Bergen en verano: Mt.Ulriken

Deja un comentario Estándar

Cuando no llueve en Bergen la ciudad es un paraíso para explorar. Calles hermosas y tranquilas, siete montañas para caminar, parques en donde hacer picnic, etc. Grandes bosques dividen las zonas de la ciudad así que el color verde abunda por doquier lo que siempre es una fuente de regocijo. Desafortunadamente, la lluvia se apodera de la ciudad casi tres cuartas partes del año por lo que aconsejo a cualquier visitante que siempre vaya prevenido para esas condiciones. Es como si los dioses hubieran dicho que una ciudad no puede tenerlo todo (gente bella, calles limpias, paisajes espectaculares….) y la hayan castigado con tanta precipitación. En fin, los descendientes de los vikingos son gente fuerte y resistente y ninguna lluvia les evita salir a jugar, a hacer ejercicio o a actividades más banales como ir de compras.

Afortunadamente, ese jueves no llovía. El cielo lucía muy gris pero los pronósticos meteorológicos solo amenazaban con llovizna ligera en la tarde. Fuimos entonces a la estación del teleférico del Monte Ulriken, una de las siete montañas de Bergen dispuestos a pasar una mañana en los dominios de los trolls. Nosotros habíamos tomado prestado un automóvil a la familia de Mr. Viking pero los visitantes pueden llegar a la estación tomando un autobús turístico desde la oficina de turismo en el centro. Ignoro si en esta misma oficina se pueden comprar los boletos para el teleférico pero en la estación se pueden adquirir a través de máquinas expendedoras.

dsc_0512

El teleférico (cable car) a Ulriken

dsc_0515

Vistas desde el cable car

dsc_0516

Vistas desde Ulriken

En esta ocasión tuvimos mucha más suerte que la vez anterior y aunque el cielo no era azul ni el sol brillaba, al menos se podía apreciar el horizonte citadino. Tampoco comimos nada en el restaurante que se encuentra en la cima y más bien, nos dedicamos a jugar en las nuevas áreas que construyeron para los niños. Me parece excelente que cada día haya más opciones lúdicas para los más pequeños de la familia y que éstas promuevan el ejercicio y retos físicos más exigentes como el equilibrio y la coordinación.

dsc_0524

Pequeño patriota

dsc_0530

Jugando en sogas de equilibrio

dsc_0532

“Ufffff ya me cansé”

dsc_0536

Jugando en plena naturaleza salvaje

fullsizeoutput_7cbd

En la cima de Ulriken

img_6185

“Esto luce muy divertido” dijo Copito

img_6188

“¡Y lo es!”

img_6192

Ejercitando sus bracitos

img_6196

Felices por una visita más a la montaña

img_6201

¡Feliz!

img_6179

Ahí se puede comer pero esa mañana había mucho frío

Una vez satisfecha nuestra necesidad de aire puro bajamos de vuelta a la civilización. En nuestra próxima visita a Bergen, Mr. Viking me ha prometido que me acompañará a la caminata Vidden que va del Monte Ulriken al Monte Floyen el cual seguramente debe ser una experiencia llena de vistas memorables y ejercicio garantizado. Mientras tanto, en el 2016 nos esperaba un largo fin de semana con toda la familia en las Islas de Solund y era hora de hacer maletas y comprar lo necesario para la travesía. Pero esa es otra historia…

**Gina

 

Bergen en verano: Mt. Floyen

Deja un comentario Estándar

Según mis registros fotográficos y mi bitácora de viaje, los primeros dos días en la casa de los abuelos en Bergen no hicimos nada más que ser consentidos. Es decir, comimos, bebimos y dormimos todo lo que quisimos. También hicimos cosas cotidianas como ir a centros comerciales y conseguir las réplicas de medio de medios de transporte que tanto le gustan a Copito y que son prácticamente imposibles de conseguir en México. Lo que a continuación les quiero relatar es lo sucedido durante nuestro tercer día en Noruega.

dsc_0455

Soy niño grande y ya alcanzo el booster de mis primos

img_6129

Uno de los muchos puentes en los alrededores de Bergen

Habíamos planeado tramitar la renovación del pasaporte noruego de Copito en Knarvik, un poblado cercano debido a que los diarios locales advertían de filas interminables en las oficinas de Bergen. Para nuestra sorpresa y prueba a nuestra cordura y salud mental cuando llegamos a Knarvik la fila parecía INTERMINABLE. Era peor que las filas de los supermercados en Navidad, peor que las de Zara en una rebaja y peor que los tumultos en el metro de la Ciudad de México. Ok, no para tanto pero ya captan la idea. Traté de ser positiva y leí unas cincuenta páginas del libro que había llevado, platiqué con una señora que quería practicar su español, caminé con Copito por los alrededores pero al cabo de un par de horas y viendo que el número de los turnos avanzaba a paso de tortuga perdí las esperanzas. ¡A ese paso, nos atenderían en cinco días!. Decidimos entonces abortar la misión y obtener el pasaporte otro día ya sea en Noruega o en la Embajada de Noruega en la Ciudad de México.

Era una tarde de verano y el sol lo sabía. Brillaba tímidamente en el cielo pero al menos no llovía como lo hace el 90% del año en Bergen. Nadie en su sano juicio quería quedarse en casa o en el interior así que nos dirigimos a la atracción más visitada de la ciudad: Mount Fløyen. Ya habíamos visitado Mt. Floyen en varias ocasiones pero como les relaté la vez anterior, podría visitarlo miles de veces sin aburrirme de las extraordinarias vistas de la ciudad.

dsc_0463

Nos bajamos antes del paradero para decirle hola a Bryggen

dsc_0466

Bryggen, Patrimonio de la Humanidad

dsc_0467

Algunos edificios del centro de Bergen de camino al funicular a Floyen

En esta ocasión nos enfrentamos a otra nueva fila: la del funicular para subir a Mt. Floyen. Esta era la primera vez que subíamos la montaña en temporada de cruceros (junio-septiembre) cuando por lo menos 3,000 personas visitan la ciudad diariamente. Aún así, la fila me pareció bastante organizada y avanzaba con relativa rapidez. En menos de 45 minutos ya nos encontrábamos disfrutando de la gloriosa vista en la cima en compañía de mucha gente mayor proveniente de los barcos.

dsc_0470

oh-oh primera vez que vemos fila en el funicular al Mt. Floyen

dsc_0471

La mayoría eran cruceristas

dsc_0473

Esperando abordar el siguiente funicular

Era la primera vez que visitábamos Floyen en verano con Copito y el ambiente era muy diferente a las veces anteriores. Eran vacaciones y muchos niños se encontraban jugando en parque ubicado detrás del restaurante. Éste también se encontraba abierto aunque no tenía tantos comensales como me lo imaginé en un día tan bello. Supongo que los cruceristas consideran carísimo tomarse una cerveza de 80 coronas por más hermosa que sea la vista y es que para cualquiera que no sea de Escandinavia, los precios de esta región del mundo parecen salidos de una novela de terror.

dsc_0475

Desde el mirador de Mt. Floyen

dsc_0478

Vista de la ciudad de Bergen

dsc_0481

Los vikingos

img_6134

Cuando el hambre llega no hay poder ni precio que los detenga

img_6143

Yucafamily en Floyen 2016

dsc_0498

Cruceros y más cruceros

Como era de esperarse, el wafle y el jugo que había comido en la cafetería hicieron de las suyas en el torrente sanguíneo de Copito. Rebosaba de energía y, desde luego, insistió en pasar un tiempo en el parque en compañía de muchos niños noruegos y extranjeros. Jugó, jugó y jugó que es lo mejor que sabe hacer. Es realmente hermoso ver como los niños juegan sin ninguna distinción de raza, religión, nivel socioeconómico o nacionalidad. Copito les dirigía algunas palabras en español aunque ninguno lo entendiera pero eso no les impedía perseguirse y hacer turnos en las resbaladillas y en los columpios. Incluso se llamaban para jugar en el sube y baja a pesar de la barrera del idioma.

dsc_0487

Parque de Floyen

dsc_0488

Era hora de jugar

img_6146

Parque en la cima del Monte Floyen

img_6153

Practicando para ser un gran escalador

img_6155

En los parques no hay distinciones de nacionalidad: ¡todos juegan!

img_6159

¡Qué miedo! un troll

Caminamos de vuelta al centro de Bergen para seguir disfrutando del buen clima de la tarde. La primera parte fue un camino pavimentado de muy fácil pendiente en donde muchos noruegos estaban haciendo ejercicio  a esas horas de la tarde (4:00pm). Como siempre, me sorprendió la tenacidad de los habitantes del norte para hacer ejercicio en el exterior llueva, truene o haya mucho viento. Había personas de la tercera edad, monumentales mujeres, vikingos de corazón, mamás con carreolas, niños preescolares, en fin, todos dispuestos a estirar sus piernas y acelerar el corazón.

Paseamos un poco por las calles menos concurridas del centro, en donde solo la gente local se encontraba relajándose después del trabajo. A esa hora, todos los cruceristas ya se habían ido y Bergen adquirió de nuevo ese ambiente provincial que tanto atrae a todos los visitantes.

En alrededor de una hora, ya nos encontrábamos en Bryggen, en el corazón de la ciudad, en donde los adultos nos tomamos una cerveza y Copito fue recompensado con un muffin. Y así fue como concluyó nuestro primer día turístico en la ciudad natal de Mr. Viking.

dsc_0503

Una iglesia antigua en el centro de Bergen

dsc_0504

Típicos edificios del centro de Bergen

img_6165

Restaurante mexicano en Bergen

img_6167

Noruegos quejándose de Nouega

dsc_0507

Estación central de Bergen

dsc_0508

El parque de la ciudad

img_6173

Alguien estaba muy feliz con su muffin

**Gina

Una tarde calurosa en Lima

1 comentario Estándar

Temprano por la mañana tomamos un vuelo muy corto (1 hora) a la ciudad de Lima. Tomamos un taxi en el aeropuerto que tardó unos 40 minutos en llegar al distrito de Miraflores. La habitación no estaba lista a esa hora por lo que dejamos las maletas y fuimos a  conocer el área.

Miraflores me pareció un barrio up-scale en donde sus habitantes parecían imitar el estilo South Beach. Vimos muchos automóviles convertibles, hombres y mujeres con cuerpos esculturales corriendo en el malecón (¡a las 11am!), madres con sus hijos (y sus nanas) e interminables edificios departamentales de lujo. Nuestro hotel estaba ubicado detrás del Marriot Miraflores justo enfrente del centro comercial Larcomar. Ahí comimos en una cafetería francesa mientras esperábamos que dieran las 2pm, hora en la que nos pasarían a recoger para hacer el tour por la ciudad.

Plaza comercial Larcomar

Plaza comercial Larcomar

Malecón de Miraflores

Malecón de Miraflores

La agencia operadora del tour pasó por nosotros a la hora acordada y nos dirigimos al Parque del Amor con unas 10 personas más que nos acompañarían el resto de la tarde. El Parque del Amor está ubicado en el Malecón de Miraflores y en su centro tiene una enorme escultura de una pareja besándose. La vista desde el parque es maravillosa: el inmenso reino de Poseidón de un lado, el malecón inundado de amantes y amigos a los lados y los elegantes y luminosos edificios detrás.

Vista desde el Parque del Amor

Vista desde el Parque del Amor

Parque del amor

Parque del Amor

Un beso para celebrar el amor

Un beso para celebrar el amor

Después de unos cuantos besos, nos dirigimos hacia el centro histórico de la ciudad. Los demás pasajeros se quejaron del intenso calor que azotaba en Lima (había unos 30 grados centígrados) pero para nosotros los yucatecos esas temperaturas son similares a las que experimentamos en invierno. Pasamos brevemente por Huaca Pucllana (un sitio arqueológico pre-Inca ubicado entre los distritos de Miraflores y San Isidro), también por el Parque de la Reserva, el Estadio Nacional, la Plaza San Martín hasta que llegamos a la Plaza de Armas. Ahí visitamos la Catedral de Lima y la Basílica y Convento de Santo Domingo.

Algo de lo visto desde el autobús

Algo de lo visto desde el autobús

Plaza de Armas en Lima

Plaza de Armas en Lima

Plaza de Armas

Plaza de Armas de Lima

Plaza de Armas

Plaza de Armas de Lima

Plaza de Armas

Plaza de Armas Lima

Palacio Municipal

Palacio Municipal de Lima

La Catedral de Lima es la iglesia principal del Perú y fue construida entre 1535 y 1538 sobre un antiguo palacio Inca. Posee muchas muchas capillas y se distingue por el uso de la madera en su construcción (razón por la cual no se permiten velas en su interior). Ahí también visitamos parte de las catacumbas aunque para Mr. Viking el tiempo dedicado a recorrerlas no fue suficiente.

Catedral de Lima

Catedral de Lima, Perú

Osario debajo de la catedral de Lima

Osario debajo de la catedral de Lima

Catedral de Lima

Catedral de Lima

Catedral de Lima

Catedral de Lima

Techo de la Catedral de Lima

Techo de la Catedral de Lima

Después nos dirigimos a la Basílica y Convento de Santo Domingo ubicada a unas dos cuadras de la Plaza de Armas. Es denominada Basílica debido a que ahí se encuentran enterrados los restos de Santa Rosa de Lima, Patrona del Perú. En el interior de Santo Domingo también destaca la capilla de San Martin de Porres, construida en donde se ubicó la celda de este santo y en donde descansan sus restos mortales y algunas maderas de su cama.

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Sala capitular en el Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Claustro principal del Monasterio de Santo Domingo

Detalles del Monasterio de Santo domingo

Preciosos azulejos del Monasterio de Santo domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Campanario del Monasterio de Santo Domingo

Algunos detalles del techo en el Monasterio de Santo Domingo

Algunos detalles del techo en el Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Monasterio de Santo Domingo

Ahí acabó nuestro tour por la ciudad y pedimos a la guía de turista que nos dejara en el Parque del Amor para ver el atardecer. Muchas personas ya se encontraban ahí esperando el ocaso y el ambiente estaba lleno de alegría. El clima seguía bastante caluroso y nos dirigimos hacia Larcomar para cenar en alguno de sus multiples restaurantes. Ahí brindamos por el fin de nuestra visita a Perú, país del cual nos llevamos la mejor de las impresiones.

Desde el Malecón de Miraflores

Desde el Malecón de Miraflores

Caía la tarde en Lima

Caía la tarde en Lima

Atardecer en Lima

Atardecer en Lima

La noche llegó

La noche llegó y con ella nuestra hambre

A las 9am salió nuestro vuelo a la Ciudad de México. Ya estábamos ansiosos de ver a nuestro pequeño tornado y entregarle los instrumentos musicales que tanto le gustan. Cuando llegamos a la 9pm a la casa, Copito ya se encontraba durmiendo plácidamente. Agradecí a la vida haberme traído de vuelta a casa sana y salva y llena de experiencias que contar a todo aquel que quisiera escucharme y leerme.

**Gina

Escapada arqueológica. Episodio 2. Chichen Itzá, Maravilla del Mundo.

Deja un comentario Estándar
Imponente.
Monumental.
Majestuoso.
Así es el sitio arqueológico de Chichen Itzá. Patrimonio del Mundo, según la UNESCO y una de las 7 nuevas Maravillas del Mundo según los votantes de una encuesta llevada a cabo en el 2007.
Todos los yucatecos hemos ido por lo menos una vez a Chichén (como le decimos para abreviar). Ya sea en una excursión escolar, con la familia, o llevando a nuestros amigos foráneos, los yucatecos estamos acostumbrados a admirar el Arte Maya monumental desde pequeños. Los más suertudos hemos visto bajar a Kukulkan, la serpiente emplumada, durante algún equinoccio y haber tenido la oportunidad de subir los escalones del Castillo cuando aún era posible. Sí, así de oldie soy.
La noche anterior a nuestra visita pagamos nuestras entradas al manager del hotel, quien enviaría a las 8:00am a un empleado para comprar las entradas en las taquillas.
Ese día nos levantamos temprano, nos cargamos de energía con un rico desayuno y esperamos nuestras entradas. La espera no fue tan corta como hubiese querido. Alrededor de las 8:40am el joven empleado apareció y nos guió a través de los jardines del hotel para mostrarnos la entrada privada al sitio arqueológico.
Mr. Viking colocó a Copito en su back-pack especial para trekking y entramos.
Estar en Chichén Itzá sin las hordas de turistas provenientes de Cancún y la Riviera Maya es toda una delicia. Salvo un pequeño grupo con guía de turistas, Chichén era todo nuestro. Por ahora.
DSC_0160-resized
DSC_0162-resized
DSC_0164-resized
DSC_0170-resized
Chichen itzá
Eran las 9:00am cuando llegamos al Castillo y ya sudábamos como cochinos. Dejamos correr a Copito un rato en la explanada central mientras admirábamos la obra arquitectónica. Después de descansar un rato, tomarse unas cuantas fotos y escuchar los aplausos con los cuales los guías demuestran el eco de la gran plataforma decidimos seguir nuestro recorrido.
 
DSC_0188-resized
P1040346-resized
P1040344-resized
Visitamos el Gran Juego de Pelota, el Cenote Sagrado y su saché tapizado, ya para esa hora, de decenas de vendedores de baratijas. Cuando estábamos por continuar hacia el Templo de las mil Columnas, Mr. Viking pidió un merecido descanso. Fuimos por algo más refrescante al parador turístico. Como cualquier lugar turístico, todo mil veces más caro que lo normal. Un smoothie de fresa, $75. Hot Cakes para Copito, $110. Que aún no sea hora de vender cerveza en Yucatán… no tiene maaaaaa….! Oh, well, agua será.
Entramos de vuelta al sitio y exploramos los demás edificios importantes. El Mercado, El Osario, La Casa del Venado, el Caracol, Monjas y Akab Dzib ya en camino a nuestro hotel. Eran como las 12:00pm cuando regresamos con un Copito EXHAUSTO. Jamás lo había visto dormir en su back-pack y sobre todo, sentado. El calor y el vaivén de ser cargado de esa manera fue una combinación somnífera. Creo que esperaré a que lleguen los meses más templados en Yucatán (diciembre-febrero) para volver a visitar un sitio arqueológico de ese tamaño.
DSC_0231-resized
DSC_0237-resized
 DSC_0243-resized
DSC_0250-resized
Después de atacar el mini-bar de nuestra habitación nos dirigimos a la piscina. Ahora sí, Copito hizo lo que mejor sabe hacer: jugar.
**Gina