Quinto día en Toronto, Parte 2: Old Town Toronto

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El resto del día visitamos la zona más antigua de la ciudad: el Old Town Toronto. Esta zona comprende la mayor concentración de edificios del siglo  XIX en la región de Ontario e incluye los vecindarios de St. Lawrence Market, Town of York, King Street East, Queen Street East y el interesante Distillery District. En ellos se encuentran bellos parques, iglesias históricas y una infinidad de comercios de todo tipo incluyendo restaurantes, hoteles, galerías y tiendas de diseño.

En nuestro camino, encontramos el bello edificio estilo Beaux-Arts del Hockey Hall of Fame, el cual originalmente eran las oficinas centrales del Banco de Montreal. No pudimos entrar a admirar la arquitectura interior pero su fachada nos dio una buena idea de lo que los banqueros de finales del siglo XIX querían transmitir con tan ostentosa y elegante decoración.

Hockey Hall of Fame

Hockey Hall of Fame

old town toronto

Edificio en el Old Town Toronto

Continuamos caminando sobre la calle Front, desde la cual vislumbramos el chapitel del la Catedral de St. James a la cual me dirigí con entusiasmo pues soy admiradora de la arquitectura de los lugares sagrados. La catedral fue construida en estilo neogótico y completada en 1873 después de casi 20 años de construcción. En su interior pudimos apreciar los hermosos vitrales en la capilla de San Jorge y disfrutar un rato de paz. Se trata de un importante monumento histórico de Toronto pero ese día nadie se encontraba ahí con nosotros.

st james cathedral

St James Cathedral

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Órgano

interior st james

Interior de St James

vitrales

Vitrales en la catedral

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Vitrales

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La bella arquitectura de la Catedral de St. James

Ahora era el turno de visitar un lugar que tan solo recordad me abre el apetito: el St. Lawrence Market. ¡Cuántos olores y sabores!. Todo un deleite estar rodeada de flores, verduras, frutas, pan, pescados y mariscos, carnes, vinos, quesos, café y un sinfín de productos que me son difíciles de recordar sin sentir antojo. Lo que a principios de 1800 empezó como un punto de reunión para vender vegetales y carnes, hoy en día es considerado toda una experiencia sensorial. Ha sido nombrado varias veces uno de los mejores mercados del mundo y con justa razón. Navegamos adentro admirando los productos y deseando pasar más tiempo en Toronto para poder comer esas delicias. No nos fuimos con las manos vacías pues un excelente vendedor nos invitó a probar un IceWine del cual quedamos enamorados. Llevamos tres botellas para la celebración de cumpleaños de Copito, la cual sería en los días siguientes durante nuestra estancia en Montreal.

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St . Lawrence Market

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Interior del mercado de St. Lawrence

Nuestro punto final en el Old Town fue el Distillery District, un vecindario dedicado a las artes y al entretenimiento. Se encontraban tiendas de ropa, galerías, restaurantes totalmente locales, es decir, que no se permiten las cadenas tipo Starbucks, Mc Donalds o el omnipresente Tim Hortons (Burger King con otro nombre en Canadá). Nos agradó que la zona fuera únicamente peatonal lo que nos ayudó a imaginarnos cómo eran esos edificios victorianos industriales cuando estaban en uso.

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Distillery District

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Distillery District

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Distillery District

Nos encontrábamos un poco cansados después de tanto caminar pero sabíamos que esta es la mejor forma de apreciar las peculiaridades de la ciudad. Había un poco de calor ese día y un alegre pub llamado Mill St. Brew Pub nos llamaba desde lo lejos. Las mujeres de la familia probamos unos cocteles con cerveza (algo así como nuestra michelada mexicana) mientras que los galanes tomaron jugo de naranja y cerveza clara. Pasamos un buen rato escuchando a la banda en vivo que amenizaba la tarde y recordando todo lo que habíamos visto en Toronto.

Escuchando musica

Escuchando musica en el Distillery District

Eran alrededor de las 4:00pm cuando nos encaminamos hacia nuestra “otra casa”. Tomamos el camino hacia el Harbourfront en donde empezaba a soplar un viento más frío que lo acostumbrado. Era sábado en la tarde y se notaba. La gente empezaba a invadir los restaurantes de la zona y una infinidad de familias se embarcaban y desembarcaban de los ferrys a las Toronto Islands. Decidimos quedarnos un rato ahí en compañía de unas Steam Whistle y unos platillos canadienses tan enormes que podían saciar el hambre de cualquier gigante Jötunn. 

Nos sentíamos muy contentos de haber conocido tantos lugares en la región de Toronto, incluyendo la maravilla natural de Niagara Falls. Al mismo tiempo, me quedé con las ganas de visitar algunos iconos de la ciudad como el Royal Ontario Museum, el Hockey Hall of Fame y la Art Gallery of Ontario. También estoy segura que a Mr. Viking le hubiese encantado visitar un viñedo de IceWine y realizar una degustación en alguno de los chateau de la región de Niágara. Pero como siempre digo: mientras nos quede vida, siempre habrá esperanzas de regresar.

**Gina

Quinto día en Toronto: Admirando la ciudad desde la CN Tower

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No fue sino hasta nuestro quinto día en Toronto que visitamos a nuestra vecina Torre CN. Como ya les había mencionado, nuestro hotel se encontraba justo enfrente del Olympic Park, a lado de la torre y el acuario de Ripley. Ya habíamos visitado el acuario en nuestro segundo día en un horario menos popular entre los visitantes. Ahora era el turno de visitar el ícono por excelencia de la gran metrópolis de Toronto: La CN Tower.

La Torre CN

La torre fue completada en 1976 y fue la torre más alta del mundo hasta el 2010 cuando se completaron las torres Burj Khalifa (Emiratos Árabes) y Canton (China). Hoy en día la Torre CN sigue siendo la torre más alta en el hemisferio occidental. Las iniciales CN se refieren a Canadian National, la compañía ferroviaria que construyó la torre. Hasta el día de hoy, la torre es usada para las telecomunicaciones (radio, televisión y telefonía celular).

En punto de las 9:00am, hora en la que abre sus puertas al público, estábamos comprando nuestros boletos en la taquilla completamente vacía. El costo de admisión fue de 35 CAD por adulto y 23 por adulto mayor. Solo un puñado de personas se encontraban esperando los super rápidos elevadores hacia la cima. El elevador fue como subirse a una montaña rusa para Copito debido a su alta velocidad. Fue tan rápido (30 segundos) que más me tardé en preparar mi cámara de video en el teléfono que en llegar a la cima.

Alce en la entrada de la CN Tower

Alce en la entrada de la CN Tower

¡Esta torre sí está de mi tamaño!

¡Esta torre sí está de mi tamaño!

El mirador está a 346 metros e incluye una terraza al aire libre (donde soplaba un viento helado) y el famoso piso de vidrio desde el cual pudimos ver desde arriba el acuario y el parque olímpico. Al parecer fuimos muy valientes pues a ninguno de nosotros le dio miedo caminar sobre él y posar para las fotos.

Vista desde la torre

Vista desde la torre

Vista desde la terraza

Vista desde la terraza

Copo admirando

Copo admirando

¡No me alcanzas daddy!

¡No me alcanzas daddy!

El Glass Floor de la CN Tower

El Glass Floor de la CN Tower

¡Cuánto relax!

¡Cuánto relax!

Observando desde el Glass Floor

Observando desde el Glass Floor

Islas de Toronto desde la Torre CN

Islas de Toronto desde la Torre CN

Observando que tierras pueden conquistar

Observando que tierras pueden conquistar

Observando

Observando

Modernidad

Modernidad

Dos visitantes

Dos visitantes

¡Tampoco tú me alcanzas, abuelita!

¡Tampoco tú me alcanzas, abuelita!

Después de saciada nuestra necesidad de tomar fotos y aprender un poco sobre lo que veíamos, tomamos el elevador de vuelta a abajo. Mientras Copito jugaba en el área de juegos junto con Abuela Clos, sus padres fuimos a comprar una miniatura de la torre para nuestra colección. Tener áreas infantiles en las atracciones, aeropuertos y museos es una idea sensacional que alabamos cuando visitamos otros países pues los niños pueden distraerse unos cuantos minutos mientras el adulto hace cosas aburridas de adultos.

Reflections

Reflections

Nuestro estómago empezó a rugir pues no habíamos desayunado y ya eran casi las 11:00am. Cruzamos la calle hacia nuestro Subway favorito en busca de nuestro combo de café, galletas y sandwiches y, una vez sentados ahí, empezamos a planear lo que haríamos el resto de nuestro último día libre en Toronto.

Continuará…

**Gina

Cuarto día en Toronto: Toronto Zoo

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¡Ah, los zoológicos!. Algunos los odian, algunos los aman. Otros más crecimos yendo a uno cada domingo y cierto niño yucateco pasó los primeros dos años de su vida viviendo junto a uno.

En la blanca Mérida, tenemos dos zoológicos importantes: el Parque del Centenario, fundado en 1910 para conmemorar los 100 años de la independencia de México, y el Parque Animaya, inaugurado en el 2010 en las afueras de la ciudad. La autora de este blog, al igual que la mayoría de los niños yucatecos, fue fiel visitante del primer zoológico durante su niñez. No recuerdo cuándo dejé de visitarlo pero sí recuerdo que cuándo lo volví a hacer: cuando Copo de Nieve nació. Copito también tuvo la oportunidad de conocer en vivo y a todo color a muchas especies africanas en Animaya, pues la yucafamily vivió casi a lado del zoológico hasta hace un año. Copito alimentó ahí a las bellas y estéticas jirafas, vio a los leones siempre durmiendo y vio morir a una tortuga cuando cayó de un acantilado. Pasa en la vida salvaje, pasa en un zoológico también.

En Toronto, quisimos complacer a Copito llevándolo al Toronto Zoo, el zoológico más grande de Canadá. Al fin y al cabo, el viaje fue planeado por y para todos los miembros de la familia, incluyendo al más pequeño.

Salimos del hotel alrededor de las 9:30am. Según el GPS tardaríamos unos 20 minutos en llegar pues se encuentra bastante alejado del centro de la ciudad. Sin embargo, esos 20 minutos no son nada comparados a la hora y media estimada que nos habría tomado si hubiésemos tomado el transporte público. Gracias a las útiles respuestas en los foros de Trip Advisor decidimos extender la renta del carro hasta las 6:00pm de ese día.

Eran las 10:00am cuando finalmente llegamos después de manejar en aburridas autopistas. El costo de admisión con impuestos fue bastante alto: unos 28 CAD por adulto y 23 CAD por la única integrante de la tercera edad de la familia. Al igual que en todos los lugares que visitamos, la admisión de Copito fue gratuita. El estacionamiento tuvo un costo de 12 CAD. En resumen, un zoológico bastante caro para visitar, comparado con otros en Norteamérica.

Entrada al Toronto Zoo

Entrada al Toronto Zoo

No se hizo esperar el desfile de carreolas, vagones, carritos y todos los modos para transportar niños. No cabía la menor duda que estábamos en uno de los lugares predilectos de las familias de Toronto.

Lo primero que hicimos fue subir en el Zoomobile, una especie de carro-tren que recorre todo el zoológico y así, ahorrarse una buena caminata entre una sección y otra. Para ese momento estaba sorprendida de la amabilidad y excelente trato de todos los empleados y voluntarios  del Zoo quienes hacían una excelente labor ayudando al visitante. El recorrido duró más o menos 20 minutos durante los cuales pudimos apreciar de cerca algunos animales pacíficos como caballos Przewalski, camellos y yaks. Otros, los observamos desde más lejos y detrás de las rejas como las jirafas y otros animales de la savana africana.

Zoomobile

Zoomobile

Paseo en el Zoomobile

Paseo en el Zoomobile

Después de saciada la necesidad de subirse a un tren (o en este caso, un cuasi-tren), Copito y el resto de la tropa nos dirigimos a conocer a las estrellas del zoológico: dos preciosos osos pandas llamados Er Shu y Da Mao. Copito estaba muy emocionado por verlos pues en ocasiones juega con una App para Ipad llamada Dr. Panda’s Airport (estelarizada como su nombre lo indica, por un panda). ¡Oh decepción para él al ver que los curiosos pandas comelones de bambú estaban detrás de un grueso cristal y no los podía tocar!. Por más que le explicamos que los pandas son animales salvajes y no los podía acariciar como si fuesen un caballo o una oveja, su corazoncito y su mentecita no lo entendieron. Secamos sus lagrimitas y le dijimos adiós a sus queridos pandas después de observarlos desde lejos.

Exhibición de Pandas en el Toronto Zoo

Exhibición de Pandas en el Toronto Zoo

Exhibición de pandas

Exhibición de pandas

El zoológico es enorme y es imposible conocer todas las áreas en un solo día. Está dividido en siete zonas geográficas: jungla y savana africanas, America, Australasia, Canadá, Eurasia y región indomalaya. Además posee actividades con costo extra como el ya mencionado Zoomobile, un carrusel, una tirolesa y paseos en poni y camello. Decidimos entonces tratar de recorrer lo más posible el zoo hasta que fuera hora de devolver el carro.

Visitamos casi todas las zonas salvo la región canadiense que se encontraba algo retirada. También Mr. Viking y yo nos subimos a un camello para probar cómo se sentía el vaivén de su andar. Fue una experiencia muy corta pero alentó mis ganas de conocer algún país de Medio Oriente.

Admirando camellos

Admirando camellos

Casa nómada

Casa nómada

Manejando su carreola

Manejando su carreola

Camellos

Camellos

Paseando en camello

Paseando en camello

Nuestro camello comiendo su snack

Nuestro camello comiendo su snack

Montando camello en el Toronto Zoo

Montando camello en el Toronto Zoo

¡Toda una experiencia! Queríamos más

¡Toda una experiencia! Queríamos más

Como es costumbre los leones se encontraban durmiendo y no captaron la atención de Copo de Nieve. Él prefería correr detrás de los otros niños y saltar imitando canguros (a quienes vimos en la región de Australasia). En cambio, los bellos y corpulentos osos polares se encontraban despiertos y bastante activos. Nadaban y se acercaban al vidrio desde el cual decenas de personas los observaban.

Aguilas

Aguilas

Exhibición de osos polares

Exhibición de osos polares

Leopardo de las Nieves

Leopardo de las Nieves

Oso polar en Toronto Zoo

Oso polar en Toronto Zoo

Osos polares

Osos polares

El zoológico cuenta con un área de comida rápida en donde comimos una tradicional pizza de pepperoni de Pizza Pizza que incluía más refrescos que miembros de la Yucafamily. Nada mejor que llenarse la pancita de grasa y la sangre de azúcar para continuar caminando.

En general, este zoológico es bastante toddler-friendly, o lo que es lo mismo, bastante amigable para un preescolar. Nunca hubo congestión de carreolas o vagones pues incluso los pasillos en las exhibiciones interiores eran anchos y con rampas. Vimos también muchas personas con habilidades diferentes navegando sin problema alguno en el lugar.

Super tired

Super tired

Exhibiciones en interiores

Exhibiciones en interiores

Dragón de Komodo

Dragón de Komodo

Caimanes

Caimanes

Montando un hipo

Montando un hipo

Hipos

Hipos

Zona de rinocerontes

Zona de rinocerontes

Jugando en los túneles

Jugando en los túneles

Cebras en la región africana

Cebras en la región africana

Gorilas

Gorilas

Caminos entre regiones

Caminos entre regiones

Suricatos

Suricatos

Hipo pigmeo

Hipo pigmeo

Viendo lémures

Viendo lémures

Jirafas en el Toronto Zoo

Jirafas en el Toronto Zoo

Pumba en el Toronto Zoo

Pumba en el Toronto Zoo

En punto de las 4:30pm, decidimos manejar de vuelta a la rentadora de autos. Habíamos pasado un día excelente pero muy cansado pues las distancias entre una región geográfica y otra eran de por lo menos 1km cada uno. Afortunadamente, el zoológico estaba repleto de áreas verdes y de descanso y ese día no había tanto calor como en días anteriores.

En resumen, el pasadía en el Toronto Zoo había sido un buen día. No me había sorprendido ni provocado ningún WOW pero fue una manera excelente de hacer algo típicamente familiar en Toronto. Si Copo estaba feliz, nosotros lo estábamos también.

Esa tarde fuimos a comprar la leche con chocolate para Copito en Longo’s. Como es costumbre en nuestros viajes, nos encanta explorar los supermercados para ver la variedad y costo de los productos que los diferentes países tienen disponibles. Longo’s se encontraba a dos cuadras del hotel, en la Maple Leaf Square y lo recomendaría a las familias que se hospeden en la zona. Tenía un café-bar bastante económico y tranquilo en donde habíamos disfrutamos de una cerveza el primer día en Toronto y un área bastante bien surtida en formulas infantiles, comidas para niños y suplementos alimenticios para adultos en donde fue muy fácil encontrar la fórmula que Copo  toma.

El día fue coronado con una riquísima cena en la terraza bar de nuestro hotel. Esa noche decidimos probar el Ice Wine de la  región de Niágara Falls y tanto Abuela Clos como su yo, quedamos extasiadas por su sabor. La región de Niágara produce la mayor parte de Ice Wine en el mundo debido a sus condiciones climáticas de frío y fertilidad. El Ice Wine es el perfecto ejemplo del dicho “Lo bueno viene en envase pequeño” pues una botella de este vino sólo contiene 200ml debido a la cantidad de uvas que se necesita y a su laborioso proceso de cosecha.

Esa noche, empecé a elucubrar desde mi cómoda cama cómo llevar a mis calurosas tierras unas cuantas botellas de tan delicioso vino o, por lo menos, dónde conseguir más de ellas en Toronto. El vino y el sueño hicieron de las suyas y me acosté muy feliz.

**Gina

La belleza de Niagara Falls

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Eran las 8:00am cuando salimos del hotel para recoger el carro en National Car Rental. Los adultos habíamos tomado café americano en la habitación y Copito su leche con chocolate. El día anterior habíamos ido a un supermercado llamado Longo’s en el cual Abuela Clos había encontrado panes sin azúcar para que ella desayunara y algunas galletas que nos pudieran servir de snack por si algún estómago se impacientaba.

El automóvil estaba en medianas condiciones, unas cuantas ralladuras y abolladuras de rentas pasadas, las cuales les hicimos saber a los amables empleados. Lo que resultó más trabajoso fue la instalación del auto-asiento infantil debido a lo enredados que estaban los cinturones del asiento. Tardamos casi una hora en instalarlo lo mejor posible, con ayuda de otros dos empleados, quienes seguramente no tenían hijos o no dan mucha importancia a la seguridad.

Eran como las 10 de la mañana cuando partimos hacia Niagara Falls. En esta ocasión, Mr. Viking se dejó guiar por el GPS Tom Tom de su teléfono celular. Creímos que manejar en Toronto iba a ser todo un reto pero, viniendo de México, en donde los automovilistas no tienen cultura vial, Mr. Viking pudo navegar sin problemas en las calles y carreteras de la región de Ontario.

El estómago del vikingo mayor empezó a rugir como a las 11:00am. A él no lo engañan los panecitos, galletitas, cafecito ni nada terminado en -ITO. Él quería carne. Nos desviamos en un poblado en donde se indicaba el camino hacia una gran M.

“Toooooooooys!” exclamó Copo de Nieve.

Mr. Viking ordenó una hamburguesa tipo montaña mientras su hijo hacía amistad con todos los niños canadienses que se encontraban en el área de juegos. Como siempre, Copito era el más pequeño pero no le impedía correr detrás de los niños mayores e intentar jugar baloncesto con ellos. Me dio mucha ternura que a esas horas de la mañana eran los abuelitos los que se encontraban con sus nietos en McDonalds. Seguramente, como sucede en Mérida,  los abuelitos son los encargados de cuidar a sus nietos en época de vacaciones, al menos en esos poblados más alejados de Toronto.

Seguimos manejando hacia Niagara Falls a donde llegamos antes del medio día. Había muchos estacionamientos para elegir y no tardamos mucho en estacionar el carro bajo un casino por 5 dólares canadienses. En cuanto salimos al intenso sol sentimos el calor. MUCHO CALOR.

Fallsview Casino

Fallsview Casino

Nos dirigimos hacia los miradores del Queen Victoria Park en donde apreciamos la belleza descomunal de las Niagara Falls. Incluso para Mr. Viking, acostumbrado a los paisajes sin igual de Noruega, Niágara Falls fue espectacular. Ante nuestros ojos estaban las Horseshoe Falls, las American Falls y las Bridal Veil Falls. Blancas, espumosas y refrescantes. Y no es que yo estuviera pensando en un champagne sino que el aire que soplaba desde las cascadas traía consigo el rocío del río Niágara. En esa calurosa tarde las gotitas de agua eran un regalo del paraíso.

Niagara Falls

Niagara Falls y Copito

Niagara Falls

Niagara Falls desde el lado canadiense

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Yucafamily en Niágara Falls

La palabra “Niágara” significa en lengua iroquesa “estruendo de agua” y vaya que cuando nos acercamos a las Horseshoe Falls (la catarata más ancha en forma de herradura), pudimos sentir el poder de la madre tierra. Fue otro de esos momentos en los que agradecí, a quien me esté cuidando arriba, que mis ojitos pudieran ver semejante maravilla.

American Falls

American Falls

Cruceros en el río

Cruceros en el río. En esta foto un Hornblower Cruise de Canadá.

Horseshoe Falls

Horseshoe Falls

Horseshoe Falls

Horseshoe Falls

En el lado canadiense de Niagara Falls hay muchas cosas interesantes para hacer. Mr. Viking quiso hacer el “Journey behind the falls” el cual te lleva a nada más y nada menos que a la parte posterior de la Horseshoe Falls. Nos sorprendió que no hubiese ninguna fila para comprar los boletos y cuando nos acercamos a la taquilla nos dijeron que la próxima entrada era hasta las 4:00pm. Oh well.

Después de comprar los boletos y nos dirigimos hacia la principal atracción del lugar: El “Hornblower Cruise“, el cual es la versión canadiense del famoso “Maid of the Mist” que ahora solo opera desde el americano. Cuando llegamos la fila para comprar los boletos era larguísima y en pleno sol de 2:00pm el calor era insorportable. Copito fue resguardado en la sombra de los árboles del parque junto con Abuela Clos mientras que Mr. Viking y yo aguantábamos al astro rey como buenos yucatecos.  Luego de una media hora de espera, compramos los boletos que podían ser usados ese día mismo día hasta las 7:00pm.

El plan quedó de la siguiente manera: entrar primero al Journey behind the falls (4:00pm) y luego subirnos al Hornblower Cruise. Como todavía teníamos tiempo para la primera atracción, fuimos a rehidratarnos en un pequeño centro centro comercial al aire libre. Un imitador de Elvis le hacía recordar a la Abuela Clos sus épocas de antaño mientras todos disfrutábamos de nuestras refrescantes bebidas.

Cuando llegamos al Visitor’s Center (en donde se entra al Journey behind the falls) eran unos diez minutos antes de la hora. Fue necesario interrumpir la sagrada siesta de Copito ya que no se permite el acceso con carreolas. En punto de las 4:00pm nos dejaron ingresar y Copito mostraba mal humor. “Noooooo!” gritó cuando le intenté poner el impermeable que nos dieron al ingresar. Después del quinto intento de ponérselo lo dejé. Si habría de empaparse pues lo cambiaría de ropa.

Bajamos 45 metros por el elevador y caminamos en túnel hacia el mirador al pie de las cataratas. WOW. El verdadero ESTRUENDO del cual hablaban los iroqueses.

Copito se encontraba feliz. Reía al sentir el agua sobre su cuerpo y trataba de tocar la caída de la cascada (cosa que no se podía por motivos de seguridad). Exploraba de un lado a otro del mirador como preguntándose el origen del sonido. Su mal humor fue apaciguado con agua. No le agradó mucho cuando nos dirigimos a los túneles que conducían a detrás de la cascada. Quizás la oscuridad y la falta de rocío no le parecieron tan interesantes.

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Copito explorando y Abuela Clos cuidándolo

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Journey behind the falls

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Journey behind the falls

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Journey behind the falls

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Vista desde el mirador de Journey behind the Falls

Journey behind the falls

Journey behind the Falls

Después de comprar nuestra foto-souvenir (cosa que siempre hacemos pese al costo), nos dirigimos a tomar el Hornblower Cruise. ¡Ah qué maravilla no encontrar fila!. Pasamos inmediatamente al barco junto con unas cuantas personas quienes ocuparon la cubierta superior al igual que toda la Yucafamily. Copito se negó por segunda ocasión a ponerse el impermeable mientras que los cobardes adultos nos lo poníamos pese al calor.

El paseo duró aproximadamente 30 minutos. Treinta minutos llenos de alegría y risas. Treinta minutos de aquellos que se recuerdan toda la vida.

El barco sale desde los pies de Clifton Hill (la principal calle comercial de Niagara Falls) y se acerca lo más posible a las tres cataratas antes mencionadas. El momento estrella es empaparse del agua que cae de la Horseshoe Falls y ver de cerca los preciosos arcoiris que se forman en las cataratas. Absolutamente todas las personas se carcajeaban incluyendo a un Copito en éxtasis. Él fue el único en el barco que sintió en plenitud el poder del agua sobre su cuerpo. Por supuesto, llevábamos un cambio de ropa para él en la mochila así que cuando nos bajamos del barco, lo cambiamos enseguida y seguimos paseando.

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Copito feliz en el Hornblower Cruise

Horseshoe Falls

Horseshoe Falls desde el barco

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Felices y mojados en el Hornblower cruise

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Felicidad pura en el Hornblower cruise

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Cataratas americanas y el velo de novia

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El arcoiris en las cataratas americanas

Estábamos muy felices y contentos mientras caminábamos por Clifton Hill. El crucero Hornblower había sido una de las mejores experiencias de nuestra vida y nos sentíamos muy satisfechos y listos para partir a nuestra “otra casa”.

Clifton Hill es una pequeña Vegas: llena de entretenimiento y gente feliz. Había un museo de cera, una enorme rueda de la fortuna cuyas vistas deben ser espectaculares, boliches, una cervecería, cines, un parque acuático y decenas de restaurantes para satisfacer a los hambrientos. Nosotros habíamos comido hot-dogs y helado (¡cuánta dieta!) antes de dirigirnos al crucero así que preferimos esperar hasta que llegáramos a Toronto.

clifton hill

Clifton Hill

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¡Es Jack! (el pirata favorito de Copo de Nieve)

clifton hill

Rueda de la fortuna gigante

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King Kong, novio de Abuela Clos

clifton hill

Mucho entretenimiento en Clifton Hill

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Torre Skylon

Partimos del lugar alrededor de las 7:30pm. Me encontraba algo cansada pero mi deber de co-piloto es entretener a Mr. Viking quien fungió como nuestro fiel chofer ese día. Copito estaba exento de dicha obligación así que pudo dormir un rato en el auto antes de que entráramos a Toronto. Era casi imposible perderse de vuelta al hotel pues la Torre CN nos dio la bienvenida varios kilómetros antes de entrar a la ciudad.

Estacionamos el coche en un estacionamiento público ubicado a lado del hotel Delta. Su costo, como todo en Ontario y Quebec, fue muy elevado (30 CAD por pernocta) aunque no nos arrepentimos de la flexibilidad que un automóvil nos brinda en países como Estados Unidos y Canadá cuyas distancias son enormes y el transporte público es lento.

Esa noche cerré mis ojos y aún me parecía escuchar el estruendo de las cataratas. Había sido un gran día.

**Gina

Segundo día en Toronto: Visita nocturna al Ripley’s Aquarium

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No es ningún secreto que su servidora es una criatura nocturna. Me gusta trabajar y estudiar de noche y también salir a pasear cuando los rayos del sol ya se han ocultado. Obviamente, en la vida diaria de una mamá-profesora, la alarma suena desde temprano para estar lista antes de que el primer “Buenos días” de Copo se haga escuchar. Cuando viajamos, rara vez podemos dormir hasta que queramos. En estos días sí se aplica el “Al que madruga Dios le ayuda” pues todos los lugares de interés como museos, zoológicos, parques de diversiones, zonas arqueológicas, paseos en barco etc., tienen mucho menos gente cuando abren sus puertas. Muchas de esas atracciones cierran sus puertas entre las 5:00 y 6:00 de la tarde y a los visitantes no nos queda más remedio que irnos al pub más cercano y descansar. En su defecto, se puede ir al supermercado más cercano para comprar cerveza local e ingredientes frescos para saciar el apetito en la comodidad de la habitación. ¡Uffff, qué sufrimiento!.

En Toronto, dos de las principales atracciones, la CN Tower y el Ripley’s Aquarium, abren sus puertas desde temprano (9:00-10:00am) y cierran a las 11:00pm. Como ya les había comentado, el hotel Delta Toronto está ubicado justo enfrente de ellas por lo que se nos facilitó visitarlas a horas inusuales. Como buena criatura de la noche agradecí que estos lugares cierren hasta tarde y poder hacer algo diferente ya comenzada la noche.

Eran las 7:00pm cuando entramos al fantástico Acuario de Ripley. No había ninguna fila y pudimos comprar sin problema los boletos en una maquina self-service. Copito se encontraba ya bastante descansado después de una larga siesta y todos estábamos listos para perseguirlo por el lugar.

El acuario puede ser fácilmente visitado en unas dos horas. Tal vez un poco más para los amantes de la vida marina. Posee muchísimas especies de las aguas canadienses, del arrecife indo-australiano, y areas de medusas y mantarayas. Lo más interesante para nosotros fue la exhibición de tiburones nadando sobre las cabezas de los visitantes quienes se esforzaban en tomar selfies con ellos. ¡Eran las celebridades del acuario!.

También había un área interactiva en donde se podía tocar cangrejos herradura y observar a peces payaso (mejor conocidos como Nemos). Por supuesto, para los más pequeños había un área de juegos bastante curiosa, simulando un arrecife y submarinos así como un mini-túnel para observar a los pececillos en su hábitat.

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Entrada del acuario

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Discovery zone

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¡Cuántos peces!

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Quiero tocarte pececillo

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Tiburones en la laguna peligrosa

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Admirando

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Súper Baby

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Con papa Mr. Viking

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Area del arrecife

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En el túnel de la Dangerous Lagoon

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Tiburon a la vista

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Area de tiburones

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Area de tiburones

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Area de tiburones

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Tiburones

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Yucafamily en el Ripley’s Aquarium of Canada

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Tratando de tomar la mejor foto

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Túnel para niños

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¡Y no tan niños!

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Area infantil

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Área interactiva con los horseshoe crabs

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Captain Copo

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Viendo Nemos

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Pez Leon

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Smile!

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Medusas, jelly fish

El acuario fue una gran manera de finalizar el día y en punto de las 9:00pm dejamos tan colorido lugar para dirigirnos al hotel (o como Copito le dice, “otra casa”). Ya era bastante tarde para cenar afuera por lo que decidimos probar el servicio a la habitación del hotel (cosa que aunque les parezca raro, NUNCA habíamos hecho anteriormente). No voy a negar que lo que ordenamos estuvo muy delicioso (club sandwiches y cuatro cervezas) pero su costo fue equivalente a una cena en el mejor restaurante de Mérida. Sin embargo, hay que recordar que cuando se viaja a países como Canadá, en donde los salarios y las prestaciones son altos, no queda más que adecuar el presupuesto y ahorrar en las otras comidas (¿desayunando Subways, por ejemplo?).

Ahora sí, estábamos listos para dormir y soñar con tiburones.

**Gina

Segundo día en Toronto: Toronto Islands

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Alrededor del hotel había muchos lugares para desayunar. Algunos lucían muy elegantes, otros más casuales, otros eran cadenas de comida rápida como nuestro fiel Subway. Ahí desayunamos el segundo día por un tercio del precio del desayuno en el hotel.

Con nuestras pancitas satisfechas y nuestro cerebro lleno de café, nos dirigimos a la terminal de ferrys Jack Layton ubicada en la calle Queens Quay a unas cuantas cuadras del hotel. Nuestro objetivo ese día era conocer las Toronto Islands, un paraíso verde en la gran urbe de la GTA (Greater Toronto Area).

Previamente había leído que el primer ferry salía a las 8:00 de la mañana y que, a partir de las 9:30am había una salida cada 30 minutos hasta las 10 de la noche. Cuando llegamos a la terminal la fila para comprar los boletos era bastante larga (¿o es que la Yucafamily nunca viaja en temporada alta y no habíamos sufrido de las largas filas?). Esperamos pacientemente y, para nuestra suerte, los árboles aún daban un poco de sombra a esa hora. Después de una media hora de espera, por fin pudimos subir al ferry hacia la Centre Island.

El cruce hacia las islas es, por sí mismo, una atracción. Estuvimos en la cubierta superior del ferry en donde pudimos admirar el horizonte torontoniano dominado por la omnipresente CN Tower. Con nosotros se encontraban pocos turistas, más bien fueron las familias locales las querían escaparse de la jungla de asfalto y adentrarse a las aguas del Lago Ontario.

El ferry decorado con motivo de los Juegos Panamericanos

El ferry decorado con motivo de los Juegos Panamericanos

Skyline de Toronto desde el ferry a las Islas de Toronto

Skyline de Toronto desde el ferry a las Islas de Toronto

Las Islas de Toronto albergan diversas playas (incluyendo una nudista), varios club de yates, canchas de tenis, y Centreville, un parque de diversiones para niños pequeños. Nos dirigirnos a esta última atracción para complacer al miembro más pequeño de la Yucafamily y también a los adultos… y a la más longeva.

La multitud dirigiéndose a las playas y a Centreville

La gente dirigiéndose a las playas y a Centreville

Centreville es un parque de diversiones con aire vintage cuyos juegos son dirigidos a niños pequeños. La gran mayoría de los juegos eran para preescolares y niños menores a 1.20 de estatura. No tenía muchas atracciones para los adultos pero nosotros fuimos felices viendo a Copito subirse (dos veces) al tren y a los carros antiguos. La entrada al parque es gratuita pero para subirse a los juegos es necesario comprar ya sea boletos individuales o brazaletes válidos para todo el día.

¡A toda máquina!

¡A toda máquina!

Antique cars

Antique cars

Haunted barrel works

Haunted barrel works

Haunted barrel works

Haunted barrel works

Ferrys wheel

Ferrys wheel

En la cima del Ferris Wheel

En la cima del Ferris Wheel

El trenecito

El trenecito

Rocking ferry

Rocking ferry

Leaping lily pad

Leaping lily pad

Mine coaster

Mine coaster

Yucafamily en el trenecito

Yucafamily en el trenecito

Antique cars en Centreville Amusement Park

Antique cars en Centreville Amusement Park

Paseando por Centreville

Paseando por Centreville

Ahí viene el trenecito

Ahí viene el trenecito

Tea cups

Tea cups

A lado de Centreville se encuentra la granja Far Enough que también es gratuita de visitar. Únicamente nos pidieron una colaboración para su mantenimiento en caso de que quisiéramos acariciar a los hermosísimos ponis. Claro está, las manitas de Copito ya estaban sobre los animalitos así que fue imposible ser tacaño ante tan bella imagen. La granja también alberga caballos, vacas, burros, cerditos, alpacas, conejos, entre otras 40 especies.

Ponys en la granja Far Enough

Ponys en la granja Far Enough

Far enough farm

Far enough farm

Caballos en la Far Enough Farm

Caballos en la Far Enough Farm

Far enough farm

Far enough farm

Tocando animalitos en la granja Far Enough

Tocando animalitos en la granja Far Enough

Tras visitar el parque de diversiones y la granja Far Enough, saciamos nuestra hambre en el Carousel Café ubicado entre la playa y Centreville. Disfrutamos de nuestra comida acompañada por dos refrescantes Steam Whistle pues ese día había muchísimo calor, incluso para nosotros que estamos acostumbrados al clima yucateco.

Ya saciadas todas las pancitas y algunas panzotas, fuimos a conocer el resto de la isla central. Muchas familias se encontraban pedaleando toda clase de bicicletas y triciclos, remando barcos y caminando bajo el intenso sol. Muchas más se encontraban remojadas en la playa mitigando el calor. Eran alrededor de las 5:00pm cuando nos encaminamos al muelle para tomar el ferry de vuelta a Toronto.

¿ A dónde ir ahora?

¿ A dónde iremos proximamente?

Central beach

Central beach

Paisajes de las Islas de Toronto

Paisajes de las Islas de Toronto

Paisajes de las Islas de Toronto

Paisajes de las Islas de Toronto

Paisajes de las Islas de Toronto

Paisajes de las Islas de Toronto

El calor y la digestión hicieron de las suyas y en cuanto Copito y Mr. Viking sintieron el arrullador vaivén del barco sus ojos se cerraron. El afortunado Copito pudo continuar su siesta en su carreola por las calles de Toronto mientras que un somnoliento Mr. Viking tuvo que esperar hasta llegar al hotel.

El día aun no acababa y después de la siesta salimos a conocer otra atracción.

Continuará…

Mr. Viking y Copito fumigados por el calor

Mr. Viking y Copito fumigados por el calor

**Gina

Primer día en Toronto: Paseando por la ciudad

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Llegamos al hotel alrededor de las nueve de la mañana. Había sido un vuelo nocturno sin contratiempos y aunque no habíamos dormido muy bien, la adrenalina nos mantenía despiertos y listos para recorrer la metrópolis. Las habitaciones ya estaban listas a esa hora (algo que agradecimos al hotel), y después de desayunar en el restaurante del hotel (SOCO kitchen and bar) salimos a caminar en los alrededores del hotel. Esta fue la primera ocasión en la que nos dimos cuenta de las grandes proporciones de los alimentos en Canadá. Los waffles de Copito eran del tamaño del mantel y mi muffin parecía más un pastel que un pan dulce. El único integrante que pudo acabarse su porción fue Mr. Viking, cuyo estómago, acostumbrado a alces, renos y tacos mexicanos, puede digerir cualquier desayuno del continente americano de manera eficaz y en un tiempo récord.

La CN Tower se imponía ante los demás edificios de la zona. Salimos y ahí estaba: tan alta que mareaba verla por mucho tiempo. Cruzamos la calle hacia el Olympic Park y la observamos más de cerca. Había un río de gente en las inmediaciones debido a que a lado de la torre también se encuentra el Ripley’s Aquarium. Muchos niños y sus padres también se encontraban en el Railway Museum, ubicado enfrente de las dos mencionadas atracciones. En fin, era un día bullicioso y alegre en el Entertainment District de Toronto.

El vocabulario de Copito en inglés se divide de la siguiente forma: 90% son modos de transporte y animales y un 10% en necesidades básicas del ser humano. “Double-decker bus!” exclamó al ver el primer autobús de dos pisos. “School bus!” dijo mientras sus manitas jalaban a su padre hacia dicho autobús. “Train!” dijo al distinguir a los trenes de la explanada del Railway Museum. Era un momento especial para Copo de Nieve.

El Ripley's Aquarium y al fondo el hotel Delta Toronto

El Ripley’s Aquarium y al fondo el hotel Delta Toronto

¡School bus!

¡School bus!

Fuente enfrente de la CN Tower

Fuente enfrente de la CN Tower

Decidimos tomar el autobus de doble piso para conocer en breve la ciudad. Estuvimos en la parte de arriba del autobús gran parte de las dos horas de recorrido aunque el calor era realmente insoportable. Según los registros, ese día hizo 33 grados y sin una nube en el horizonte nuestras cabezas ya estaban muy calientes después de hora y media. Copito aguantó despierto hasta que llegamos por la Casa Loma (un castillo construido por un magnate de la electricidad), pero sucumbió a los brazos de Morfeo poco tiempo después. Habiendo llegado al final del paseo se acomodó tiernamente en los hombros de su padre hasta que fue colocado en la cómoda cama del hotel.

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El autobús frente al Harbour Front

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Disfrutando el soleado recorrido

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La fila para tomar el autobús

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Yonge and Dundas square, algo así como el Times square de Toronto

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Yonge and Dundas square

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Una estación de bomberos muy curiosa

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Double decker bus

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Viva el hemp!

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Copito fumigado

También los adultos tomamos una siesta para recuperar nuestras energías y cuando Copito despertó estábamos listos para seguir paseando. Eran alrededor de las 5:00pm y fuimos a caminar por el distrito financiero y comercial. Nuestro objetivo era la plaza comercial Eaton Centre y elegir ahí el regalo de cumpleaños de Copito, quien cumpliría tres en los próximos días.

Los altos edificios daban mucha sombra y fue una caminata agradable. Me gustó mucho ver la facilidad con la cual las personas con discapacidad se movían por la ciudad, la inclusión de los ciclistas, la limpieza de sus calles y sobre todo la paciencia de los conductores al tratar de dar vuelta a la izquierda en las transitadas intersecciones. Agradecí en mi mente que yo no fuera la responsable de manejar en los siguientes días por la ciudad.

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El antiguo hotel Fairmont, frente a la Union Station

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Cafés a lado de la Union Station

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Modernos y altos edificios

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Two random visitors

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Uffff me duele el cuello

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Toronto City Hall o ayuntamiento

Llegamos al inmenso Eaton Centre y nos dirigimos a la única juguetería del lugar. Desgraciadamente no encontramos lo que teníamos en mente y decidimos probar suerte en nuestro siguiente destino, Montreal. En el Eaton Centre hay cientos de tiendas para pasar todo un día comprando pero para los visitantes como nosotros a quienes no les apasionan las compras una breve visita es más que suficiente. Preferimos regresar al Entertainment District y visitar el Harbour Front donde cientos de personas disfrutaban del sol, la música callejera y una rica cena.

Antes hicimos una breve parada en el Railway Museum para que Copito conociera a los grandes trenes de la exhibición. Él fue muy feliz con sus adorados trenes y nosotros lo fuimos más al probar la riquísima cerveza torontoniana Steam Whistle poco después. Había sido un gran primer día de exploración coronado con una excelente y bien merecida cena.

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Railway Museum Toronto

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Vagón de pasajeros

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Rogers Centre

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Harbour Front

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Caminando por el Harbourfront

**Gina