. Viking fue el encargado de las fotos en esta ocasión.

El recorrido duró hora y media aunque tuvo algunas paradas largas para recoger a más pasajeros en otros puntos de la ciudad. Pasamos por La Sirenita, el Palacio de Christiansborg, Nyhavn, la Opera, las pintorescas casas de Christianshavn, la Biblioteca Real, entre otros. Fue una excelente forma de empezar a recorrer la ciudad. Copito recibió un globo de regalo el cual perdió unas horas después por el fuerte viento que azotaba la ciudad.

Listos para el paseo por los canales

Listos para el paseo por los canales

La tranquilidad personificada

La tranquilidad personificada

Canales de Copenhague

Canales de Copenhague

La Sirenita

La Sirenita

Opera House

Opera House

Nyhavn

Nyhavn

Coloridos edificios en Nyhavn

Coloridos edificios en Nyhavn

Algunos edificios vistos

Algunos edificios vistos

Antes de dirigirnos a Tivoli Gardens, en donde pasaríamos toda la tarde, fuimos a recorrer a pie el lugar más famoso de Copenhague, Nyhavn. El antiguo puerto de Copenhague hoy alberga muchísimos bares, cafeterías y restaurantes. Ahí disfrutamos de una rica Carlsberg mientras veíamos pasar a toda clase de transeúntes listos para pasear en el primer día sin lluvia  desde hacía una semana.

Nyhavn, el lugar más emblemático de Copenhague

Nyhavn, el lugar más emblemático de Copenhague

Después nos dirigimos al Palacio de Amalienborg, residencia invernal de la reina. Amalienborg está compuesto de cuatro edificios y cada uno de ellos, se encuentra un guardia real. Su aspecto es elegante y su estatura muy imponente aunque una vez que me acerqué a ellos me di cuenta que son muchachos muy jóvenes que en la Edad Media pudiesen haber sido mis hijos. Llegamos a la mitad del cambio de guardia, el cual empieza a las 12:00 del mediodía. No teníamos intenciones de presenciarlo completo por lo que cinco minutos fueron suficientes para satisfacer mi curiosidad real.

Estatua equestre en Amalienborg

Estatua equestre en Amalienborg

Cambio de guardia en el Palacio de Amalienborg

Cambio de guardia en el Palacio de Amalienborg

Una siesta real

Una siesta real

Mientras caminábamos a Tivoli vimos otro barco pasar por los arcos más angostos de un puente y nos dimos cuenta que el número de personas era mucho mayor a esa hora.

Otro barco del Canal Tours

Otro barco del Canal Tours

El barco pasando por la parte más angosta del puente

El barco pasando por la parte más angosta del puente

Continuará…

**Gina

Primer día en Copenhague: Castillo de Frederiksborg

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Arribamos a Copenhague alrededor de las 11:00 am. Nuestros vuelos con Scandinavian Airlines habían sido un poco ajetreados pues tuvimos que hacer una escala en Oslo en tan solo 35 minutos. Nunca había corrido en un aeropuerto como lo hice en Oslo y qué bueno que lo hicimos porque llegamos justo a tiempo para abordar el vuelo a Copenhague. Algo que nos sorprendió muchísimo es que Scandinavia Airlines obliga a los pasajeros a documentar la carreola desde el lugar de origen. Nosotros, por supuesto, hubiésemos preferido utilizar nuestra propia carreola hasta la puerta del avión (como hemos hecho la mayoría de las veces). Afortunadamente, en el aeropuerto de Bergen jugamos con Copito en la resbaladilla ubicada después del Control de Seguridad y en el aeropuerto de Oslo utilizamos un carrito maletero con sillita para niños para correr por los pasillos.

"Eeeeeeeeexcuse me!" decíamos abriéndonos camino entre la multitud del aeropuerto de Oslo

“Eeeeeeeeexcuse me!” decíamos abriéndonos camino entre la multitud del aeropuerto de Oslo

El aeropuerto de Copenhague es lo más baby-friendly que he visto jamás. Carritos maleteros con asientos para niños, carreolas prestadas, Legos en las bandas de equipaje, baños familiares etc. Paraíso para los padres que aterrizan en la ciudad.

Recogimos la Copenhagen Card previamente comprada online y tomamos el metro que nos trasladó a la estación de Norreport en tan solo 20 minutos. El hotel Ibsens se ubica a tres cuadras de esta estación. Cerca había una infinidad de restaurantes, tiendas de conveniencia, tiendas de abarrotes y toda clase de servicios. Nunca tuvimos ningún problema para encontrar lo básico para Copito (pañales, galletas y leche).

El clima no lucía nada favorecedor. Llovía intermitentemente y no valía la pena visitar Tivoli Gardens como originalmente habíamos planeado. Entonces decidimos visitar el Castillo de Frederiksborg en el poblado de Hillerød al norte de Copenhague. Llegar no puede ser más fácil. Tomamos el S-train linea E (dirección Hillerød). El tren es muy cómodo y tarda unos 40 minutos en llegar desde la estación de Norreport. Una vez llegando a la estación seguimos los letreros en la calle que nos indicaban el camino al Frederiskborg Slot (Slot=castillo en danés).

Hillerød es poblado bastante encantador dominado por uno de los castillos renacentistas más hermosos del mundo. Caminamos por la Slotsgade, una calle pedestre llena de tiendas de ropa, jugueterías, artículos para el hogar, electrónicos etc. hasta llegar al castillo. Misteriosamente no encontramos en ella ningún lugar acogedor para comer a esa hora de la tarde salvo un café llamado Vivaldi.

La calle pedestre Slotsgade

La calle pedestre Slotsgade

El bellísimo Castillo de Frederiskborg fue construido como residencia del rey Christian IV en el siglo XVI y hoy en día alberga el Museo de Historia Nacional. En el siglo XIX un incendió destruyó gran parte del interior pero fue reconstruido poco tiempo después gracias a las contribuciones de la realeza y a las de filántropos como J. C. Jacobsen (fundador de la cervecería Carlsberg). Jacobsen también contribuiría a la fundación del Museo de Historia Nacional y de muchísimas obras más en Copenhague incluida La Sirenita y la Ny Carlsberg Glyptotek.

Tanto la transportación como la entrada al museo estaban incluidos en la Copenhagen Card y únicamente tuvimos que mostrarla en la taquilla. Las carreolas no están permitidas dentro del museo pero nos prestaron una especial en la entrada. Copito admiró muy cómodamente el arte renacentista aunque no con el mismo entusiasmo que su madre. Él hubiese preferido pasar todo ese tiempo afuera en el extraordinariamente bello jardín barroco. ¡Esos reyes sí que sabían como deleitarse la pupila desde las ventanas del castillo!. Afuera pasamos unas dos horas caminando con un Copito muy emocionado y feliz por poder correr todo lo que quiso.

Aquí les dejo parte de lo que vieron nuestros ojos:

Frederiskborg desde el lago

Frederiskborg desde el lago

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Entrada al castillo

Foto del recuerdo en Frederiksborg

Foto del recuerdo en Frederiksborg

Ahora sí, sin la Yucafamiñy

Ahora sí, sin la Yucafamiñy

Castillo de Frederiksborg

Castillo de Frederiksborg

Torre

Torre

Un bello ejemplo de palacio renacentista

Un bello ejemplo de castillo renacentista

La capilla

La capilla

El órgano

El órgano

Los bellos interiores

Los bellos interiores

Copito aprendiendo

¿Copito aprendiendo?

¡Muchas cosas que admirar en el techo! Ya nos dolía el cuello

¡Muchas cosas que admirar en el techo! Ya nos dolía el cuello

Los comedores del rey

Los salones del rey

Una camita sencilla y nada ostentosa

Una camita sencilla y nada ostentosa

¡Un león!

¡Un león!

"¿Por qué eres tan feito?" preguntó Copito

“¿Por qué eres tan feita?” preguntó Copito

Uno de los miles pasillo del castillo

Uno de los miles pasillos del castillo

Bellos interiores

Bellos interiores

"Mami, ya quiero salir a jugar"

“Mami, ya quiero salir a jugar”. Su mirada lo dice todo.

Y ahora, la parte favorita de nuestro hijo:

¡Cuánta belleza!

¡Cuánta belleza!

La hojarasca

La hojarasca

Lo agarraba para que no saltara a la fuente de aguas gélidas

Lo agarraba para que no saltara a la fuente de aguas gélidas

You can't catch me, daddy

You can’t catch me, daddy

Corrió, corrió, corrió hasta que el hambre le ganó...

Corrió, corrió, corrió hasta que el hambre le ganó…

Éramos solo nosotros disfrutando el paisaje

Éramos solo nosotros disfrutando el paisaje

El invierno está cerca pero mientras a disfrutar del viento otoñal

El invierno está cerca pero mientras a disfrutar del viento otoñal

Colores del atardecer

Colores del atardecer

Esto veía la realeza

Esto veía la realeza

Figuras del jardín

Figuras del jardín

Árboles perfectamente alineados

Árboles perfectamente alineados

Con una mamá feliz, un papá hambriento y un Copito feliz y hambriento, regresamos a Copenhague para una merecida cena. Elegimos un restaurante muy casual adentro de Tivoli Gardens para celebrar que cumplíamos seis años de vivir juntos. Con tal de estar con mi adorada familia un Burger King hubiese sido suficiente pues la emoción de estar en un lugar diferente a casa opaca mi cultura culinaria.

Esa noche todos caímos como troncos en la cama. Había sido un fantástico y mojado primer día en Copenhague.

**Gina

Copenhague, ciudad de palacios y bicicletas

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København, cosmopolita, limpia, algo hipster, llena de gente tremendamente guapa vestida desde lo más boho hasta lo más elegante. Caminar por sus calles es una delicia a los sentidos. Oler de un café y bollería para acabar diabético, ver la arquitectura monumental de sus tres palacios, teatros, museos, tiendas departamentales, degustar unas frías Carlsberg y después tocar uno de los caballos de Jutlandia y  para finalizar el día, sentarse en una banca de la calle peatonal Strøget y escuchar a un talentoso violinista callejero.

Caminando por Stroget

Caminando por Stroget

Cuatro días no son suficientes para visitar esta intensa ciudad pero al menos abre el apetito de exploración hacia Dinamarca. Tratamos de dividir nuestro itinerario en actividades para todos los miembros de la familia. Originalmente visitaríamos dos de los castillos fuera de Copenhague (Frederiksborg y Kronborg) pero después de ver como Copito disfruta ver animales decidimos suspender Kronborg e ir al Zoológico de Copenhague. También habíamos contemplado visitar la torre en el palacio de Christiansborg pero el tiempo no alcanzó. En el caso de la Sirenita, únicamente la vimos del lado marítimo pues aunque es el ícono de la ciudad consideramos que era más interesante caminar por las calles bulliciosas y visitar Tivoli Gardens que ver una escultura de 1.2 metros un poco alejada del centro. Claro está, con un día más la Sirenita y el Kastellet hubiesen formado parte del itinerario.

Viajar con un niño en carreola nunca había sido más fácil. Copenhague es completamente plana y sus acercas son bastante anchas comparadas a otras ciudades europeas. Su sistema de transporte es excelente e igual que en Noruega todos los camiones y trenes poseen lugares designados para las carreolas.

Copito haciendo siesta en el tren a Hillerod

Copito haciendo siesta en el tren a Hillerod

Para facilitar nuestra estancia y ahorrar dinero, compramos en el aeropuerto la Copenhagen Card de 120 horas. Esta tarjeta incluye la transportación pública, todas las atracciones famosas y no tan famosas y descuentos en algunos restaurantes. Además los niños menores de 10 años entran gratis con un adulto. Antes de comprarla hice una comparativa entre pagar las atracciones por nuestra cuenta y la Copenhagen Card. La diferencia eran unas 50 coronas danesas por adulto aun considerando que nosotros visitamos menos lugares viajando con Copito. Seguramente para los viajeros sin bebés y niños pequeños, que pueden visitar más lugares, la Copenhagen Card es una excelente inversión.

El hotel que escogimos fue el Ibsens, muy cerca de la estación de Nørreport. Me decepcionó mucho y salvo el tamaño de la habitación y la ubicación no puedo mencionar ninguna otra cosa buena de este hotel. Empleados fríos, desayuno poco variado y sumamente caro, alfombras y baño cuya limpieza dejaba mucho que desear… en fin, solo recomendado para personas que, como nosotros, no quieran gastar mucho en el hotel.

Hotel Ibsens

Hotel Ibsens

En resumen, fue una escapada urbana que me permitió ampliar mi percepción sobre Escandinavia. Copito fue muy feliz en todas las atracciones salvo en las interminables filas del Tivoli Gardens. Su padre gozó las Carlsberg gratis en la visita a la cervecería y su madre disfrutó recorrer el castillo de Frederiksborg como si fuera Disney World. Todos tuvimos lo nuestro.

**Gina