Bergen en días comunes y corrientes

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Sería un poco redundante escribir sobre las caminatas diarias que la Yucafamily realizó en Bergen después de nuestro regreso de Ytre Sula y Cracovia. Nuestra meta siempre era la misma: caminar por lo menos 10 kilómetros al centro de la ciudad o bien, de montaña a montaña. En una ocasión llegamos a los 15 kilómetros incluyendo subidas y bajadas de dos montañas de altura moderada aunque he de confesar que nos resultaba muy fácil debido a que eran senderos citadinos de asfalto. Como Copito no podía caminar el mismo número de kilómetros, él fue ayudado por su antigua carreola por trayectos aunque pronto nos daríamos cuenta que este sería el último viaje para este medio de transporte. Pies y energías infantiles han aflorado al máximo en los últimos meses.

Aquí les dejo un collage de fotos de nuestras caminatas por la bella Bergen.

**Gina

 

Escuchando mis pensamientos en Ytre Sula

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Llegar hasta la isla de Ytre Sula, en donde la hermana menor de Mr.Viking estaba construyendo su nueva casa, fue parte de la aventura de experimentar la tranquila vida rural de Noruega. Desde Bergen, nos fuimos en caravana por casi dos horas hasta el poblado de Rutledal en donde esperamos al ferry de mediano tamaño que nos llevaría a la Isla de Sula. De ahí, cruzamos un puente hasta la Isla de Steinsundøyna y otro más hasta la Isla de Rånøyna en donde finalmente tomamos un pequeño ferry hasta la Isla de Ytre Sula. Todo este recorrido nos tomó más de tres horas, entre carretera, esperas de ferry e interminables curvas cerradas en carriles para un solo vehículo. Mr. Viking demostró una vez más, ser el conductor más experimentado que conozco llevándonos y trayéndonos sanos y salvos como lo ha hecho siempre.

Los paisajes como siempre eran dignos de muchos WOW. O como le dicen los traductores más tradicionales: GUAU. Pasamos parte de la carretera E39, cuyos paisajes me habían hecho suspirar la primera vez que visité Noruega. Mi primera impresión se mantuvo ocho años después y me da la impresión que Noruega es un paraíso en donde la Madre Naturaleza todavía reina sobre nosotros los pequeños humanos. Incluso los caminos de asfalto se rinden hacia la inmensidad de los paisajes y lo que tomaría dos horas en otros países, en Noruega toma cinco pero con muchas recompensas visuales. Un horizonte espléndido se esconde después de cada puente, de cada túnel y de cada curva. Únicamente bastaba mirar hacia todos los puntos para descubrir una nueva razón de asombro: ríos caudalosos, cascadas estruendosas, montañas nubosas y bosques infinitos que sin duda, son la mejor muestra de la armonía entre los noruegos y su naturaleza.

Incluso hubo un momento en el que la acción más cotidiana de este mundo, cargar gasolina, se convirtió en una oportunidad para admirar un tranquilo lago y un poblado sumergido en la profundidad de un valle. Me imaginaba qué se sentiría caminar todos los días gozando tal belleza en lugar de edificios y calles congestionadas de automóviles y peatones.

Los paisajes de Ytre Sula son tan extraños como su nombre. Las formaciones rocosas parecían salidas de alguna mente imaginativa y fantasiosa. En la mía, los cerros de piedra gris no eran sino los antiguos trolls petrificados pues incluso durante mis largas caminatas me parecía ver los perfiles de sus rostros. Tal vez en la noche despertaban para jugar pues me resultaba extraño que hubiera tantas rocas solitarias de gran tamaño en los lugares menos imaginados. ¿Tal vez eran sus pelotas?.

La sencillez de la vida cotidiana se apoderó de la Yucafamily durante los cinco días de estancia en Ytre Sula. Nos hospedamos en una cabaña dando al mar y cada mañana, la familia extendida nos visitaba. Platicamos, bebimos y comimos mucho y no recuerdo haber extrañado el Internet salvo en las mañanas cuando quería leer el periódico online. Copito jugó con sus primas todos los días y se volvió un experto en montar su recién adquirido monopatín. También demostró ser un explorador nato del medio ambiente pues para mi asombro era mil veces mejor que yo subiendo los cerros y encontrando el mejor lugar para pisar. Aún en las pendientes más inclinadas Copito parecía un Legolas lleno de gracia y elegancia mientras que su madre batallaba como un Gimli en las irregularidades del terreno. “¡Tú puedes, mami!” me alentaba cada vez que veía mi dificultad para subir. Sin duda, un momento bochornoso para la Gina adulta pero lleno de orgullo para la Gina mamá.

Dos de las mañanas, Mr. Viking se llevó de pesca a Copito, quien disfrutó mucho esa actividad e inclusive obtuvo una presa. También realizaron una trampa para cangrejos, que fueron nuestra cena poco después. Igualmente, visitamos los pocos núcleos poblacionales de apenas una docena de casas. En Ytre Sula hay aproximadamente 240 habitantes esparcidos en un territorio de 35 kilómetros cuadrados así que lo que más les sobra a la gente es espacio.

Dos de los días caminé solitariamente por la isla. Tomé mi teléfono, mi fiel cámara, mi rompevientos y algo de dinero dispuesta a caminar, por lo menos, 10 kilómetros. Mi meta fue siempre superada con creces pues el clima maravilloso y la peculiaridad del paisaje me hacían olvidar la distancia recorrida. Imaginaba cosas maravillosas, recordaba todas las experiencias únicas que había vivido en los últimos años aunque también aparecieron algunos eventos tristes en mis pensamientos. La soledad durante estas caminatas fue necesaria para escucharme a mí misma aunque esta reflexión incluyera aspectos negativos. Sin embargo, al final no sentía ninguna pesadumbre emocional. Al contrario, me sentía muy satisfecha y feliz de haber llegado a mi objetivo y ser recibida por muchos besos y abrazos de mi familia quienes se mostraban deseosos de conocer mis andanzas por la isla.

Antes de dirigirnos a Bergen, hicimos una breve parada en la isla de Sula en donde caminamos parte del sendero Ramnenipa junto con la tía de Copito. Ella nos comentó que en el barnehage (preescolar) se le da mucha importancia al ejercicio físico y sus hijas menores de cinco años ya habían realizado el recorrido de 5 kilómetros durante una salida escolar. Nosotros no pudimos llegar al final pues teníamos que apresurarnos para llegar al ferry hacia tierra firme. Los estómagos de los vikingos estaban deseosos de recibir los hot-dogs, waffles, hot cakes con brunost y helado que vendían en la cafetería del ferry y que, aunque usted no lo crea, sabían muy delicioso después de un largo día de regreso a casa. Y fue así que le dijimos “hasta luego” a las Islas de Solund.

**Gina

Bergen en verano: Mt. Floyen

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Según mis registros fotográficos y mi bitácora de viaje, los primeros dos días en la casa de los abuelos en Bergen no hicimos nada más que ser consentidos. Es decir, comimos, bebimos y dormimos todo lo que quisimos. También hicimos cosas cotidianas como ir a centros comerciales y conseguir las réplicas de medio de medios de transporte que tanto le gustan a Copito y que son prácticamente imposibles de conseguir en México. Lo que a continuación les quiero relatar es lo sucedido durante nuestro tercer día en Noruega.

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Soy niño grande y ya alcanzo el booster de mis primos

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Uno de los muchos puentes en los alrededores de Bergen

Habíamos planeado tramitar la renovación del pasaporte noruego de Copito en Knarvik, un poblado cercano debido a que los diarios locales advertían de filas interminables en las oficinas de Bergen. Para nuestra sorpresa y prueba a nuestra cordura y salud mental cuando llegamos a Knarvik la fila parecía INTERMINABLE. Era peor que las filas de los supermercados en Navidad, peor que las de Zara en una rebaja y peor que los tumultos en el metro de la Ciudad de México. Ok, no para tanto pero ya captan la idea. Traté de ser positiva y leí unas cincuenta páginas del libro que había llevado, platiqué con una señora que quería practicar su español, caminé con Copito por los alrededores pero al cabo de un par de horas y viendo que el número de los turnos avanzaba a paso de tortuga perdí las esperanzas. ¡A ese paso, nos atenderían en cinco días!. Decidimos entonces abortar la misión y obtener el pasaporte otro día ya sea en Noruega o en la Embajada de Noruega en la Ciudad de México.

Era una tarde de verano y el sol lo sabía. Brillaba tímidamente en el cielo pero al menos no llovía como lo hace el 90% del año en Bergen. Nadie en su sano juicio quería quedarse en casa o en el interior así que nos dirigimos a la atracción más visitada de la ciudad: Mount Fløyen. Ya habíamos visitado Mt. Floyen en varias ocasiones pero como les relaté la vez anterior, podría visitarlo miles de veces sin aburrirme de las extraordinarias vistas de la ciudad.

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Nos bajamos antes del paradero para decirle hola a Bryggen

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Bryggen, Patrimonio de la Humanidad

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Algunos edificios del centro de Bergen de camino al funicular a Floyen

En esta ocasión nos enfrentamos a otra nueva fila: la del funicular para subir a Mt. Floyen. Esta era la primera vez que subíamos la montaña en temporada de cruceros (junio-septiembre) cuando por lo menos 3,000 personas visitan la ciudad diariamente. Aún así, la fila me pareció bastante organizada y avanzaba con relativa rapidez. En menos de 45 minutos ya nos encontrábamos disfrutando de la gloriosa vista en la cima en compañía de mucha gente mayor proveniente de los barcos.

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oh-oh primera vez que vemos fila en el funicular al Mt. Floyen

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La mayoría eran cruceristas

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Esperando abordar el siguiente funicular

Era la primera vez que visitábamos Floyen en verano con Copito y el ambiente era muy diferente a las veces anteriores. Eran vacaciones y muchos niños se encontraban jugando en parque ubicado detrás del restaurante. Éste también se encontraba abierto aunque no tenía tantos comensales como me lo imaginé en un día tan bello. Supongo que los cruceristas consideran carísimo tomarse una cerveza de 80 coronas por más hermosa que sea la vista y es que para cualquiera que no sea de Escandinavia, los precios de esta región del mundo parecen salidos de una novela de terror.

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Desde el mirador de Mt. Floyen

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Vista de la ciudad de Bergen

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Los vikingos

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Cuando el hambre llega no hay poder ni precio que los detenga

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Yucafamily en Floyen 2016

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Cruceros y más cruceros

Como era de esperarse, el wafle y el jugo que había comido en la cafetería hicieron de las suyas en el torrente sanguíneo de Copito. Rebosaba de energía y, desde luego, insistió en pasar un tiempo en el parque en compañía de muchos niños noruegos y extranjeros. Jugó, jugó y jugó que es lo mejor que sabe hacer. Es realmente hermoso ver como los niños juegan sin ninguna distinción de raza, religión, nivel socioeconómico o nacionalidad. Copito les dirigía algunas palabras en español aunque ninguno lo entendiera pero eso no les impedía perseguirse y hacer turnos en las resbaladillas y en los columpios. Incluso se llamaban para jugar en el sube y baja a pesar de la barrera del idioma.

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Parque de Floyen

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Era hora de jugar

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Parque en la cima del Monte Floyen

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Practicando para ser un gran escalador

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En los parques no hay distinciones de nacionalidad: ¡todos juegan!

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¡Qué miedo! un troll

Caminamos de vuelta al centro de Bergen para seguir disfrutando del buen clima de la tarde. La primera parte fue un camino pavimentado de muy fácil pendiente en donde muchos noruegos estaban haciendo ejercicio  a esas horas de la tarde (4:00pm). Como siempre, me sorprendió la tenacidad de los habitantes del norte para hacer ejercicio en el exterior llueva, truene o haya mucho viento. Había personas de la tercera edad, monumentales mujeres, vikingos de corazón, mamás con carreolas, niños preescolares, en fin, todos dispuestos a estirar sus piernas y acelerar el corazón.

Paseamos un poco por las calles menos concurridas del centro, en donde solo la gente local se encontraba relajándose después del trabajo. A esa hora, todos los cruceristas ya se habían ido y Bergen adquirió de nuevo ese ambiente provincial que tanto atrae a todos los visitantes.

En alrededor de una hora, ya nos encontrábamos en Bryggen, en el corazón de la ciudad, en donde los adultos nos tomamos una cerveza y Copito fue recompensado con un muffin. Y así fue como concluyó nuestro primer día turístico en la ciudad natal de Mr. Viking.

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Una iglesia antigua en el centro de Bergen

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Típicos edificios del centro de Bergen

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Restaurante mexicano en Bergen

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Noruegos quejándose de Nouega

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Estación central de Bergen

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El parque de la ciudad

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Alguien estaba muy feliz con su muffin

**Gina

Europa: tres semanas, tres países

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La procrastinación se apoderó de la autora de este blog, pero después de casi mes y medio de haber regresado a este lado del Atlántico, estoy lista para relatarles lo que la pequeña Yucafamily hizo en vacaciones de verano. No fue ciertamente un verano de playa y sol como muchos añoran. Fueron más bien tres semanas descubriendo y redescubriendo tres países europeos fascinantes y totalmente diferentes del uno al otro: Países Bajos, Noruega y Polonia.

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¡Hay tantos lugares por descubrir! (Solund, Noruega)

Nuestra fidelidad a Skyteam ha dado buenos resultados tanto para ellos como para nosotros pues para viajar desde Mérida a Amsterdam escogimos volar en la nueva ruta de Aeromexico (MEX-AMS). Fue un vuelo nocturno a bordo del moderno avión Dreamliner, el cual es muy silencioso y con un sistema de entretenimiento a prueba de noctámbulos. Claro está, el más pequeño del clan yuca-vikingo solo sintió la vibración del despegue y se entregó plácidamente a los brazos de Morfeo por las próximas 10 horas. Si alguno de los lectores piensa viajar con niños pequeños en un vuelo de chorrocientas horas, sugiero que escojan vuelos nocturnos como los de Aeromexico. Hemos probado esta teoría para viajar a París, Amsterdam (con KLM y Aeroméxico), Toronto y Tokyo con muy buenos resultados para nuestra tranquilidad y la de todos los pasajeros de esos vuelos.

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“Papi, pon Cars por millonésima ocasión”

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¿Cena en La Mansión?, ¡Yo como mis galletas!

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Feliz de aterrizar en Amsterdam

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¡Por fin, molinos de viento!

En Amsterdam pasamos cinco días enteros los cuales describiré con más detalle en los siguientes artículos. Nos hospedamos en el Ibis Amsterdam Centre Stopera, a unos quince minutos a pie de la estación central. Los Ibis nunca me han decepcionado. Son baratos, limpios, casi siempre con excelente ubicación a lado de estaciones de tren o metro, un desayuno buffet lleno de cosas engordativas y deliciosas y un bar económico en donde podemos relajarnos después de un largo día de paseo. Sus habitaciones pueden ser minúsculas para los huéspedes que pesan más de 100 kilos, pero para nosotros siempre han sido más que suficientes.

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Hotel Ibis Amsterdam Stopera

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Ibis Amsterdam Stopera

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Delicioso chocolate y bollería para chuparse los dedos

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¡Estamos en Países Bajos!

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¿A quien le pertenece cada cosa?

Desde Amsterdam, tomamos un siguiente vuelo con KLM hacia la hermosa ciudad de Bergen, Noruega para visitar a farmor y a farfar (abuelita y abuelito) quienes estaban ansiosos de besuquear las bronceadas mejillas de Copito de Nieve. Fue mi quinta visita al país más bello del mundo y esta belleza nunca es redundante. En esta ocasión visitamos la surrealista isla de Solund, al extremo oeste del país, en donde pasamos un fin de semana largo lleno de naturaleza, largas caminatas y paseos por barco.

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En la terraza del aeropuerto de Schipol, Amsterdam

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Muy consentido por KLM y sus papás

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Regalo de KLM para Copito

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Islas de Solund, un lugar para la reflexión

Después de pasar también unos días en Bergen, decidimos escaparnos a la ciudad de Cracovia, en Polonia por cinco días. Por primera vez, y seguramente no la última, viajamos con Norwegian, la tercera aerolínea de bajo costo en Europa (después de las más conocidas Ryanair y EasyJet). Los precios sí que eran económicos aunque no incluían equipaje documentado y asignación de asientos. Aún así, los tres miembros de la familia pagamos alrededor de 300 USD en total por la ruta directa Bergen-Cracovia-Bergen. Se trataba de una escapada cultural para conocer un nuevo país en el viejo continente y afortunadamente dimos con esta ciudad llena de atractivos y precios amigables para el bolsillo. Nos hospedamos en una habitación triple en el baratísimo Ibis Budget Stare Miasto (44 USD por noche), a lado de la estación central Krakow Glowny. La habitación era muy sencilla, amplia para una familia de tres y muy limpia aunque sin amenidades salvo jabón de tocador. El desayuno buffet incluía pan, jamón, queso, granola, yogurt, cereal y por supuesto, salchichas. Al fin y al cabo, estábamos en Polonia, tierra de las kielbasa (salchicha) y cierto vikingo carnívoro aprobaba esta selección.

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Avión de Norwegian hacia Cracovia

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Un pasajero muy feliz

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Hotel Ibis Budget Stare Miasto

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Regadera y lavabo en el Ibis Budget Stare Miasto

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Un huésped muy feliz

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Copito es el único que lee las instrucciones de seguridad en los aviones

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¡Hasta pronto Cracovia!

Después de tres semanas maravillosas llenas de experiencias nuevas y abrazos familiares era tiempo de decir Ha det bra! a la siempre deslumbrante Europa. Cuando llegamos al aeropuerto de Amsterdam, una amable empleada de Aeromexico nos comunicó que habíamos sido ascendidos a primera clase en el vuelo AMS-MEX. ¿Champagne, selección de quesos y asiento-cama?. Sí, gracias. Sin duda, el mejor vuelo que he tenido en mi mediana vida. Copito se portó muy a la altura de la situación y disfrutó su jugo de naranja en vaso de cristal antes de dormir cómodamente en los asientos-cama del Dreamliner. Sus padres en cambio, aceptaron las múltiples copas de vino que las auxiliares de vuelo ofrecieron durante el vuelo. Diez horas después, ya estábamos en nuestro país, listos para abordar el último vuelo hacia la capital yucateca, en donde Abuela Clos ya esperaba los cachetitos de su querido nieto viajero.

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El vino blanco era mio, ¿eh?

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El pequeño consentido de Aeromexico

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Poco antes de dormir, un poco de caricaturas

Continuara…

**Gina

 

Bergen en días soleados: Gamle Bergen

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Al siguiente día salimos a comprar algunos productos en mi tienda favorita: IKEA. Es imposible salir de IKEA con las manos vacías y esta vez no fue la excepción. Compramos algunas cosas navideñas que podíamos traernos a México y algunos productos que no tienen sentido pero son demasiado curiosos para resistirse a su encanto. ¡Si pudiese me traería todos los organizadores de closet de IKEA!.

¡Mi tienda favorita del mundo!

¡Mi tienda favorita del mundo!

IKEA ofrece un autobús gratuito que comunica al centro de la ciudad por lo que aprovechamos este servicio para visitar Gamle Bergen. Esta parte de la ciudad es una reconstrucción de las casas en Bergen en los siglos XVIII-XX. Hay tiendas, talleres, una escuela, una iglesia y varias callecitas tranquilas y románticas. Pasamos una tarde navegando por sus calles y disfrutando del astro rey.

Entrada a Gamle Bergen

Entrada de Gamle Bergen

Copito se perdió obervar a los animalitos

Copito se perdió obervar a los animalitos

Un pequeño estanque

Un pequeño estanque

¡Con el amor de mi vida!

¡Con el amor de mi vida!

Copito tomó estas fotos

Copito tomó estas fotos

Copito haciendo su siesta en el lugar más tranquilo de Bergen

Copito haciendo su siesta en el lugar más tranquilo de Bergen

Gamle Bergen

Gamle Bergen

Ufff, Mr. Viking haciendo ejercicio

Ufff, Mr. Viking haciendo ejercicio

Gamle Bergen

Gamle Bergen

Una tienda de abarrotes en Gamle Bergen

Una tienda de abarrotes en Gamle Bergen

Is anybody home?

Is anybody home?

Interiores de la escuela

Interiores de la escuela

Adios Gamle Bergen

Adios Gamle Bergen

Nos dirigimos al centro de la ciudad para tomar el autobús de regreso a casa y en el camino recorrimos más calles fotogénicas.

Caminando por un muelle cerca del centro de Bergen

Caminando por un muelle cerca del centro de Bergen

¿Alguien se anima a restaurar este antiguo edificio?

¿Alguien se anima a restaurar este antiguo edificio?

En los siguientes visitaríamos el hermano país de Dinamarca y dejaríamos de ver el sol hasta nuestro regreso a México. Cuando regresamos a Bergen, la niebla, nubes y la lluvia se habían apoderado de la ciudad pero ya nos habíamos acostumbrado a ellas. Como dirían los noruegos, “no hay mal clima solo ropa inadecuada” y nosotros ya teníamos mucha ropa y accesorios para enfrentarla.

**Gina

Norway in a Nutshell: Flamsbana, un espectacular viaje en tren

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Al día siguiente nos levantamos a la hora que quisimos o más bien, cuando el pequeño Copo de Nieve se despertó.

Nuestro tren partía hasta las 11:30am por lo que tuvimos tiempo de sobra para desayunar, alistar las cosas y recorrer el pequeño museo sobre el Tren de Flam. El museo es gratuito y puede ser visitado en muy poco tiempo (excepto claro, para los fanáticos de los trenes).

¿Abriendo la caja fuerte?

¿Abriendo la caja fuerte?

Alooooo

Alooooo

Museo del Tren de Flam

Museo del Tren de Flam

Todos los ejemplares de tren usados en el Flamsbana

Todos los ejemplares usados en el Flamsbana

Museo del Tren de Flam

Museo del Tren de Flam

Museo del Tren de Flam

Museo del Tren de Flam

Ahora sí, esperemos el verdadero tren

Ahora sí, esperemos el verdadero tren

Por fin, era hora de abordar uno de los trenes más famosos del mundo. El tren de Flam (o Flåmsbana) recorre 20 kilómetros llenos de paisajes espectaculares y todos los años, personas de todo el mundo visitan Flam por esta razón. Además, es en sí, una maravilla de la ingeniería pues es una de las líneas ferroviarias más inclinadas del mundo.

El tren estaba casi vacío en este horario por lo cual nos pudimos mover cuanto quisimos y disfrutar de los paisajes que ambos lados del tren ofrecían. Pasamos montañas nubladas y también iluminadas por el bello sol, granjas, poblados llenos de tranquilidad, valles profundos, cascadas y hasta túneles que permitían ver el paisaje (y decir WOW). Unos 45 minutos de iniciado el trayecto, el tren paró enfrente de la cascada Kjosfossen y pudimos admirar el poder de la naturaleza en toda la extensión de la palabra. Los pasajeros pudieron tomar todas las fotos que quisieron y después de cinco minutos el tren continuó hacia Myrdal.

El valle de Flam

El valle de Flam

Copito observando el paisaje

Copito observando el paisaje

Paisajes del Flamsbana

Paisajes del Flamsbana

Paisajes del Flamsbana

Paisajes del Flamsbana

Casitas solitarias rodeadas de bellos paisajes

Casitas solitarias rodeadas de bellos paisajes

Caminos sorprendentes

Caminos sorprendentes

El tren de Flam en su máximo esplendor

El tren de Flam en su máximo esplendor

Mami, papa, por ahí quiero correr

Mami, papa, por ahí quiero correr

Just another passenger

Just another passenger

Kjosfossen

Kjosfossen

Así de vacío estaba el tren

Los pocos pasajeros del tren

Copito relajándose enfrente de la cascada Kjosfossen

Copito relajándose enfrente de la cascada Kjosfossen

Flamsbana esperándonos en Kjosfossen

Flamsbana esperándonos en Kjosfossen

Llegamos a la estación de Myrdal después de una hora de recorrido. Myrdal está a una altitud de más de 850 metros pero en octubre el clima no era más frío que en Flam. En la estación no hay mucho que hacer excepto esperar el tren de vuelta a Bergen y comprar café. Después de tomar unas cuantas fotografías vimos llegar el tren que nos llevaría a casa. Otra vez suspiré y prometí regresar un día cuando Copito sea mayor y pueda recordar esta bella muestra de los caprichos de la naturaleza.

Esperando en la estación de Myrdal

Esperando en la estación de Myrdal

Myrdal

Myrdal

El invierno se acerca

El invierno se acerca

Flamsbana en Myrdal

Flamsbana en Myrdal

Colores otoñales en Myrdal

Colores otoñales en Myrdal

El tren de Flam en Myrdal

El tren de Flam en Myrdal

El tren de Myrdal a Bergen era regional por lo que teníamos asignados los asientos. Tenía una cafetería bastante surtida e incluso encontramos leche con chocolate para Copito. También tenía una pequeña área de juegos en donde distrajimos a nuestro vástago por unos minutos.

En punto de las 3:00pm, Bergen nos dijo “Velkomen”. Norway in a Nutshell había terminado.

**Gina