Ville de Québec

Deja un comentario Estándar

En nuestro tercer día decidimos dar una visita de pisa y corre a la ciudad de Quebec, capital de la región del mismo nombre. Salimos temprano por la mañana pues según el GPS tardaríamos un poco menos de tres horas en llegar a nuestro destino y sabíamos que nos pararíamos en el camino para comer algo ligero y llenar nuestra venas de café.

Llegamos a Quebec alrededor de las 11:00am después de las tres horas estimadas. El GPS nos había indicado erróneamente el camino en dos ocasiones pero afortunadamente la carretera estaba excelentemente indicada y en esta ocasión, no permitimos que la tecnología nublara nuestros instintos provenientes de la vieja escuela de viajes (¡mapas y letreros de la carretera!).

Estacionamos el automóvil bajo el hotel Hilton, a tan solo unas cuadras del Vieux Quebec, la zona fortificada y principal atracción de la ciudad. Desconocíamos si en el Viejo Quebec hay estacionamientos públicos pero no quisimos entrar al embotellamiento que se formaba en las estrechas calles de la zona. Entramos por la Porte Saint-Jean y continuamos por la calle que lleva el nombre del mismo santo.

DSCN1088

Porte Saint-Jean

DSCN1090

Rue Saint-Jean

El Viejo Quebec es el distrito histórico de la capital. Comprende dos zonas: la Haute-Ville (ciudad alta) y la Basse-Ville (ciudad baja). En la zona alta se encuentran las calles comerciales como la Rue Saint-Jean, Sainte-Anne and De Buade, algunos monasterios e iglesias y el Ayuntamiento. La zona está coronada por el bellísimo Châteu Frontenac, el hotel más fotografiado del mundo cuya inspiración se encuentra en los castillos del Valle de Loira. Desde la Dufferin Terrace, enfrente del hotel, pudimos apreciar una hermosa vista del río St. Lawrence.

DSCN1097

Río St. Lawrence

IMG_1267

Châteu Frontenac

IMG_1265

Yucafamily en la Dufferin Terrace

Tomamos el funicular del Vieux Quebec hacia la zona baja. Fue un viaje bastante corto para los 3CAD que costó y que más tarde deseamos tomar en la dirección opuesta. En la Basse-Ville visitamos la Petit-Champlain Quartier, una hermosa zona llena de color y ricos olores. En la Rue Petit-Champlain, una de las calles más antiguas de Norteamérica, compramos unos riquísimos vinos de frutas que Abuela Clos y yo disfrutamos más tarde en la habitación de Montreal. También ahí almorzamos en un restaurante que probó nuestra paciencia esperando los alimentos aunque, en su defensa, éstos estuvieron deliciosos y Copito fue feliz coqueteando con las carismáticas meseras.

DSCN1100

Rue Petit-Champlain

IMG_1239

Mural en la Rue Petit-Champlain

IMG_1241

Rue Petit-Champlain

IMG_1242

Petit-Champlain Quartier

IMG_1244

Petit-Champlain Quartier

IMG_1253

Petit-Champlain

DSCN1098

Petit-Champlain

DSC_1181

Petit-Champlain

DSC_1192

Châteu Frontenac desde la Basse-Ville

La influencia francesa es evidente en todo el distrito de Petit-Champain. Caminar ahí me hacía recordar nuestras largas caminatas en el Viejo Lyon y los colores de las pequeñas calles de Avignon. En la Place Royale, Samuel de Champlain, erigió su Abitation, el cual sirvió como fuerte, almacén, puerto de comercio y residencia cuando llegó a Quebec en 1608. En esta plaza también se encuentra Notre-Dame-de-Victoires (1688), la iglesia de piedra más antigua al norte de México.  Cerca de la Place Royal encontramos el enorme mural llamado Fresque des Québécois el cual narra la historia de la Ville de Québec rindiendo homenaje a sus personajes más importantes.

IMG_1255

Notre-Dame-de-Victoires en la Place Royal

IMG_1258

Fresque des Québécois

IMG_1257

Fresque des Québécois

Para regresar a la zona alta decidimos, inocentemente, caminar cuesta arriba. ¡Menos mal que las calles de Québec son tan bellas y hay mucho que ver por doquier!. Las calles eran bastante inclinadas para nuestras piernas acostumbradas a los planos paisajes yucatecos. Aún así, disfrutamos paseando entre la gente y de las vistas que poco a poco iban apareciendo en el horizonte (como una especie de premio a nuestra agotadora caminata).

IMG_1259

Vista desde nuestra caminata cuesta arriba

IMG_1263

Escultura de Francois Laval (primer obispo de Québec) enfrente de la Bureau de Poste, Viejo Québec

IMG_1262

Un edificio que no recuerdo su nombre

Una vez que recuperamos el aliento, continuamos nuestro recorrido por la Rue de Trésor, una especie de calle-galería al aire libre en donde justamente el tesoro eran los mismísimos cuadros que los artistas exhibían. Al final de la calle encontramos la catedral y basílica de Notre-Dame de Québec, una de las iglesias más antiguas de Canadá (1647) a donde entramos a admirar su arquitectura neoclásica.

IMG_1274

Notre-Dame de Québec

IMG_1276

Interior de Notre-Dame de Québec

DSCN1094

Caminado por Québec

IMG_1275

Musée de l’Amérique française, antiguo Seminario de Québec

El último lugar que visitamos fueron las murallas de la ciudad, las cuales son las únicas fortificaciones sobrevivientes al norte de México. Subimos por la Porte Saint-Jean, construida en 1694 y demolida y reconstruida muchas veces hasta llegar a la actual que data de 1939. Finalizamos en la Porte Kent, construida en 1879 y nombrada así en honor al padre de la Reina Victoria, el duque de Kent.

IMG_1294

Bajando las murallas de la ciudad

IMG_1291

Vista de la ciudad desde la muralla

IMG_1290

Muralla de Québec City

IMG_1288

Vista desde las murallas

IMG_1296

Porte Kent

Un poco después de las 6:00pm partimos de nuevo hacia Montreal. Fuimos bendecidos por un clima excelente a pesar de que los pronósticos habían vaticinado lluvias intensas en toda la región de Québec. Cuentan por ahí, que el clima soleado es consecuencia del amor no correspondido entre el astro rey y cierta señora de la tercera edad (ejem, ejem, Abuela Clos) que gusta de esconderse de sus rayos. El verdadero Rey Sol (no tú, Luix XIV), prendado de su desdén, la sigue por todas las latitudes a las que ella va, incluso en un Londres otoñal o un Québec con pronóstico de tormenta.

Copito acabó rendido después de tanta caminata por el Viejo Québec. No habíamos ni siquiera avanzado diez metros en el automóvil cuando sus ojitos se cerraron por las tres horas que duró el trayecto de regreso. Incluso se perdió de ver desde la carretera una inmensa tienda de autobuses escolares que el tanto adora.

IMG_1298

Copito fumigado

Esa noche brindamos nuevamente por los primeros tres años de vida de Copo de Nieve en la comodidad de nuestra habitación. Esta es la cuarta ocasión en la que la Yucafamily se hospeda en una suite con cocina equipada y definitivamente es la manera más económica de viajar en familia pues se reduce consideradamente el costo de la alimentación sobre todo en países cuyos impuestos son altísimos como Canadá y Francia.

Al día siguiente disfrutaríamos de nuestro último día en Montreal, consintiendo a Copito y su adición por los transportes. Pero esa es otra historia…

**Gina

Mont-Tremblant y Oratoire Saint-Joseph du Mont-Royal

Deja un comentario Estándar

Estábamos totalmente repuestos de la larga caminata del día anterior cuando fuimos a la plaza Forum ubicada a dos cuadras del hotel. Ahí se encontraba la rentadora de autos (Globe Car Rental) que yo había escogido por su cercanía y precio. La atención fue bastante rápida y en menos de 20 minutos ya nos encontrábamos manejando hacia nuestra primera parada del día: Mont Royal.

Mont Royal es cerro de 233 m.s.n.m ubicado al oeste del centro de Montreal. Desde lo alto se puede apreciar el horizonte de la ciudad desde la cual se vislumbra el Biodome (el velódromo construido para los Juegos Olímpicos de 1976, ahora un zoológico interior) y el Estadio Olímpico y su torre inclinada. El cerro fue escalado en 1535 por el explorador francés Jaques Cartier quien le dio el nombre de Mont Royal. Como dato curioso, se cree que la palabra Montreal proviene de alguna manera del nombre del cerro, ya sea derivado de Mont Réal (en francés medio) o bien, por el uso popular de un mapa en italiano del siglo XVI que señalaba al cerro como Monte Real. Lo cierto es que para el siglo XVIII, la gente ya se refería a la Ville-Marie (el nombre original de la ciudad) como Isla de Montreal.

Mont Royal

Mont Royal

Vista desde Mont Royal

Vista desde Mont Royal

Ufff la Abuela Clos haciendo ejercicio

Ufff la Abuela Clos haciendo ejercicio

Una vez satisfecha nuestra necesidad de panoramas, nos dirigimos al Mont-Tremblant resort, un pintoresco poblado ubicado a 130 kilómetros de Montreal. El paisaje era totalmente diferente al de Ontario. Desde la carretera podíamos apreciar las pistas de esquí en muchos poblados semi-vacíos ese día de verano. El GPS indicó que habíamos llegado al poblado aunque no podíamos distinguir ninguna montaña en el horizonte. Estacionamos el carro en una callecita habitacional y salimos a explorar. Vimos calles bonitas, tiendas coloridas y panaderías que nos decían “Veeeen” ¡pero ninguna montaña!.

Finalmente le preguntamos a un (guapo) transeúnte si estábamos en el Mont-Tremblant que yo antes había investigado y ¡oh sorpresa!: nos encontrábamos en el poblado de Mont-Tremblant pero la montaña y el resort se encontraban a unos cuantos kilómetros más adelante. Sin perder más tiempo nos dirigimos al resort no sin antes comprar unos cuantos panes para calmar el hambre.

Capilla en el poblado de Mont-Tremblant

Capilla en el poblado de Mont-Tremblant

El poblado de Mont Tremblant

El poblado de Mont Tremblant

No tardamos mucho en encontrar el Mont-Tremblant que queríamos conocer. La montaña y el lago aparecieron desde lejos y el tráfico nos indicaba que habíamos llegado a uno de los resorts de esquí más famosos de Canada. Las actividades no se limitan al invierno. En otras temporadas se puede nadar en el lago, navegar y pescar en él, caminar hacia la cima de Mont-Tremblant y disfrutar de todos los juegos que se encuentran en los pies de la montaña.

Copito feliz de celebrar su cumpleaños

Copito feliz de celebrar su cumpleaños

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant

Zona peatonal de Mont-Tremblant Resort

Zona peatonal de Mont-Tremblant Resort

Yucafamily en Mont-Tremblant

Yucafamily en Mont-Tremblant

Turisteando

Turisteando

Un resort de estilo europeo

Un resort de estilo europeo

Bellos colores en Mont-Tremblant

Bellos colores en Mont-Tremblant

Caminamos por la zona peatonal en donde había un ambiente festivo a pesar de que unas nubes negras amenazaban en lo alto. Llegamos hasta una plaza desde donde salía Le Cabriolet, un teleférico que subía desde lo más bajo del poblado hasta el inicio de las pistas de esquí. Para nuestra sorpresa, la subida era gratuita e incluso se podía ingresar a las góndolas con todo y carreola.

En Le Cabriolet

En el Cabriolet

Le Cabriolet

Los vikingos en el Cabriolet

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant desde el Cabriolet

El estilo alpino en Mont-Tremblant

El estilo alpino en Mont-Tremblant desde el Cabriolet

Mont-Tremblant

Mont-Tremblant y el Cabriolet

Finalmente estábamos a los pies de la montaña. Puentes de suspensión, una piscina, un bungee, una pared para escalar y otros juegos ofrecían mucha diversión para niños y no tan niños. Lo que por supuesto llamó nuestra atención fue la Góndola Panorámica la cual subía hasta la cima de la montaña por 20 CAD. Ni tardos ni perezosos compramos nuestros boletos y rápidamente ya estábamos subiendo en una cómoda góndola.

El paseo fue simplemente sensacional. Las vistas del resort y el lago desde la góndola fueron espectaculares y todos estábamos muy felices disfrutando de tan bellos paisajes. Copito acechaba hacia abajo sonriendo y exclamaba “¡Muy alto!”. Y claro que lo estábamos pues en un momento alcanzamos a la niebla que cubría la cima.

En la Góndola a la cima de la montaña

En la Góndola a la cima de la montaña

En la Góndola

En la Góndola

En la Góndola

En la Góndola

El trayecto duró unos 10 minutos a la cima

El trayecto duró unos 10 minutos a la cima

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Mont-Tremblant desde la góndola

Mont-Tremblant desde la góndola

Mont-Tremblant en verano

Mont-Tremblant en verano

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

Vista desde la góndola

El nombre de Mont-Tremblant proviene de los nativos Algonquin, los cuales la llamaron “la montaña temblorosa”. La cumbre está a una altura de 875 metros lo que la convierte en uno de los más altos picos en Les Laurentides, la cadena montañosa que rodea la región de Quebec. 

En la cima hay un restaurante casual y una tienda de souvenirs y ropa alpina. Imagino que en temporada alta el restaurante rebosa de gente en búsqueda de un café caliente pero ese día estaba casi vacío. Más bien, la gente se encontraba afuera tomando el viento helado de 15oC y admirando la espesa niebla que cubría la cima. Algunas personas más valientes caminaban por los senderos cuesta abajo haciendo ejercicio.

Disfrutando el aire frío

Disfrutando el aire frío

Yucafamily en la cima de la montaña nublada

Yucafamily en la cima de la montaña nublada

Querido frío, te extrañamos

Querido frío, te extrañamos

Regresamos al poblado cuando nuestros estómagos comenzaron a rugir. Era hora de comprarle un pastel a Copito por motivo de su cumpleaños número 3 y disfrutar de un platillo de grandes proporciones típicamente canadiense. Elegimos el restaurante que se veía más kid-friendly y casual. Contrario a algunos restaurantes de Europa, en donde obviamente los niños no son muy bienvenidos, en las dos regiones canadienses que visitamos eran tremendamente amables con los pequeños comensales. Siempre nos brindaron crayolas y los manteles para colorear y nos ayudaban a acomodar la carreola en algún lugar discreto. Cuando le mencionamos a la mesera que nuestro retoño estaba cumpliendo tres años, todas las guapas meseras se reunieron a cantarle su riquísimo pastel de chocolate. Las chicas no pudieron cantar por mucho tiempo pues Copito, desesperado por comer su pastel, sopló rápidamente la vela causando la risa coqueta de sus queridas “muchachas” (como él les dice a las señoritas).

Ñom Ñom

Ñom Ñom

¡Feliz cumpleaños Copito de Nieve!

¡Feliz cumpleaños Copito de Nieve!

¡El pastel es sólo mío!

¡El pastel es sólo mío!

Caminamos un rato más por la villa peatonal y nos dirigimos de vuelta a Montreal. Eran aproximadamente las 5:00pm y deseábamos conocer la iglesia más grande de Canadá y visita obligada en Montreal: el Oratoire Saint-Joseph du Mont-Royal.

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

El Oratorio de St. Joseph se encuentra en uno de los tres picos de Mont-Royal, muy cerca del cementerio Notre-Dame-des-Neiges (el más grande en Canadá y tercero en Norte America) y del monumento à Sir George-Étienne Cartier. Llegamos poco antes del ocaso y solo unas cuantas personas se encontraban con nosotros. La basílica cerraba hasta las 9:00pm por lo que teníamos todo el tiempo que quisiéramos para subir sus miles de escaleras y admirar su impresionante arquitectura  (¡y recuperar el aliento!).

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

¡Abuela Clos subiendo más escaleras!

¡Abuela Clos subiendo más escaleras!

El Oratorio con la apariencia de hoy en día, fue inaugurado en 1956 aunque su historia como lugar sagrado se remonta a más de 100 años. Ha sido sujeta a múltiples remodelaciones para hacerla más funcional y accesible para los peregrinos. Es totalmente accesible para personas con discapacidad pues hay elevadores desde la parte más baja del cerro hasta la nave central. Nosotros preferimos subir las 283 escaleras, las cuales fueron muy divertidas para Copito pero no para el resto de la Yucafamily que en plena iglesia pensaba únicamente en nuestra siguiente bebida. Afortunadamente, la iglesia cuenta con maquinas expendedoras de agua purificada y saciamos nuestra sed una vez que habíamos purgado nuestros pecados. Por si alguno de mis lectores quiere purgar mejor sus pecados o cumplir una promesa, puede subir las 99 escaleras centrales del Oratorio de rodillas. Contrario a nuestra Basílica de Guadalupe, las escaleras y el camino se encuentran alfombradas.

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

St. Joseph's Oratory

St. Joseph’s Oratory

DSC_1176

“Dejad que los niños se acerquen a mí”

DSC_1179

El enorme órgano de St. Joseph’s

DSCN1078

Altar mayor y su nuevo sistema de iluminación

DSCN1080

Detalles del Oratorio de St. Joseph

DSCN1086

Altar a San Jose

Habíamos concluido así el cumpleaños de Copito el cual había sido un gran día conociendo muchos lugares cercanos al cielo. En la noche, salimos al supermercado más cercano para preparar algo fácil para la cena. Seguimos brindando con nuestras últimas botellas de IceWine y una rica leche de chocolate para el cumpleañero. Pronto las 283 escaleras y el vino hicieron efecto y nos entregamos plácidamente a los brazos de Morfeo.

**Gina

Un viaje con sabor a maple

Deja un comentario Estándar
La belleza de Niagara Falls

La belleza de Niagara Falls

A la Yucafamily le gusta conocer lugares que estén dentro de nuestras posibilidades de tiempo y dinero. También tomamos en cuenta nuestra paciencia y energías para viajar con nuestro pequeño kisin, alias el Copito de Nieve. Por supuesto, nuestros deseos de experimentar este hermoso mundo son más grandes que todos los retos a los que uno se afrenta cuando se viaja con un niño pequeño y fue así que decidimos embarcarnos en una nueva aventura.

El país destino: Canadá.

Copito estuvo bastante involucrado en la planeación del viaje. Desde el momento que compramos los boletos de avión me encargué de prepararlo para su siguiente andanza. Continuamente le mencionaba cosas relacionadas con los viajes, los medios de transporte, los sabores y las bellezas naturales de Canadá y también sobre lo que experimentaría en los aeropuertos y en los aviones. Quise que Copito fuera partícipe en todas las etapas del viaje y que como tal, asumiera también su única obligación: comportarse lo mejor posible. Mamá Gina, papá Mr. Viking y Abuela Clos se encargarían del resto.

La preparación rindió frutos y Copito colaboró lo mejor que pudo. Saludó cortésmente a todos los empleados que veía, ayudó con su pequeño equipaje de mano, alargó su paciencia en las filas del aeropuerto y de las atracciones y comió, más o menos, sus cenas. Ciertamente, notamos una notable diferencia entre viajar con un Copito de dos años (como en Noruega y Dinamarca) y uno de casi tres. Ahora, Copito nos comunica con palabras y con actitudes lo que le gusta, lo que le molesta y lo que le aburre. Es un integrante más activo en nuestras aventuras y, como tal, tomamos muy en cuenta su opinión.

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

¡Vamos mamá! tenemos que tomar otro vuelo

Aproximadamente dos meses antes del viaje, la abuela Clos y yo tuvimos que tramitar nuestras visas de turismo. No quisimos contratar los servicios de ninguna agencia para el trámite pues consideré que yo misma podía escanear los documentos que nos fueron solicitados. Afortunadamente, el trámite fue muy fácil y únicamente enviamos digitalmente nuestras visas estadounidenses, nuestros pasaportes y fotos. En menos de tres días nuestra solicitud fue aprobada y enviamos nuestros pasaportes por mensajería para que les estamparan la visa. ¡Vaya que eso es eficiencia del primer mundo!.

Ahora sí, la planeación de nuestra estancia.

Como siempre, su servidora fue la encargada de elegir lugares y hoteles. A pesar de tener un amor-odio con Aeromexico debido a pasadas experiencias, esta vez el amor y la fidelidad ganaron y reservamos con esta aerolínea los vuelos MID-MEX-YYZ (Toronto) y  YUL (Montreal)-MEX-MID. Contrario a lo sucedido en otras ocasiones, los vuelos salieron a tiempo y las maletas llegaron sanas y salvas a nuestros destinos.

En Toronto pasaríamos cinco días enteros y en Montreal cuatro. El hotel seleccionado para la primera parte del viaje fue el magnífico Delta Toronto, ubicado a lado de la CN Tower y muy cerca de todo lo que el visitante puede desear: museos, restaurantes, transporte público, atracciones como la mencionada torre, el acuario de Ripley, tiendas de todo tipo, el Harbour Front, etc. Los empleados del hotel, y en general las personas de Toronto, fueron excepcionalmente amables y sonrientes. Las habitaciones son amplias y muy modernas y sus cómodas camas ofrecieron un gran descanso después de las larguísimas caminatas que realizábamos todos los días. Abuela Clos tuvo su propia habitación con una cama King mientras que Copito, Mr. Viking y yo nos quedamos en otra.

En Montreal optamos por quedarnos todos juntos en una suite en el hotel La Tour Belvedere en el corazón de la ciudad. La suite contaba con sala, comedor, una pequeña cocina equipada, baño  y una habitación separada de las áreas comunes. La suite fue más que suficiente para todos los miembros de la familia y ahí disfrutamos de los alimentos comprados en el supermercado cercano y por supuesto, de las bebidas compradas en el SAQ (Société des alcools du Québec).

Para trasladarnos de Toronto a Montreal teníamos dos opciones: tomar un vuelo corto desde cualquiera de los dos aeropuertos de Toronto  o tomar el tren de cinco horas desde el Union Station de Toronto a la Gare Centrale de Montreal. Me decidí por la segunda opción después de consultar mucho con mi almohada y con TripAdvisor.

Las ventajas del tren eran que el hotel Delta está ubicado a lado de la Union Station, no teníamos que documentar equipaje ni pasar por los fastidiosos filtros de seguridad, el tren es más económico que cualquiera de los vuelos y no teníamos que pagar casi 50 dólares por un taxi al aeropuerto. Además, a Copito le gustan los trenes. Está bien, lo confieso. Esta fue la única razón. Copito está obsesionado con los trenes, tanto que lloró cuando nos bajamos después de cinco horas atravesando el paisaje canadiense. Para él, subirse al tren fue la experiencia más memorable del viaje. Eso y ver los trenes históricos en el Railway Museum de Toronto. Y también ver a los trenes que llegaban al Union Station desde la ventana de la habitación, subirse al trenecito del parque de diversiones Centreville  y también al del Toronto Zoo. Bueno, ya captan la idea.

Railway Museum en Toronto

Railway Museum en Toronto

Zoomobile en el Toronto Zoo

Zoomobile en el Toronto Zoo

Al igual que en viajes pasados, contratamos un servicio de transportación privada del aeropuerto al hotel. La compañía elegida fue Pearson Airport Limousine (http://pearsonairportlimousine.com) la cual tiene disponible autoasientos para niños. Copito fue cómodo y seguro en todo el trayecto al igual que toda la yucafamily versión extendida.

En los siguientes días les contaré más a detalle lo que hicimos cada día. Mientras tanto, les dejo una foto del skyline de Toronto  tomada desde el barco hacia las Toronto Islands.

¡Nos leemos pronto!

El skyline de Toronto

El skyline de Toronto

**Gina