El Waterland holandés: Edam

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Seguramente, querido lector, que lo primero que le viene a la mente cuando ve o escucha   la palabra Edam es QUESO. Rico y delicioso queso. Más aún si usted es de las cálidas tierras yucatecas en donde el queso Edam forma parte de nuestra gastronomía (véase, pruébese y saboréese: queso relleno, marquesitas, pasteles ¡y hasta helado!). Pero antes de que sus antojos lo obliguen a dejar de leerme, permítame relatarle la visita de la Yucafamily a las tierras del queso de bola.

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¿Es un barco o un sueco?

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Escenas de la fábrica de quesos

No tardamos mucho en llegar a una fábrica de queso con la cual la compañía de tours Grayline tiene convenio. La guía preguntó si al grupo le gustaba el queso a lo cual un entusiasta Copito gritó “Síiiiiiiii”. Para él, ir a una presentación de quesos era tan emocionante como estar en Disneyworld, más aún si podía probarlos después de tanta verborrea de los adultos.

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Esta señora nos explicó con detalle la elaboración de los quesos

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¡En inglés y en español!

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La degustación de quesos, la parte favorita de cierto pequeñín

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Posando alegremente con la conductora del autobús

Después de unos 30 minutos en la fábrica de quesos, seguimos hacia Edam, una pequeña población muy encantadora y tranquila cuyas calles aún conservan sus empedrados y fachadas de siglos pasados. Pasamos por casitas habitadas por personas de la tercera edad que incluso parecían posar para las fotos y mostraban el lado más bonito de sus casas llenas de coloridas flores.

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Escenas pacíficas en Edam

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Canales de Edam

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Todo respiraba paz en Edam

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Casas antiguas de Edam

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¿Nos aguantará a todos ese puente?

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Edam, Países Bajos

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¿Distinguen al minino?

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¿Será que nos protejan de la lluvia?

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Una calle llena de color

La guía nos explicó que durante los sábados del verano se coloca un mercado de quesos como el que había en tiempos pasados, claro que ahora, el objetivo es atraer turistas más que vender quesos duros. Y aunque pueda resultar lleno de cliché, la población parecía estar orgullosa de su pasado quesero pues por doquier podíamos ver algo referente a este alimento: en las tiendas de souvenirs, en el pequeño museo, en la antigua Casa de Pesas etc. A esas horas de la media mañana estas referencias solo nos abrían el apetito aunque sabíamos que todavía nos faltaba por visitar uno de los lugares más emblemáticos de los Países Bajos:  los molinos de viento de Zaanse Schans.

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A tomar el sol, estilo holandés

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Una bella casita

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En la Casa de Pesas, en donde pesaban los quesos

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Antigua Casa de Pesas

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¿Qué creen que pesaban? ¡Quesos por supuesto!

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Bellos reflejos

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Iglesia en Edam

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Un gordito promocionando el museo

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Nuestra Señora de Edam 

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Canales de Edam 

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Ayuntamiento de Edam

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Museo de Edam

Continuará…

**Gina

 

El Waterland holandés: Volendam

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El día anterior, antes de empezar nuestro paseo por los canales, habíamos reservado un tour hacia los molinos de viento de Zaanse Schans, el pueblo pescador de Volendam, y el pueblo de Edam, famoso por supuesto por el delicioso queso que ahí producen. La compañía operadora fue Grayline y aunque no somos adeptos a seguir un itinerario junto con otras 30 personas, tuvimos una buena experiencia con las dos magníficas mujeres encargadas del tour.

Nos habían citado a las 9:00 am, enfrente del Hotel Victoria, cerca de la estación central y esperamos ahí más de 15 minutos junto con una veintena de personas que nos acompañarían esa mañana. Al parecer, faltaba una familia de España quienes después me contaron habían puesto incorrectamente la dirección del hotel en su GPS. Justo cuando la conductora del autobús había arrancado y se disponía a dejar el lugar, la familia apareció corriendo al otro lado de la calle. Justo a tiempo y salvados por el semáforo.

En nuestro autobús, muy estrecho por cierto, había gente de muchas nacionalidades. Había gente de los mismos Países Bajos, gente de habla inglesa y por supuesto, gente de Latinoamérica y España. Había gente joven, adultos mayores y hasta un señor con discapacidad motriz quien le siguió el paso a todos los del grupo sin ningún problema. Sin duda, un gran viajero que sabe que cuando uno quiere, puede.

Les mentiría, queridos lectores, si les dijera que presté mucha atención a las explicaciones de nuestra guía. No fue porque fueran aburridas ni largas sino más bien me resultaba algo incómodo escuchar por mucho tiempo junto con muchas personas a mi alrededor. Sentía muchas ganas de alejarme del grupo y tomar fotos aunque de esta manera, ya no lograba escuchar a la guía. Seré pues, breve en mis explicaciones sobre estos pueblos y excesiva en las fotos que espero le hagan honor a tanta preciosidad.

Nuestra primera parada fue el antiguo pueblo pescador de Volendam, a unos 20 minutos de la capital. Era la segunda vez que visitaba este pueblo tan adorable, lleno de casitas pintorescas y que según la guía, tenían precios exhorbitantes debido al boom turístico de la ciudad y a su fuerte industria pesquera. La primera vez que visité Volendam fue en octubre de 2005 y recuerdo que me congelaba cada vez que el viento helado soplaba en el puerto. Esta vez, se trataba de una mañana de junio y el clima era templado y muy favorecedor para la caminata. Tampoco había mucha gente, pues los comercios apenas abrían sus puertas cuando llegamos a esas horas de la mañana y salvo otros dos autobuses de turistas chinos, éramos los únicos que paseaban por el De Dijk y el Het Doolhof, las calles históricas del pueblo. La guía nos advirtió que de haber invertido el itinerario (primero los molinos, de último Volendam) nos hubiésemos encontrado con ríos de gente inundando las calles de la pequeña población y no hubiésemos disfrutado de la misma tranquilidad.

Volendam, con su pacífica vista al lago IJsselmeer y sus auténticas casas holandesas, atrajo a numerosos pintores, entre ellos Picasso y Renoir, quienes pasaron largas temporadas en el puerto. Para muestra de su belleza, basta un botón:

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Museo Volendam

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Todos escuchando a la guía

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Bellas y carísimas casas holandesas

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¿Alguien tiene hambre?

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Entre canales y diques en Volendam

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Divertido de ver cosas nuevas

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Todo era paz a esas horas de la mañana

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En la calle principal

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No había muchos turistas

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Podías encontrar tiendas de todo tipo

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El puerto se construyó en lo alto para no sufrir inundaciones

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Veo la de México pero no la de Noruega

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El lindo puerto de Volendam

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Mami, ¿está fría el agua?

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Las calles eran solo para nosotros

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¿Cómo no habría de inspirar a los grandes pintores?

Continuará..

**Gina