Segundo día en Montreal: Olympic Park y Notre-Dame Basilica

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Habíamos regresado el automóvil la noche anterior después de retornar sanos y salvos de Québec city. Solamente nos quedaba un día para disfrutar de la ciudad de Montreal y teníamos pendientes algunos lugares icónicos que queríamos visitar, entre ellos el Biodome y la Basílica de Notre-Dame. Sin embargo, decidimos hace algo antes de visitar estos lugares: conseguir  un regalo de cumpleaños para Copito.

Ya he mencionado con anterioridad lo mucho que Copo de Nieve ama los medios de transporte. Autobuses, aviones, automóviles, trenes, barcos y cualquier cosa que lo lleve de un lado a otro. Dicha fijación es evidente en sus gustos televisivos. Cars de Pixar/Disney, Chuggington, Thomas and friends, Space Races, entre otros, son sus caricaturas predilectas. Originalmente queríamos conseguir algun tren de Chuggington pero al parecer los niños americanos, noruegos y canadienses no son fanáticos de los trenes como los niños británicos y no habíamos podido conseguir nada de esta serie. Decidimos probar suerte en un “Toy R Us” ubicado al final de la línea verde del Metro.

Compramos para los adultos un boleto de 10 CAD el cual era válido para todo el día en el Metro. Fue la forma más económica de viajar pues cada trayecto costaba 3 CAD y según nuestros cálculos haríamos más de tres de ellos durante el día.

El centro comercial no se encontraba muy cerca de la estación de Metro y tuvimos que caminar unos 15 minutos hacia la pequeña plaza comercial donde se ubicaba la juguetería. Cuando finalmente llegamos, recorrimos todos los pasillos sin suerte. Los Thomas and friends abundaban pero no Chuggington. Para no romperle el corazón a Copito le compramos a uno de los personajes de Cars (el trailer MACK), el cual, hasta el día de hoy sigue siendo su favorito.

Feliz en el Metro de Montreal

Feliz en el Metro de Montreal

Partimos (con todo y MACK) hacia la zona del Olympic Park alrededor de las 10:30am. Era un miércoles de agosto y jamás pensamos que todas las familias de Montreal se encontrarían en el que pensamos sería nuestro primer destino: el Biodome. Lo debí de haber sospechado cuando decenas de niños se bajaron en la misma estación que nosotros (Viau Metro Station) y no vimos a nadie afuera del enorme complejo olímpico. ¡Todos se encontraban adentro haciendo la fila más larga que hemos visto jamás en todos nuestros viajes!. Creo que a Mr. Viking le dio un pequeño infarto solo de imaginarse hacer semejante fila así que mejor grabó con su teléfono celular la evidencia de mis palabras.

Yucafamily en el Olympic Park con todo y el inmenso MACK

Yucafamily en el Olympic Park con todo y el inmenso MACK

El Biodome era originalmente el velódromo construido para los Juegos Olímpicos de 1976. En 1989 comenzaron las renovaciones para que pudiese convertirse en lo que es hoy en día: una réplica de cuatro ecosistemas americanos (Bosque Tropical, Bosque Laurenciano, Ecosistema Marino del Río St-Lawrence y el Área Polar). Seguramente para los niños de Montreal, el Biodome es diversión y aprendizaje garantizados y por ello, las largas filas. Nosotros sin embargo, no podíamos desperdiciar toda la mañana esperando en la fila y preferimos seguir conociendo la ciudad.

Torre del Estadio Olímpico

Torre del Estadio Olímpico

La torre inclinada del Estadio Olímpico llamó la atención de Mr. Viking. El Estadio está ubicado a lado del Biodome y el Planetarium. Cerca también se encuentra el Jardín Botánico y el Insectarium lo que convierte a esta zona en un punto de reunión familiar.

Mexico en el Estadio Olímpico

Mexico en el Estadio Olímpico

El Biodome y el Estadio Olímpico

El Biodome y el Estadio Olímpico

Contrario al Biodome, no había ninguna fila para comprar los boletos de ingreso a la Torre de Montreal (La Tour Montreal). Solamente una decena de personas se encontraba esperando el funicular con nosotros incluyendo algunas personas en silla de ruedas y familias con carreolas. De nueva cuenta, admiramos la inclusión a las personas con alguna discapacidad quienes pueden disfrutar de estas atracciones sin problema alguno.

Vista desde el funicular

Vista desde el funicular

El funicular tomó dos minutos en llegar a la cima y todos nos quedamos fascinados con las vistas que pudimos apreciar a esa altura (266 metros). Tanto la torre como el funicular son obras maestras de la ingeniería de su tiempo y dignos ganadores de sus tres estrellas Michelin (la máxima condecoración para una atracción). La Torre es la torre inclinada más grande del mundo (45 grados) y desde su cima se puede admirar el paisaje de la región del Río St. Lawrence hasta una distancia de 80 kilómetros. La base de la torre, enterrada 10 metros bajo tierra, pesa 145,000 toneladas los cuales son suficientes para sostener la cima de 8,000 toneladas. El funicular panorámico es el único en el mundo que opera sobre una superficie curva y posee un sistema hidráulico que le permite mantenerse horizontal durante el trayecto a la cima. No cabía duda que subir a la Torre había sido una agradable sorpresa pues nos permitió conocer un poco sobre la historia de los Juegos Olímpicos y el aprovechamiento de las instalaciones en proyectos educativos y turísticos.

Admirando la ciudad desde lo alto de la Tour de Montreal

Admirando la ciudad desde lo alto de la Tour de Montreal

Vista desde lo alto dela Torre de Montreal

Vista desde lo alto de la Torre de Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

Vista desde La Tour Montreal

El Biodome

El Biodome

Nos dirigimos a la Basílica de Notre-Dame de Montreal la cual no habíamos podido visitar el primer día. Tomamos el Metro de regreso al centro de la ciudad, bajándonos en la estación Berri QUAM, que es una importante intersección en la ciudad. En el camino, disfrutamos de la arquitectura en esta concurrida zona. Pasamos por la Capilla de Notre-Dame-de-Lourdes y la antigua Catedral de Saint-Jaques, la cual sufrió de múltiples incendios y demoliciones y ahora es únicamente un edificio histórico.

Notre-Dame de Lourdes

Notre-Dame de Lourdes

Antigua catedral de Saint Jaques

Antigua catedral de Saint Jaques

Llegamos a la Place d’Armes con un poco de hambre pero no queríamos dejar de conocer la impresionante Basílica, aún cuando me resistía mentalmente a pagar 5 CAD por entrar a un lugar sagrado. Después de ingresar, mi tacañería se esfumó al apreciar la impresionante decoración interior de la iglesia.

Altar Mayor de la Basílica Notre-Dame de Montreal

Altar Mayor de la Basílica Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame de Montreal

Interiores de Notre-Dame

Interiores de Notre-Dame

Notre-Dame de Montreal

Notre-Dame de Montreal

La historia de Notre-Dame se remonta a 1672 cuando la Orden de los Sulpicianos fundaron la primera iglesia de Notre-Dame en Montreal. Para 1872, la congregación sobrepasó la capacidad de esta iglesia y se ordenó la construcción de otra más grande. El arquitecto anglicano James O’Donnell fue comisionado para el proyecto eligiendo el estilo neogótico el cual él era partidario. Como dato curioso, James O’Donnell se convertiría al catolicismo en su lecho de muerte para poder ser enterrado en su propia iglesia y es la única persona enterrada en la cripta de Notre-Dame.

En 1830 se finalizó la construcción del santuario. Las torres, llamadas Perseverancia y Templanza, se terminaron en 1843 y los bellos interiores hasta 1879. Debido a la escala de la nave principal se construyó, detrás del altar principal, una capilla más pequeña llamada Chapelle du Sacre-Cœur (Capilla del Sagrado Corazón) para realizar algunos oficios y sacristías.

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Sacre-Coeur Chapel

Órgano Freres Casavant

Órgano Freres Casavant

Con la visita a Notre-Dame habíamos finalizado una excelente estancia en el país del hockey, el maple y los Tim Hortons. A la mañana siguiente partiríamos a las 9:00am con destino a la Ciudad de México en un vuelo de poco menos de cinco horas. En el aeropuerto nos topamos con la grata sorpresa de encontrar juegos para niños pequeños y cómodos baños familiares (en donde pueden ingresar papá, mamá y niños) muy al estilo escandinavo.

Copito jugando en el aeropuerto de Montreal

Copito jugando en el aeropuerto de Montreal

Copito jugando en el aeropuerto

Copito jugando en el aeropuerto

Copito ayudando

Copito ayudando

Nuestro avión de regreso a casa

Nuestro avión de regreso a casa

¡Au Revoir, Canada!

¡Au Revoir, Canada!

Nuestra visita a Canadá dejó al puerta abierta para conocer el otro lado del país, famoso por los dramáticos paisajes de las Rocky Mountains, sus infinitos lagos y los deportes de invierno. El mundo es muy grande y nuestra vida muy corta así que seguramente habrán más aventuras canadienses en el futuro. Mientras tanto, seguiré recordando el estruendo de las cataratas de Niágara y el dulce sabor del IceWine.

**Gina

Mont-Tremblant y Oratoire Saint-Joseph du Mont-Royal

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Estábamos totalmente repuestos de la larga caminata del día anterior cuando fuimos a la plaza Forum ubicada a dos cuadras del hotel. Ahí se encontraba la rentadora de autos (Globe Car Rental) que yo había escogido por su cercanía y precio. La atención fue bastante rápida y en menos de 20 minutos ya nos encontrábamos manejando hacia nuestra primera parada del día: Mont Royal.

Mont Royal es cerro de 233 m.s.n.m ubicado al oeste del centro de Montreal. Desde lo alto se puede apreciar el horizonte de la ciudad desde la cual se vislumbra el Biodome (el velódromo construido para los Juegos Olímpicos de 1976, ahora un zoológico interior) y el Estadio Olímpico y su torre inclinada. El cerro fue escalado en 1535 por el explorador francés Jaques Cartier quien le dio el nombre de Mont Royal. Como dato curioso, se cree que la palabra Montreal proviene de alguna manera del nombre del cerro, ya sea derivado de Mont Réal (en francés medio) o bien, por el uso popular de un mapa en italiano del siglo XVI que señalaba al cerro como Monte Real. Lo cierto es que para el siglo XVIII, la gente ya se refería a la Ville-Marie (el nombre original de la ciudad) como Isla de Montreal.

Mont Royal

Mont Royal

Vista desde Mont Royal

Vista desde Mont Royal

Ufff la Abuela Clos haciendo ejercicio

Ufff la Abuela Clos haciendo ejercicio

Una vez satisfecha nuestra necesidad de panoramas, nos dirigimos al Mont-Tremblant resort, un pintoresco poblado ubicado a 130 kilómetros de Montreal. El paisaje era totalmente diferente al de Ontario. Desde la carretera podíamos apreciar las pistas de esquí en muchos poblados semi-vacíos ese día de verano. El GPS indicó que habíamos llegado al poblado aunque no podíamos distinguir ninguna montaña en el horizonte. Estacionamos el carro en una callecita habitacional y salimos a explorar. Vimos calles bonitas, tiendas coloridas y panaderías que nos decían “Veeeen” ¡pero ninguna montaña!.

Finalmente le preguntamos a un (guapo) transeúnte si estábamos en el Mont-Tremblant que yo antes había investigado y ¡oh sorpresa!: nos encontrábamos en el poblado de Mont-Tremblant pero la montaña y el resort se encontraban a unos cuantos kilómetros más adelante. Sin perder más tiempo nos dirigimos al resort no sin antes comprar unos cuantos panes para calmar el hambre.

Capilla en el poblado de Mont-Tremblant

Capilla en el poblado de Mont-Tremblant

El poblado de Mont Tremblant

El poblado de Mont Tremblant

No tardamos mucho en encontrar el Mont-Tremblant que queríamos conocer. La montaña y el lago aparecieron desde lejos y el tráfico nos indicaba que habíamos llegado a uno de los resorts de esquí más famosos de Canada. Las actividades no se limitan al invierno. En otras temporadas se puede nadar en el lago, navegar y pescar en él, caminar hacia la cima de Mont-Tremblant y disfrutar de todos los juegos que se encuentran en los pies de la montaña.

Copito feliz de celebrar su cumpleaños

Copito feliz de celebrar su cumpleaños

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant

Zona peatonal de Mont-Tremblant Resort

Zona peatonal de Mont-Tremblant Resort

Yucafamily en Mont-Tremblant

Yucafamily en Mont-Tremblant

Turisteando

Turisteando

Un resort de estilo europeo

Un resort de estilo europeo

Bellos colores en Mont-Tremblant

Bellos colores en Mont-Tremblant

Caminamos por la zona peatonal en donde había un ambiente festivo a pesar de que unas nubes negras amenazaban en lo alto. Llegamos hasta una plaza desde donde salía Le Cabriolet, un teleférico que subía desde lo más bajo del poblado hasta el inicio de las pistas de esquí. Para nuestra sorpresa, la subida era gratuita e incluso se podía ingresar a las góndolas con todo y carreola.

En Le Cabriolet

En el Cabriolet

Le Cabriolet

Los vikingos en el Cabriolet

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant desde el Cabriolet

El estilo alpino en Mont-Tremblant

El estilo alpino en Mont-Tremblant desde el Cabriolet

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant y el Cabriolet

Finalmente estábamos a los pies de la montaña. Puentes de suspensión, una piscina, un bungee, una pared para escalar y otros juegos ofrecían mucha diversión para niños y no tan niños. Lo que por supuesto llamó nuestra atención fue la Góndola Panorámica la cual subía hasta la cima de la montaña por 20 CAD. Ni tardos ni perezosos compramos nuestros boletos y rápidamente ya estábamos subiendo en una cómoda góndola.

El paseo fue simplemente sensacional. Las vistas del resort y el lago desde la góndola fueron espectaculares y todos estábamos muy felices disfrutando de tan bellos paisajes. Copito acechaba hacia abajo sonriendo y exclamaba “¡Muy alto!”. Y claro que lo estábamos pues en un momento alcanzamos a la niebla que cubría la cima.

En la Góndola a la cima de la montaña

En la Góndola a la cima de la montaña

En la Góndola

En la Góndola

En la Góndola

En la Góndola

El trayecto duró unos 10 minutos a la cima

El trayecto duró unos 10 minutos a la cima

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Mont-Tremblant desde la góndola

Mont-Tremblant desde la góndola

Mont-Tremblant en verano

Mont-Tremblant en verano

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

El nombre de Mont-Tremblant proviene de los nativos Algonquin, los cuales la llamaron “la montaña temblorosa”. La cumbre está a una altura de 875 metros lo que la convierte en uno de los más altos picos en Les Laurentides, la cadena montañosa que rodea la región de Quebec. 

En la cima hay un restaurante casual y una tienda de souvenirs y ropa alpina. Imagino que en temporada alta el restaurante rebosa de gente en búsqueda de un café caliente pero ese día estaba casi vacío. Más bien, la gente se encontraba afuera tomando el viento helado de 15oC y admirando la espesa niebla que cubría la cima. Algunas personas más valientes caminaban por los senderos cuesta abajo haciendo ejercicio.

Disfrutando el aire frío

Disfrutando el aire frío

Yucafamily en la cima de la montaña nublada

Yucafamily en la cima de la montaña nublada

Querido frío, te extrañamos

Querido frío, te extrañamos

Regresamos al poblado cuando nuestros estómagos comenzaron a rugir. Era hora de comprarle un pastel a Copito por motivo de su cumpleaños número 3 y disfrutar de un platillo de grandes proporciones típicamente canadiense. Elegimos el restaurante que se veía más kid-friendly y casual. Contrario a algunos restaurantes de Europa, en donde obviamente los niños no son muy bienvenidos, en las dos regiones canadienses que visitamos eran tremendamente amables con los pequeños comensales. Siempre nos brindaron crayolas y los manteles para colorear y nos ayudaban a acomodar la carreola en algún lugar discreto. Cuando le mencionamos a la mesera que nuestro retoño estaba cumpliendo tres años, todas las guapas meseras se reunieron a cantarle su riquísimo pastel de chocolate. Las chicas no pudieron cantar por mucho tiempo pues Copito, desesperado por comer su pastel, sopló rápidamente la vela causando la risa coqueta de sus queridas “muchachas” (como él les dice a las señoritas).

Ñom Ñom

Ñom Ñom

¡Feliz cumpleaños Copito de Nieve!

¡Feliz cumpleaños Copito de Nieve!

¡El pastel es sólo mío!

¡El pastel es sólo mío!

Caminamos un rato más por la villa peatonal y nos dirigimos de vuelta a Montreal. Eran aproximadamente las 5:00pm y deseábamos conocer la iglesia más grande de Canadá y visita obligada en Montreal: el Oratoire Saint-Joseph du Mont-Royal.

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

El Oratorio de St. Joseph se encuentra en uno de los tres picos de Mont-Royal, muy cerca del cementerio Notre-Dame-des-Neiges (el más grande en Canadá y tercero en Norte America) y del monumento à Sir George-Étienne Cartier. Llegamos poco antes del ocaso y solo unas cuantas personas se encontraban con nosotros. La basílica cerraba hasta las 9:00pm por lo que teníamos todo el tiempo que quisiéramos para subir sus miles de escaleras y admirar su impresionante arquitectura  (¡y recuperar el aliento!).

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

¡Abuela Clos subiendo más escaleras!

¡Abuela Clos subiendo más escaleras!

El Oratorio con la apariencia de hoy en día, fue inaugurado en 1956 aunque su historia como lugar sagrado se remonta a más de 100 años. Ha sido sujeta a múltiples remodelaciones para hacerla más funcional y accesible para los peregrinos. Es totalmente accesible para personas con discapacidad pues hay elevadores desde la parte más baja del cerro hasta la nave central. Nosotros preferimos subir las 283 escaleras, las cuales fueron muy divertidas para Copito pero no para el resto de la Yucafamily que en plena iglesia pensaba únicamente en nuestra siguiente bebida. Afortunadamente, la iglesia cuenta con maquinas expendedoras de agua purificada y saciamos nuestra sed una vez que habíamos purgado nuestros pecados. Por si alguno de mis lectores quiere purgar mejor sus pecados o cumplir una promesa, puede subir las 99 escaleras centrales del Oratorio de rodillas. Contrario a nuestra Basílica de Guadalupe, las escaleras y el camino se encuentran alfombradas.

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

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“Dejad que los niños se acerquen a mí”

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El enorme órgano de St. Joseph’s

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Altar mayor y su nuevo sistema de iluminación

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Detalles del Oratorio de St. Joseph

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Altar a San Jose

Habíamos concluido así el cumpleaños de Copito el cual había sido un gran día conociendo muchos lugares cercanos al cielo. En la noche, salimos al supermercado más cercano para preparar algo fácil para la cena. Seguimos brindando con nuestras últimas botellas de IceWine y una rica leche de chocolate para el cumpleañero. Pronto las 283 escaleras y el vino hicieron efecto y nos entregamos plácidamente a los brazos de Morfeo.

**Gina

Primer día en Montreal: Vieux-Montréal

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Abordamos el tren hacia Montreal a las 9:00am de un domingo. Encontramos muy extraño y poco eficiente que el proceso de abordaje del tren fuese tan confuso y tan tardado como el de un avión. Tan confuso que por primera vez abordamos un tren equivocado debido a las malas indicaciones de una empleada. Afortunadamente, fuimos salvados por el amable pasajero al quien le habíamos ocupado su lugar y tuvimos que correr hacia el tren correcto con todo nuestro equipaje y un Copito enfurecido.

El trayecto duró cinco horas y aunque pudiese parecer cansando a ninguno de nosotros le desagradó en absoluto. Al contrario, disfrutamos viendo lo feliz que era Copito viendo el paisaje desde su propio asiento. Las familias pueden reservar los primeros asientos de cada vagón que son face-to-face y eso fue muy conveniente para platicar y estirar más cómodamente las piernas. Contrario a los trenes en Europa en donde hay vagones con bar/restaurante, en Canadá una empleada pasaba vendiendo snacks y bebidas cada determinado tiempo. Fue un viaje muy cómodo y no nos arrepentimos de haber elegido este medio de transporte en vez de tomar un vuelo.

Esperando en la sala subterránea de la Union Station

Esperando en la sala subterránea de la Union Station

Copito viendo la ciudad desde el tren a Montreal

Copito viendo la ciudad desde el tren a Montreal

Llegamos a las 2:00pm a la Gare Centrale de Montreal y tomamos un taxi relativamente económico hacia nuestro hotel (La Tour Belvedere). Debido a que la habitación aún no estaba lista, dejamos nuestras cosas en el guarda-equipaje y salimos a conocer la ciudad. El hotel se encontraba a dos cuadras de la estación de metro Atwater así que nos resultó muy fácil ir a conocer la ciudad usando el transporte público. Nuestro objetivo ese día fue ir al Viejo Montreal, la joya histórica de la región de Québec.

Los orígenes de la zona datan del siglo XVII cuando la ciudad se llamaba Ville-Marie. Las calles más antiguas como la Rue de Notre-Dame, Rue de Saint-Paul y Rue de Saint-Jaques aparecen en los primeros registros y hoy en día son una atracción para turistas y gente local. En la parte más oriental se encuentran la Place Jaques-Cartier, el City Hall (Ayuntamiento), el Mercado de Bonsecours y la iglesia de Notre-Dame-de-Bon-Secours, así como mansiones coloniales conservados, como el Castillo Ramezay. Al oeste, se encuentran la Place d’Armes y la bellísima Basílica de Notre-Dame. Enfrente, se encuentran las antiguas oficinas centrales del Banco de Montreal de estilo neoclásico y los primeros rascacielos de la ciudad. 

Caminamos toda la tarde empezando por la zona del Hôtel de Ville (Ayuntamiento) y bajando por la bulliciosa Rue de Saint-Paul. Nuestra primera parada fue la capilla de Notre-Dame-de-Bon-Secours, una de las iglesias más antiguas de Montreal construida en 1771.

Hotel de Ville (Ayuntamiento)

Hotel de Ville (Ayuntamiento)

Rue de Saint-Paul

Rue de Saint-Paul

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Interiores de Bon-Secours

Marché Bonsecours (Mercado Bonsecours)

Marché Bonsecours (Mercado Bonsecours)

Bajamos más al sur sobre la misma Rue de Saint-Paul la cual se encontraba totalmente cerrada al tránsito vehicular a esas horas de la tarde. Ríos de gente se encontraban en esos momentos con nosotros caminando, comprando y comiendo. En esta alegre y pintoresca calle se encuentran miles de tiendas de souvenirs y restaurantes de todo tipo. También pudimos ver galerías de arte un poco más al sur en donde los turistas se empezaban a disipar. En otra temporada, la Yucafamily hubiese tomado una cerveza en alguna terraza-bar sólo con el fin de observar y relajarnos pero en esta ocasión había demasiada gente para disfrutar. Era como un día en el carnaval de mi ciudad natal Mérida.

La Place Jaques Cartier se encontraba rebozando de turistas y me fue imposible tomar una foto del lugar. Únicamente disfrutamos ver a los dibujantes de retratos haciendo lucir bien en papel a sus clientes. Photoshop a la antigua.

Ríos de gente en la Rue de Saint-Paul

Ríos de gente en la Rue de Saint-Paul

Finalmente llegamos a la Plaza de Armas, dominada por la impresionante Basílica de Notre-Dame. Nos sentamos un momento a los pies de la estatua de Maissonneuve, fundador de Ville-Marie, hoy Montreal. Admiramos un rato su arquitectura neo-gótica y nos fue imposible no compararla con la famosa Notre-Dame de Paris. Después de un rato estábamos listos para conocerla pero… ¡oh decepción!: las puertas ya se encontraban cerradas. Los amables empleados nos dijeron que cerraba a las 4:00pm (eran alrededor de las 5:00pm) y que además el ingreso tenía un costo de 5 CAD.

Basílica de Notre-Dame

Basílica de Notre-Dame

Detalle de Notre-Dame

Detalle de Notre-Dame

Paul de Chomedey, sieur de Maisonneuve, fundador de Montreal

Paul de Chomedey, sieur de Maisonneuve, fundador de Montreal

Banco de Montreal

Banco de Montreal, localizado enfrente de la Basilica de Notre-Dame

Rue de Saint-Jaques

Rue de Notre-Dame

Rascacielos antiguos en la Plaza de Armas de Montreal

Rascacielos antiguos en la Plaza de Armas de Montreal

Un poco decepcionados seguimos caminando hacia el sur. Nuestra meta era bajar por la Rue de Sainte-Catherine, la calle comercial de Montreal y elegir un lindo restaurante para cenar. En el camino visitamos otra bellísima iglesia llamada Marie Reine du Mond (Maria Reina del Mundo) la cual sí estaba abierta al público. Esta catedral está inspirada en la Basílica de San Pedro en Roma y fue construida en el estilo barroco pues su fundador, el obispo Bourget, quería que rivalizara con el estilo neo-gótico el cual era el favorito de los sulpicianos y la iglesia anglicana.

Interiores de la Catedral Maria Reina del Mundo

Interiores de la Catedral Maria Reina del Mundo

Catedral Maria Reina del Mundo

Catedral Maria Reina del Mundo

Edificio del Banco Nacional

Edificio del Banco Nacional, frente a la catedral Maria Reina del Mundo

El resto de nuestra tarde hicimos lo que nos habíamos propuesto: encontrar un buen restaurante y empezar a celebrar el cumpleaños de Copito que sería al día siguiente. Seguramente se preguntarán por qué no he mencionado ninguna travesura de Copo de Nieve en este relato lleno de iglesias. ¿Cómo fue posible que Copito no se escapara y quisiera admirar más de cerca los brillantes altares, caminara por los pasillos saludando a los fieles durante sus rezos y probara el impresionante eco de estos lugares sagrados?

Pues bien, he aquí la respuesta:

Copito soñando en sus queridos autobuses escolares

Copito soñando en sus queridos autobuses escolares, rodeado de autobuses escolares

Ya satisfechos de mucha pizza, nos dirigimos a nuestro hotel. No era una distancia muy larga (unos 2km) así que lo hicimos caminando por la animada Rue de Sainte-Catherine. Esta es la calle comercial por excelencia de Montreal pues ahí se encuentran las tiendas famosas de ropa, electrónicos y joyerías. Más al sur, por donde se encontraba el hotel, había restaurantes hindúes, chinos, tailandeses, mexicanos y muchos más. De hambre no nos íbamos a morir en Montreal.

Esa noche caímos como troncos ayudados por un pequeño brindis con mi amado IceWine. Faltaban nomás unas horas para que Copito cumpliera tres años de alegrarnos la vida.

**Gina

Un viaje con sabor a maple

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La belleza de Niagara Falls

La belleza de Niagara Falls

A la Yucafamily le gusta conocer lugares que estén dentro de nuestras posibilidades de tiempo y dinero. También tomamos en cuenta nuestra paciencia y energías para viajar con nuestro pequeño kisin, alias el Copito de Nieve. Por supuesto, nuestros deseos de experimentar este hermoso mundo son más grandes que todos los retos a los que uno se afrenta cuando se viaja con un niño pequeño y fue así que decidimos embarcarnos en una nueva aventura.

El país destino: Canadá.

Copito estuvo bastante involucrado en la planeación del viaje. Desde el momento que compramos los boletos de avión me encargué de prepararlo para su siguiente andanza. Continuamente le mencionaba cosas relacionadas con los viajes, los medios de transporte, los sabores y las bellezas naturales de Canadá y también sobre lo que experimentaría en los aeropuertos y en los aviones. Quise que Copito fuera partícipe en todas las etapas del viaje y que como tal, asumiera también su única obligación: comportarse lo mejor posible. Mamá Gina, papá Mr. Viking y Abuela Clos se encargarían del resto.

La preparación rindió frutos y Copito colaboró lo mejor que pudo. Saludó cortésmente a todos los empleados que veía, ayudó con su pequeño equipaje de mano, alargó su paciencia en las filas del aeropuerto y de las atracciones y comió, más o menos, sus cenas. Ciertamente, notamos una notable diferencia entre viajar con un Copito de dos años (como en Noruega y Dinamarca) y uno de casi tres. Ahora, Copito nos comunica con palabras y con actitudes lo que le gusta, lo que le molesta y lo que le aburre. Es un integrante más activo en nuestras aventuras y, como tal, tomamos muy en cuenta su opinión.

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

Aproximadamente dos meses antes del viaje, la abuela Clos y yo tuvimos que tramitar nuestras visas de turismo. No quisimos contratar los servicios de ninguna agencia para el trámite pues consideré que yo misma podía escanear los documentos que nos fueron solicitados. Afortunadamente, el trámite fue muy fácil y únicamente enviamos digitalmente nuestras visas estadounidenses, nuestros pasaportes y fotos. En menos de tres días nuestra solicitud fue aprobada y enviamos nuestros pasaportes por mensajería para que les estamparan la visa. ¡Vaya que eso es eficiencia del primer mundo!.

Ahora sí, la planeación de nuestra estancia.

Como siempre, su servidora fue la encargada de elegir lugares y hoteles. A pesar de tener un amor-odio con Aeromexico debido a pasadas experiencias, esta vez el amor y la fidelidad ganaron y reservamos con esta aerolínea los vuelos MID-MEX-YYZ (Toronto) y  YUL (Montreal)-MEX-MID. Contrario a lo sucedido en otras ocasiones, los vuelos salieron a tiempo y las maletas llegaron sanas y salvas a nuestros destinos.

En Toronto pasaríamos cinco días enteros y en Montreal cuatro. El hotel seleccionado para la primera parte del viaje fue el magnífico Delta Toronto, ubicado a lado de la CN Tower y muy cerca de todo lo que el visitante puede desear: museos, restaurantes, transporte público, atracciones como la mencionada torre, el acuario de Ripley, tiendas de todo tipo, el Harbour Front, etc. Los empleados del hotel, y en general las personas de Toronto, fueron excepcionalmente amables y sonrientes. Las habitaciones son amplias y muy modernas y sus cómodas camas ofrecieron un gran descanso después de las larguísimas caminatas que realizábamos todos los días. Abuela Clos tuvo su propia habitación con una cama King mientras que Copito, Mr. Viking y yo nos quedamos en otra.

En Montreal optamos por quedarnos todos juntos en una suite en el hotel La Tour Belvedere en el corazón de la ciudad. La suite contaba con sala, comedor, una pequeña cocina equipada, baño  y una habitación separada de las áreas comunes. La suite fue más que suficiente para todos los miembros de la familia y ahí disfrutamos de los alimentos comprados en el supermercado cercano y por supuesto, de las bebidas compradas en el SAQ (Société des alcools du Québec).

Para trasladarnos de Toronto a Montreal teníamos dos opciones: tomar un vuelo corto desde cualquiera de los dos aeropuertos de Toronto  o tomar el tren de cinco horas desde el Union Station de Toronto a la Gare Centrale de Montreal. Me decidí por la segunda opción después de consultar mucho con mi almohada y con TripAdvisor.

Las ventajas del tren eran que el hotel Delta está ubicado a lado de la Union Station, no teníamos que documentar equipaje ni pasar por los fastidiosos filtros de seguridad, el tren es más económico que cualquiera de los vuelos y no teníamos que pagar casi 50 dólares por un taxi al aeropuerto. Además, a Copito le gustan los trenes. Está bien, lo confieso. Esta fue la única razón. Copito está obsesionado con los trenes, tanto que lloró cuando nos bajamos después de cinco horas atravesando el paisaje canadiense. Para él, subirse al tren fue la experiencia más memorable del viaje. Eso y ver los trenes históricos en el Railway Museum de Toronto. Y también ver a los trenes que llegaban al Union Station desde la ventana de la habitación, subirse al trenecito del parque de diversiones Centreville  y también al del Toronto Zoo. Bueno, ya captan la idea.

Railway Museum en Toronto

Railway Museum en Toronto

Zoomobile en el Toronto Zoo

Zoomobile en el Toronto Zoo

Al igual que en viajes pasados, contratamos un servicio de transportación privada del aeropuerto al hotel. La compañía elegida fue Pearson Airport Limousine (http://pearsonairportlimousine.com) la cual tiene disponible autoasientos para niños. Copito fue cómodo y seguro en todo el trayecto al igual que toda la yucafamily versión extendida.

En los siguientes días les contaré más a detalle lo que hicimos cada día. Mientras tanto, les dejo una foto del skyline de Toronto  tomada desde el barco hacia las Toronto Islands.

¡Nos leemos pronto!

El skyline de Toronto

El skyline de Toronto

**Gina