Bergen en verano: Mt.Ulriken

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Cuando no llueve en Bergen la ciudad es un paraíso para explorar. Calles hermosas y tranquilas, siete montañas para caminar, parques en donde hacer picnic, etc. Grandes bosques dividen las zonas de la ciudad así que el color verde abunda por doquier lo que siempre es una fuente de regocijo. Desafortunadamente, la lluvia se apodera de la ciudad casi tres cuartas partes del año por lo que aconsejo a cualquier visitante que siempre vaya prevenido para esas condiciones. Es como si los dioses hubieran dicho que una ciudad no puede tenerlo todo (gente bella, calles limpias, paisajes espectaculares….) y la hayan castigado con tanta precipitación. En fin, los descendientes de los vikingos son gente fuerte y resistente y ninguna lluvia les evita salir a jugar, a hacer ejercicio o a actividades más banales como ir de compras.

Afortunadamente, ese jueves no llovía. El cielo lucía muy gris pero los pronósticos meteorológicos solo amenazaban con llovizna ligera en la tarde. Fuimos entonces a la estación del teleférico del Monte Ulriken, una de las siete montañas de Bergen dispuestos a pasar una mañana en los dominios de los trolls. Nosotros habíamos tomado prestado un automóvil a la familia de Mr. Viking pero los visitantes pueden llegar a la estación tomando un autobús turístico desde la oficina de turismo en el centro. Ignoro si en esta misma oficina se pueden comprar los boletos para el teleférico pero en la estación se pueden adquirir a través de máquinas expendedoras.

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El teleférico (cable car) a Ulriken

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Vistas desde el cable car

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Vistas desde Ulriken

En esta ocasión tuvimos mucha más suerte que la vez anterior y aunque el cielo no era azul ni el sol brillaba, al menos se podía apreciar el horizonte citadino. Tampoco comimos nada en el restaurante que se encuentra en la cima y más bien, nos dedicamos a jugar en las nuevas áreas que construyeron para los niños. Me parece excelente que cada día haya más opciones lúdicas para los más pequeños de la familia y que éstas promuevan el ejercicio y retos físicos más exigentes como el equilibrio y la coordinación.

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Pequeño patriota

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Jugando en sogas de equilibrio

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“Ufffff ya me cansé”

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Jugando en plena naturaleza salvaje

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En la cima de Ulriken

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“Esto luce muy divertido” dijo Copito

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“¡Y lo es!”

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Ejercitando sus bracitos

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Felices por una visita más a la montaña

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¡Feliz!

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Ahí se puede comer pero esa mañana había mucho frío

Una vez satisfecha nuestra necesidad de aire puro bajamos de vuelta a la civilización. En nuestra próxima visita a Bergen, Mr. Viking me ha prometido que me acompañará a la caminata Vidden que va del Monte Ulriken al Monte Floyen el cual seguramente debe ser una experiencia llena de vistas memorables y ejercicio garantizado. Mientras tanto, en el 2016 nos esperaba un largo fin de semana con toda la familia en las Islas de Solund y era hora de hacer maletas y comprar lo necesario para la travesía. Pero esa es otra historia…

**Gina

 

Bergen en días lluviosos. Parte 4. Mount Ulriken

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El centro de Bergen está ubicado entre siete montañas. Sus nombres son Lyderhorn, Damsgårdsfjellet, Løvstakken, Ulriken, Fløyen, Rundemannen y Sandviksfjellet y son muy difíciles de pronunciar para todos los que no hablamos noruego. Afortunadamente para los visitantes, las dos montañas más famosas y las cuales ofrecen una experiencia inolvidable son las dos relativamente fáciles de pronunciar: Floyen y Ulriken.

De Floyen hablaré más adelante en mi saga de días soleados. Ahora es el turno de nuestra primera visita a Ulriken.

Ulriken es la montaña más alta que rodea Bergen (643 metros). Para acceder a la cima se toma un teleférico (Ulriksbanen) cerca del Haukeland Hospital a unos cuantos kilómetros del centro de la ciudad. En el verano, un autobús turístico llega hacia la estación del teleférico pero en temporada baja tuvimos que transportarnos en automóvil.

Tuvimos todo el carro del teleférico para nosotros aunque en cima otros valientes noruegos y turistas ya se encontraban tratando de encontrar su camino entre la espesa niebla.

Desgraciadamente la niebla que cubría la montaña no se disipó durante nuestra visita y únicamente pudimos apreciar el hermoso paisaje desde el teleférico (el cual fue la mejor parte según Copito). Después de alargar nuestra visita en el restaurante con unas Hansa, tomamos el teleférico de regreso.

Maquinas automáticas de boletos

Maquinas automáticas de boletos

Mr. Viking muy patriota

Mr. Viking muy patriota

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Felices de estar en el teleférico. Copito no soltó su camión de juguete ni un minuto.

Subiendo, subiendo

Subiendo, subiendo

Vista desde el teleférico

Vista desde el teleférico

Aprovechando que teníamos automóvil decidimos recorrer algunas calles y subir hasta donde caía la única cascada visible desde el centro de Bergen. Nuestra recompensa fue escuchar la alegría de los niños de una escuela ubicada a los pies de la cascada y los sonidos que emanaban de ella.

Aquí la prueba de mi felicidad.

Vista desde la cascada

Vista desde la cascada

Cascada

Cascada

**Gina