La incomprendida Kyoto Tower

Deja un comentario Estándar

Me acuerdo que la primera vez que salimos de la estación central de Kyoto y vimos la Kyoto Tower enfrente me pareció bastante fea y ridícula para la ciudad. Parecía sacada de una película de extraterrestres de los 50’s y desentonaba con el aspecto tranquilo de Kyoto. Incluso de noche, cuando la ciudad encendía sus luces de colores, la Kyoto Tower parecía ser la intrusa en la fiesta. Pues bien, la Yucafamily decidió darle una oportunidad a la torre en esa tarde con muchos pronósticos de lluvia. Después de todo no es bueno juzgar a las cosas por su apariencia ¿no?.

DSC_2677

La torre estaba casi vacía ese día y fuimos bienvenidos con la acostumbrada amabilidad japonesa. Fuimos dirigidos al elevador que nos conduciría hasta la plataforma de observación a 100 metros de altura. Ahí se puede gozar de una vista panorámica de 360 grados de la ciudad y hacer uso de los telescopios gratuitos. Copito fue saludado efusivamente por la mascota Tawawa-chan quien a pesar de sus muchos esfuerzos no logró que Copito le perdiera el miedo. Él prefirió cuando le dieron un peluche de Tawawa-chan para que posara junto con sus padres para unas fotos. ¡Ese sí era de su tamaño!.

DSC_2684

DSC_2687

DSC_2685

DSC_2689

DSC_2690

DSC_2686

Cuando terminamos de observar la ciudad, bajamos hacia el tercer piso en donde había un restaurante con vistas a la estación de trenes. Mientras nos bebíamos unas generosas cervezas pudimos ver a los shinkansen y a los otros trenes ir y venir para el deleite del pequeño Copito. Para mí, la estación de trenes de Kyoto no solo era enorme, moderna y original con sus enormes paneles de vidrio y sus interminables escaleras eléctricas sino que era un paraíso para las compras. La tienda departamental Isetan de siete pisos y una infinidad de tiendas de ropa, souvenirs, comida, cines, etc hace que el visitante nunca se aburra en su espera. Nosotros no fuimos ahí de compras sino a la enorme tienda Yodobashi ubicada a una cuadra más adelante en donde, por primera vez en todos nuestros viajes, tuvimos que comprar una maleta adicional para guardar todo lo adquirido durante esas tres semanas. Para defensa de los adultos de la familia, dos terceras partes de la maleta se ocuparon con juguetes de trenes y todo lo relacionado con ellos (cubiertos, vasos, rompecabezas, etc.) y que, obviamente, no podíamos conseguir en México.

No fue sino hasta el final del día que la anunciada lluvia cayó cuando nos dirigíamos al departamento. Esta vez ya estábamos preparados para ella con el protector para la carreola y unos impermeables desechables aunque más tardamos en ponérnoslo a que la lluvia pasara. Esa noche nos fuimos temprano a la cama pues sabíamos que nos esperaba una larga jornada en Miyajima e Hiroshima al día siguiente. Pero esa ya es otra historia…

**Gina

Kyoto: Nijo, el palacio del shogun

Deja un comentario Estándar

Esa mañana los pronósticos de tiempo lucían bastante pesimistas. Anunciaban lluvia durante todo el día y no quisimos aventurarnos a visitar la ciudad vecina de Osaka, al sur de Kyoto. Decidimos quedarnos dentro de Kyoto y visitar el antiguo palacio de los shogunes Tokugawa, el Nijo-jo.

IMG_4340

Vista desde la calle al Castillo Nijo

DSC_2648

Puesto de vigilancia

Como teníamos nuestro Japan Pass tomamos el tren JR de la línea San-in y nos bajamos en la estación de Nijo, que se encontraba a poco más de un kilómetro de la entrada al castillo. Como todo el exterior estaba cubierto de gravilla, decidimos dejar la carreola en un resguardo improvisado cerca de los baños, deseando que nadie se robase nuestra vieja y fiel carreola viajera.

IMG_4341

Kara-mon, la puerta de entrada

IMG_4344

Esplendorosa entrada Kara-mon y un Copito de Nieve

La construcción del castillo fue iniciada en 1603 y completada en 1626 por el tercer shogun Tokugawa, Iemitsu. El castillo es uno de los mejores ejemplos del periodo Edo antiguo (aquel en donde había reinado la paz y la tranquilidad en Japón). La joya en esta construcción es el Palacio Ninomaru con sus bellísimas pinturas en sus cuartos interconectados. En este edificio no se permite tomar fotografías por lo que el lector tendrá que confiar en mis palabras cuando digo que todo ese edifico exudaba sencillez y elegancia. No muchos viajeros se encontraban con nosotros por lo que pudimos leer en detalle las explicaciones de cada uno de los cuartos. En uno de ellos, el Salón Principal, el último shogun reunió a los señores feudales para anunciar el regreso del poder único al Emperador Meiji. En 1939, la familia imperial donó el Castillo a la ciudad de Kyoto y fue renombrado como Nijo-jo.

IMG_4346

Entrando al Palacio Ninomaru

DSC_2653

Detalles de la puerta de Ninomaru

Afuera de este bello edificio se encuentra otra obra humana maravillosa, el jardín Ninomaru. En en centro de su tranquilo estanque se encuentran Horai-jima (Isla de la Eterna Felicidad) flanqueada por Tsuru-jima (Isla de la Garza) y Kame-jima (Isla de la Tortuga). Con mi nulo japonés, todos esos nombres más bien me recordaban a mis animes preferidos de mi niñez, memoria que se hizo más vívida cuando vi a los enormes peces anaranjados en las aguas protectoras del castillo. Copito quedó encantado alimentando a los regordetes peces quienes se arremolinaban para saborear un pedazo de pan o galleta.

IMG_4359

Paseando por los jardines

DSC_2659

Jardines de Nijo

DSC_2665

Jardines de Nijo

DSC_2667

Jardines de Nijo

DSC_2654

El palacio desde afuera

DSC_2655

El palacio desde afuera

DSC_2656

Jardines de Nijo

DSC_2660

Peces Koi

DSC_2662

Eran grandes y hermosos

DSC_2663

Entretenido viendo peces

DSC_2668

Castillo de Nijo

DSC_2669

El Palacio desde lo alto de una muralla

DSC_2670

Los flores del ciruelo ya habían brotado

DSC_2671

Descansando 

DSC_2674

Toda una fortaleza

IMG_4370

¿Distinguen a Copito?

IMG_4375

A Mr. Viking le tocó cargarlo

IMG_4373

Le dijimos adiós al bello castillo

IMG_4377

Hasta el último momento todo era fotogénico

Caminamos un buen rato por el jardín y sus alrededores hasta que divisamos unas nubes sospechosamente oscuras en el horizonte. Decidimos regresar a la estación central y probar suerte en la Torre de Kyoto y hacer unas últimas compras en Yodobashi Camera Store.

Continuará…

**Gina

Kyoto: El popular Templo de Kiyomizu

Deja un comentario Estándar

En la entrada del templo tuvimos un momento parecido a lo que sufren todos los que vistan el Taj Mahal. Ese momento en el que te das cuenta que como tú, hay miles de personas queriendo tomar una buena foto de ellos mismos ante el monumento al amor, empujándote discretamente para ocupar un buen lugar o sacando esos infernales monopods para selfies. De igual manera, las postales de Kiyomizu siempre reflejan paz y serenidad pero en ese momento distaban mucho de la realidad bulliciosa y concurrida. Eran centenares de personas las que se encontraban con nosotros admirando esa bellísima obra arquitectónica de madera y, para nuestra buena fortuna, la mayoría eran japoneses respetuosos del espacio personal.

DSC_2616

Entrando al templo de Kiyomizu

DSC_2617

Muchos turistas en el templo de Kiyomizu

DSC_2620

El clima no podía ser mejor ese día

Kiyomizu-dera es un templo budista considerado Patrimonio Cultural por la UNESCO y fue finalista del concurso de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.  El templo principal, fundado en 1633, tiene un gran balcón desde el cual se aprecia la ciudad de Kyoto en todo su esplendor. Cuando vi la cantidad de personas que estaban ahí temí que en cualquier momento colapsaría pero después leímos que este balcón fue construido de gran tamaño para poder acoger una gran cantidad de peregrinos.

DSC_2623

Horizonte de Kyoto desde el balcón de Kiyomizu-dera

DSC_2624

Grupos de turistas gozan de las vistas en el templo de Kiyomizu

DSC_2625

¿Quién se atreve a saltar desde lo alto de Kiyomizu?

DSC_2629

Así se ve el templo desde el costado 

Copito dormía una corta siesta posiblemente derivada de haber subido muchísimas escaleras en los otros templos y sus jardines. Se perdía de la gran vista de la ciudad y sus pagodas, bosques y puertas Torii. Según la creencia, le será concedido un deseo a la persona que salte desde el balcón y sobreviva la caída de 13 metros. Según los registros, se han llevado a cabo 234 personas saltaron de los cuales 85% sobrevivieron. Posiblemente el deseo pedido por parte de estas personas era… ¿recuperar la movilidad de sus piernas?. Por supuesto, hoy en día saltar desde Kiyomizu está prohibido.

DSC_2630

Una pequeña pagoda enfrente de Kiyomizu-dera

DSC_2632

Vista desde la pagoda

DSC_2639

Grandes postes sostienen a todo Kiyomizu y sus peregrinos

DSC_2642

Alguien se acababa de despertar de su siesta

Le dijimos adiós a este popular sitio y nos encaminamos, algo cansados, a nuestro hotel. Estábamos a unos 3.5 kilómetros de distancia, los cuales fueron muy agradables en ese clima seco y frío. Pasamos por un altar llamado Toyokuni en donde no había más almas que las de nosotros. Copito se dedicó a jugar con algunos niños en el parque que se encontraba enfrente del altar hasta que nuestros estómagos empezaron a pedir alimentos.

DSC_2646

Altar Toyokuni

DSC_2644

Altar Toyokuni

DSC_2645

Altar Toyokuni

IMG_4336

Entre los niños no hay la barrera del idioma

Había sido un día maravilloso caminando por todo el Este de Kyoto y estábamos orgullos pero agotados de haber caminado tanto. Mr. Viking compró unas cervezas Ahashi y una cocoa para el más pequeño del clan y celebramos en la comodidad de nuestro departamento.

**Gina

 

Kyoto:expectativa vs realidad en Higashiyama

Deja un comentario Estándar

Bajamos por algunas calles tranquilas hacia el distrito histórico de Higashiyama, considerado una de las zonas mejor conservadas de todo Japón. Según varios sitios de viaje y la secretaria de turismo del país, Higashiyama es el lugar ideal para experimentar el Kyoto antiguo.

Bajo tan hermosa promesa seguimos caminando felices hasta que llegamos a otra de las grandes puertas de Kyoto, la del templo Chion-in. Con sus 24 metros de altura y 50 metros de largo, Chion-in es la puerta de madera más grande de Japón y una de las más antiguas (1600 d.C.)

IMG_4313

Poderosa naturaleza

DSC_2593

Gran puerta Sanmon de Chion-in 

Empezamos a notar un poco más de gente de la acostumbrada cuando llegamos al Altar Yakasa, con sus colores rojos vibrantes que nos recordaron a los de Fushimi Inari Taisha. Muchos japoneses se encontraban conversando y tomando el sol en el adyacente Parque Maruyama repleto de árboles de cerezo en estado de reposo.

IMG_4324

Baberitos  a los Budas

DSC_2591

Gran Puerta Torii de Heian

DSC_2602

Altar Yakasa

DSC_2601

Altar Yakasa

DSC_2597

Músico local

DSC_2596

Parque Maruyama

DSC_2595

Parque Maruyama

Eran un poco antes de las tres de la tarde cuando nos adentramos al famoso Higashiyama. La densidad de los visitantes aumentaba por cada metro que dábamos hacia el templo de Kiyomizu, tanto, que hubo un momento en el que si nos deteníamos seríamos arrastrados por centenares de pequeños japoneses y sus pesadas cámaras fotográficas. Muy acertadamente Mr. Viking decidió utilizar la carta mágica de nuestros viajes y pidió un beer break (descanso cervecero) en el primer bar casual que encontramos. Para nuestra fortuna, el bar también servía los panes al vapor que tanto nos habían gustado en Takayama así que aprovechamos para almorzar por segunda vez como buenos Hobbits que somos.

IMG_4314

Pagoda Yakasa en Higashiyama

IMG_4315

Una de las pocas calles tranquilas

IMG_4317

Todos quieren foto de la Pagoda

DSC_2606

Todas las jóvenes quieren selfies en Higashiyama

En Higashiyama había una infinidad de comercios, desde los meramente turísticos los cuales rebosaban de gente, hasta las artesanías más finas como la joyería y la cerámica. También había fotógrafos especializados en tomar fotos de jóvenes vestidas de geishas pues seguramente con menos gente, Higashiyama ofrece el escenario ideal para sesiones de fotos.

DSC_2607

En Higashiyama

DSC_2610

Higashiyama

DSC_2613

Higashiyama

DSC_2608

Escapamos de la gente por otros caminos menos concurridos

DSC_2619

Justo enfrente de la entrada a Kiyomizu-dera

Finalmente, estábamos ante los pies del templo de Kiyomizu.

Continuará…

**Gina

Kyoto: Templo Nanzen-ji

Deja un comentario Estándar

Google Maps fue nuestro amigo en esta ocasión. Nos guió a través de las calles y algunas avenidas hacia el templo de Nanzenji, a unos 30 minutos a pie de Ginkakuji. El área que comprende Nanzenji es tan grande que Google Maps nos indicaba varias puertas de acceso con muchos metros de diferencia. Escogimos la que parecía tener menos escalones (no por flojera sino por la carreola) y entramos a este lugar sagrado.

Confieso que no sabíamos mucho de lo que veríamos pues únicamente lo visitamos por estar en la ruta entre Ginkakuji y el distrito histórico de Higashiyama, éste último muy mencionado en las recomendaciones de viaje a Japón. Para Copito nuestra ignorancia era irrelevante y él más bien quería saludar de nuevo a Buda, quien a esas alturas del viaje era ampliamente mencionado en sus conversaciones. Nos dirigimos entonces al que parecía el edificio más alto e imponente del lugar: la gran Puerta Sanmon.

IMG_4312

Sanmon de Nanzenji en Kyoto

La actual puerta Sanmon data de 1628 y fue erigida en honor a los combatientes fallecidos en la Batalla de Osaka. Es considerada una de las tres grandes puertas de Kyoto junto con las de Chion-in y Higashi Hongan-ji. En el segundo piso, al cual se accede subiendo unas empinadas escaleras, está un oratorio y algunos relucientes Budas. Lo mejor de subir, sin embargo, es gozar de las hermosas vistas de los templos secundarios y el paisaje cercano a ellos.

DSC_2561

Subiendo escaleras 

DSC_2565

Templos de Nanzenji

DSC_2567

Les presumo mi autobús, dijo Copito

DSC_2569

Copito y una pareja muy japonesa con celular y cámara en mano

IMG_4299

Gozando en el balcón de Sanmon

IMG_4301

Templos de Nanzenji

DSC_2572

Budas en el altar

Enfrente de Sanmon encontramos el templo Hatto (templo de Dharma) que no estaba abierto al público y del cual solo pudimos admirar sus exquisitas pinturas. Caminamos hacia un acueducto de tipo occidental el cual fue construido en los tiempos de la Restauración Meiji en la segunda mitad del siglo XIX. Algunos visitantes se aventuraban a caminar en lo alto del acueducto para verificar hasta donde llegaba pero nosotros preferimos imaginarlo desde una zona seguro. Copito y las alturas no se mezclan.

DSC_2573

Pinturas en el techo de Hatto

DSC_2575

Copito era el único sin cámara en esos momentos

DSC_2576

Acueducto de Nanzenji

DSC_2578

Acueducto construido durante la Restauración Meiji

DSC_2581

Traia agua desde lejos hasta Kyoto

DSC_2586

Les sigo presumiendo mi autobús, dijo Copito

DSC_2587

Monjes y fieles caminando

DSC_2590

El acueducto desde el bosque cercano

IMG_4309

¡Soy feliz!

En Nanzenji hay muchos templos secundarios con bellísimos jardines que están abiertos al público pero nosotros preferimos seguir nuestro camino hasta Higashiyama y el templo de Kiyomizu. Era ya el medio día y cominos todo lo que compramos en el supermercado enfrente de la salida del templo. Nos esperaba otra larga caminata más al sur y necesitábamos cargarnos de energía suficiente para ello. Los vikingos que me acompañaban se dividieron el rico postre de chocolate y proseguimos nuestro recorrido con nuestro amigo Google.

Continuará..

**Gina

Kyoto: El templo de plata Ginkaku-ji

Deja un comentario Estándar

Antes de empezar la reseña del día, quisiera comentar lo increíblemente fácil que es moverse en transporte público en Japón. Todo está perfectamente señalado, todo es limpio, los pasajeros son respetuosos y hasta los baños de las estaciones parecen salidos de las plazas comerciales de lujo en mi país México. El transporte público es a prueba de idiotas, a menos que el visitante confunda una K con un G. Pero díganme, ¿a poco no se parecen los nombres de Kinkakuji y Ginkakuji?. Después de resolver nuestra confusión en la estación del metro pudimos abordar tranquilamente el autobús que nos llevaría a Ginkakuji, el pabellón plateado.

Este es el templo que nos había recomendado el amigable chef de la pizzería Goichi durante nuestra primera noche en Kyoto. Según él, a pesar de que Kinkakuji recibe toda la atención, Ginkakuji era igualmente de hermoso y con un jardín magnífico. Sus palabras fueron muy ciertas y disfrutamos mucho estar en esa zona de la ciudad y poder ver esta obra maestra de la arquitectura Zen.

DSC_2533

La calle que conducía al Ginkakuji

Antes de entrar al templo, compramos los suministros suficientes en un supermercado local. Te, cocoa, agua, sandwiches, fruta y galletas fueron nuestro combustible por una modesta cantidad de dinero. Sabíamos que nos esperaba un largo día caminando por el Oriente de Kyoto y no queríamos que ningún miembro de la Yucafamily sintiera esa hambre destructora del buen humor.

IMG_4268

Jardín del Ginkakuji

IMG_4270

Estética Zen

IMG_4273

Templo en Ginkakuji

IMG_4274

Estanque en Ginkakuji

IMG_4281

Probando suerte en el estanque

IMG_4282

Jardin Zen

IMG_4286

Vista desde lo alto del cerro en Ginkakuji

El origen de Ginkakuji se sitúa en el año 1482 cuando el shogun Ashikaga Yoshimasa construyó una villa para pasar el resto de sus días, siguiendo el ejemplo de su abuelo Yoshimitsu quien había mandado construir Kinkakuji. Aunque es mejor conocido por el nombre de Ginkakuji, su nombre formal es Higashiyama Jisho-ji. Yoshimasa pasó toda su vida construyendo Ginkakuji y aunque su plan original era cubrir el templo Kannon-den con láminas de plata, esto nunca se llevó a cabo.

La parte más espectacular del templo es sin duda el jardín, en donde la belleza de todas las estaciones es adaptada para brindar al espectador una atmósfera de profunda espiritualidad.

DSC_2541

Mami, despertaré a las deidades

DSC_2545

Ding Dong

DSC_2546

Quería meditar ahí

DSC_2549

Jardin de arena y piedra

DSC_2552

Caminos pacíficos en Ginkakuji

DSC_2556

Templo de Ginkakuji

IMG_4276

Admirando el jardín en Ginakuji. Atrás una representación del Monte Fuji en arena.

Saliendo del templo nos encontramos con muchos señores de la tercera edad haciendo caminata por el famoso “Camino del Filósofo”, una calle que conduce de Ginkakuji a Nanzen-ji, un templo más al sur de Kyoto. Durante la primavera, este camino se inunda de colores rosas provenientes de los árboles de cerezo y por ello muchos visitantes lo recorren siguiendo los pasos del filósofo Nishida Kitaro. Ese día de invierno, el camino lucía más bien seco aunque no por ello menos inspirador a filosofar.

DSC_2557

El Camino del Filósofo

Cuarenta minutos después, llegamos a Nanzenji, un templo del cual no sabíamos nada pero estaba en la ruta hacia el distrito histórico de Higashiyama.

Continuará…

**Gina

 

Entre ciervos y Budas en Nara, Japón

Deja un comentario Estándar

O como yo le digo, “el día que Copito le hizo Hi-five a Buda”…

DSC_2470

¡Hi-five Buda! (reproducción de la mano del Gran Buda de Nara)

Partimos de la estación de Kyoto hacia la ciudad de Nara, al sur de Kyoto, a bordo del tren de JR Nara Line Rapid Service. Estos trenes son más parecidos a un metro pues los asientos no se pueden reservar y hay espacio suficiente para ir parado en los extremos de los vagones. El trayecto duró alrededor de 50 minutos, mismos que Copito utilizó para “platicar” con un niño japonés y su abuelita sobre sus trenes de juguete. Como ya les había comentado, en los metros de Japón no es muy común platicar pero Copito ignoró dicha regla de etiqueta en todos los trenes que subió por más “shhhhhh” que su madre le decía. Creo que fue disculpado por los silenciosos japoneses por tratarse de un niño pequeño proveniente de otra cultura pues siempre encontró sonrisas más que miradas desaprobadoras como respuesta a sus conversaciones.

La estación de JR en Nara, se encuentra ubicada a un kilómetro de Kofuku-ji, un templo rodeado de grandes áreas verdes y en el cual tuvimos nuestro primer acercamiento con los venados de Nara. De acuerdo a la leyenda, la deidad Takemikazuchi-no-mikoto se apareció montando un venado blanco en el Monte Mikasa y desde entonces los venados con considerados animales sagrados en la ciudad. Matar a un ciervo fue considerado como un crimen cuyo castigo era la muerte hasta el siglo XVII. Hoy en día son orgullo de la ciudad y son protegidos como Tesoro Nacional, misma denominación que se les da a los edificios más importantes de Japón.

DSC_2457

Kofuku-ji

DSC_2456

Pagoda de Kofoku-ji

DSC_2530

Kofoku-ji

IMG_4178

Alimentando ciervos

IMG_4191

¿Que le dirá Copito al venado?

IMG_4209

Eran amigables pero golosos

IMG_4214

¿No tienes comida?, ¡no nos interesas! dijeron los ciervos

Copito fue muy feliz alimentando a los ciervos con unas galletas especialmente hechas para ellos. Estas galletas se vendían cerca de los templos y costaban unos 150 yenes. Lo complicado era poder dar a un solo ciervo una galleta como lo pudo constatar Mr. Viking. Los golosos animales se acercaban en montones apenas veían que alguien sostenía un paquete de galletas. Además, parecían tener alguna fijación con el papel pues nos robaron y mordisquearon nuestro mapa y otros folletos que sosteníamos. Después de esto, no nos atrevimos a comer nada cuando divisábamos algún venado pues aunque los cervatillos eran pequeños y curiosos, los más grandes me resultaban un poco intimidantes.

IMG_4184

Danos galletita, hombre blanco

DSC_2465

Los venados me robaron mi folleto

DSC_2458

Danos comida, mujer

DSC_2462

Copito descansando con un ciervo

Un señor japonés le enseñó a Copito a hacer que los ciervos hagan una reverencia antes de comer su galleta y le regaló un lindo origami que nos acompañó hasta el final de nuestro viaje.

IMG_4258

Con el señor que nos ayudó a darles de comer

IMG_4264

Feliz con su origami

IMG_4261

¡mmmm qué rico!

Continuamos caminando por el Nara Park, una inmensa area verde en medio de la ciudad en donde más venados se encontraban descansando y paseando por doquier. Nuestro objetivo era conocer al Daibutsu (Gran Buda) del templo de Toda-ji y algunos templos secundarios detrás de él. Para llegar a su gran puerta de entrada tuvimos que esquivar a miles de turistas, venados, vendedores ambulantes y uno que otro gato en el camino. La calle estaba tan concurrida que no nos fijamos que había un acceso con rampa (útil para subir la carreola) hasta después de cruzar la Puerta Nandaimon.

IMG_4217

Nara Park

Naidamon es la puerta al Daibutsuden, el templo principal donde se encuentra el Gran Buda. Este pórtico de madera, así como las estatuas de los guerreros que la flanquean son considerados también Tesoro Nacional de Japón. Los ciervos seguían siendo parte del paisaje y únicamente los dejamos de ver cuando llegamos a la taquilla del Daibutsuden. Al parecer los venados nos son bienvenidos en el patio del Gran Buda para tranquilidad de nuestros panfletos y nuestros boletos de entrada al templo.

DSC_2463

Naidamon

IMG_4218

Naidamon

El Daibutsuden fue construido en el año 752 d.C como sede de los templos budistas de Japón cuando Nara era la antigua capital del imperio. El actual edificio data de 1692 y es una reconstrucción pues el orinal fue consumido por el fuego y los terremotos. El actual es uno de los edificios de madera más grandes del mundo a pesar de que es dos tercios del tamaño del templo original. Su habitante principal, el Daibutsu, es uno de los Grandes Budas de Japón junto con el de Kamakura y Takaoaka, entre otros. Está hecho de bronce, mide 15 metros de altura y pesa 500 toneladas. ¡Impresionante!. Solo para que se den cuenta de las dimensiones del Gran Buda les dejo las siguientes fotografías.

IMG_4224

Daibutsuden

IMG_4237

Copito y el Daibutsuden

DSC_2479

Mami, ya quiero ver a Buda

DSC_2480

Detalles del Daibutsuden

DSC_2482

El Gran Buda

DSC_2487

Hermoso Buda

DSC_2489

Copito diciéndole hola al otro Buda

Daibutsu no se encuentra solo en el templo sino que está acompañado de varios Bodisatvas así como de dos guardianes con apariencia feroz y algunas réplicas de las edificaciones originales. Copito aprendió a venerar a Buda rápidamente aunque estaba más interesado en atravesar el orificio de uno de los pilares del templo. Este orificio mide exactamente lo mismo que la fosa nasal del Gran Buda y se cree que todo aquel que lo logre atravesar será iluminado en su próxima vida. “Challenge accepted” habrá pensado Copo de Nieve, quien con mucha agilidad atravesó sin ningún problema el agujero ante las risas de los turistas.

IMG_4231

Los Budas

IMG_4234

Reproducción del templo Daibutsen original

DSC_2486

Buda dorado

DSC_2492

Haciendo su ofrenda a Buda

DSC_2494

Mirada llena de admiración

DSC_2496

Uno de los guerreros guardianes

DSC_2506

No creo que alguien quiera pelear con ellos

DSC_2503

Obteniendo su iluminación

Nos despedimos del Daibutsu no sin antes comprar el que hasta el día de hoy es uno de los talismanes preferidos de Copito: dos pequeñísimos Budas a los cuales llama tiernamente “Buda y Budita” sus compañeros en sus historias fantásticas sobre trenes y autobuses en Japón.

Seguimos nuestro recorrido cuesta arriba en la montaña hasta llegar a Nigatsu-do y otros templos. Dado que no había venados a la vista pudimos comer unos sandwiches en el bosque con tranquilidad. Solo nos observaban unos cuantos Budas perdidos por los caminos a quienes los monjes les habían colocado agua para beber. Los Budas sin duda son muy sanos pues seguramente a las deidades de mi país les hubiesen colocado una que otra bebida etílica para mejorar su ánimo.

DSC_2513

Nigatsu-do

IMG_4244

Despertando deidades con el resonar de las campanas

IMG_4246

Bajando el cerro detrás de Toda-ji

IMG_4249

Una puerta sintoísta

IMG_4251

Descansado en Hooke-do

DSC_2524

Buda y su vaso de agua

DSC_2525

Otro Buda en el bosque

Era hora ya de regresar a la estación de Nara y Copito le dijo adiós a cuanto venadito vio. Esa noche volvimos a cenar en un restaurante de Yodobashi pues su precio nos había parecido muy accesibles para la inmensa cantidad de comida servida. Mientras su padre engullía un enorme steak, Copito era feliz viendo su comida servida de una manera muy original: en un carro de juguete. El apetito le surgió por sus ojos pues se acabó prontamente la mayor parte de ese platillo tan curioso.

IMG_1669

¡Qué rica y divertida comida!

Había llegado la hora de descansar y soñar con con el Gran Buda abordando un shinkansen.  Imágenes que solo pueden originarse en la imaginación de un niño.

**Gina